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El Piqueso

Imagen referencial

De los establecimientos antiguos que existieron en Arequipa, "El Piqueso" fue uno de los más renombrados, por lo menos hasta mediados del siglo XX. Si bien no se sabe a ciencia cierta cuando fue su apertura o hasta porque es que se llamó así, existe en la vieja nomenclatura de las calles de antaño el recuerdo que  la segunda cuadra de la hoy calle Tristán era conocida como la calle del Piqueso,  también es posible encontrarla en la antigua maqueta realizada por Mariano Vargas de 1840 y que se encuentra actualmente en el Museo Histórico Municipal Guillermo Zegarra Meneses, ubicado en la Plaza San Francisco, y que es muy apreciada por los visitantes. 




Don Juan Guillermo Carpio Muñoz en su obra cumbre Texao  , muestra en la nomenclatura de las calles de Arequipa de 1825 que ya existía la calle del Piqueso por lo que suponemos el establecimiento tuvo sus inicios muy probablemente a inicios de la república.


Para mediados del siglo XX, Don Francisco Mostajo en uno de sus artículos referentes al folcklore arequipeño nos narra lo siguiente:

El Piqueso

No sabemos de dónde provenga esta palabra ni qué cosa signifique. Tampoco sabemos cómo se llamaba el mortal  así apodado . Fue de ayer y nadie cuidó de consignar algún dato que lo perfilara. Pero el "Establecimiento del Piqueso" existió desde mediados del siglo pasado (siglo XIX)  y quiza desde antes . Parece que era alpar dulcería, heladería y cafetería", lo cierto es que en él eran las citas de amor, de amistad y de política. "Donde el Piqueso" era la frase que definía todo. (...)

(...)El establecimiento del Piqueso, debió ser mucho mejor y según los periódicos unas veces estuvo en la calle La Merced (1) y otras en el Portal de San Agustín. En él fue donde una noche de febrero de 1865 se reunieron los redactores de "La Guillotina"  (2) y después de apurar sendas tazas de café salierón a repartir el violento periodiquiín clandestinamente , llamando al pueblo a la revolución por el Tratado Vivanco -Pareja. Grupo para un óleo sería el juvenil Cayetano Sánchez, José Moscoso Melgar, Eliodoro F. del Prado y Daniel Barreda, presididos por el mayor de todo, Mariano A. Cateriano, alrededor de una mesita de cafetería o pastelería en conjura patriótica d eperiodistas románticos, dentro del ambiente de la época. En el también José Zea, (3) el patriota acérrimo , movió la taza de café con su revólver , al ver que "un roto lo había hecho con el corvo". ¡De cuántas otras y variadas escenas sería escenario sin memorial!

Nosotros alcanzamos con el nombre de "El Piqueso" ya sólo la heladería de un viejecito apellidado Angulo (4), muy bondadoso, junto al viejo teatro que después se denominó Fénix. Pero tenemos la impresión de que  fue el sucesor. Era un establecimiento decente. En la tienda estaba la dulcería y la sala lateral era el recinto donde se tomaba helados. Las paredes  estaban empapeladas . Las mesitas eran de mármol y los dulces arequipeños finos. Fue la última heladería tradicional. Desde luego , el "queso helado" era el plato supremo, ya que el plato se servía y se sirve hasta hoy. En época de Navidad la sala se reducía a la mitad, porque en la otra mitad se armaba un gran "nacimiento", uno de los más famosos que hubo en la ciudad y no había quisqué en Arequipa que quedase sin visitarlo. Cuando se cerró el establecimiento por ancianidad o defunción del viejito Angulo, todo Arequipa lo sintió y desapareció de la memoria de las generaciones este sobrenombre histórico : "El Piqueso".


(1) .- Quizás Mostajo quiso recordar al decir La Merced la cercanía del local a la Calle La Merced, o para su época el antiguo local se trasladó hacia la calle en mención o formaba esquina con la hoy calle Tristán.
(2).- La "Guillotina fue un periódico de corte político creado en 1839 cuyo co fundador fue el abogado Cayetano Sánchez.
(3).- José Zea fue un personaje pintoresco que vivió durante la guerra del Pacífico, a quién Mostajo dedicó un pequeño artículo. 
(4).- Como narra Mostajo el señor Angulo quizás fue el sucesor del Piqueso original.

Fuente:
Francisco Mostajo, Antologia de su Obra.

Recordando a Don Sixto Recabarren



Don Sixto Recabarren fue un personaje muy importante para la música arequipeña ,es autor y compositor de muchísmos valses  como "victoria", Mi camino", "Nuestro adiós"  que inmortalizaran los Hermanos Dávalos, etc.  Él también compuso el vals "Esclavitud "uno de sus primeros valses  que posteriormente  tuvo que reclamar sus derechos de autor, este vals fue  grabado por varios artistas como Jesús Vásquez, Esther Grandos, Roberto Tello, entre otros. Jorge Azpilcueta Zúñiga, profesor del colegio Independencia y hermano de Luis y Nelson Azpilcueta  quienes conformaron un formidable dúo . Colaboró  en su primer número de Abril-Mayo de 1988 con la revista Germinal del Instituto Departamental de Cultura de Arequipa, en un espacio titulado "Los Autenticos interpretes de la música arequipeña", donde nos narra algunos datos importantes de don Sixto.



SIXTO RECABARREN

Por: Jorge Azpilcueta Zúñiga

Eran, los años treintas en Arequipa... y la voz de los campanarios de sus templos, aún extendían su timbre de paz aldeana, al dar la oración, hasta los sembríos de La Pampilla y a los huertos de Yanahuara, que en un diálogo de brisas hacían llegar a la ciudad sus aromas de alfalfa y de fruta madura...

Arequipa, de los tranvías tintineantes, con la estridencia penosa de sus vueltas, en los días de los pintorescos personajes, Juan de la Peña, Plac. Plac, y “Queso Helao” lidiando con palomillas indolentes, pregoneros de “El Pueblo” “Noticias” y “El Deber”. Tiempos de las lecheritas montadas a burro, de mejillas sonrosadas como peras de agua, de las picanterías que lucían sus pendones rojos hasta en las principales calles de la ciudad, como la de “Los Gallinazos”, en. la esquina de Moral y San Francisco concurrida por atildados catedráticos y profesores del Colegio Independencia, “El Granadito”, de la calle San Agustín, “El Callao” de la Merced y el Morro de Arica en Huañamarca... nidos de sillares donde luego de los picantes, la Chicha, el “caldoirabos”, la carne asada y el anisao de Nájar, venía el briscán y luego las guitarras, dibujando su marco de plata a los yaravíes de Choccray Salas y Marroquín, que llevaron al disco en el mismo Nueva York los más hermosos versos de la Lira Arequipeña, o a los hermanos Hipólito y Víctor Neves, a las voces planas de tradición y de romanticismo de don Goyo Zevallos, del “Chupefalso” y del “Cometa”. Allí para variar, resonaba estentórea la melodía peregrina de un vals en la expresión sentida de “Mata Limeño” Víctor Dávalos, padre, de quienes 20 años después serían celebrados artistas nacionales. A esta Arequipa de la recoba, en donde un sol era suficiente “pal diario” de una familia numerosa, donde valían los reales, medios, mitades, y cuartillos. 

A esta tierra de los carnavales con cascarones de agua colorada, talcos perfumados y colonias, en los corsos deslumbrantes, y que presurosa se dirigía a la celebración de su Congreso Eucarístico y el cuarto centenario de la fundación española, retomó un día de 1935 el negro Sixto Recabarren, después de diez años de ausencia y con 20 cargados de sueños y aventuras.


Volvía al regazo materno de  la buena doña Manuela Recabarren de Franco, al lado de sus hermanos, Pancho, Wendolí, Abel, Judith y Berta Franco a desandar los pasos de su infancia en el viejo barrio de “Las latas”, la Calle Nueva. Le impresionó profundamente la efervescencia cultural en todos los aspectos que alentaba la actividad del grupo “Sur” en el que destacaba la presencia artística de don Benigno Ballón Farfán, de Felipe su hijo mayor y del músico yanahuarino Rubén Fuentes, director de la estudiantina del grupo. Sixto Recabarren, volvió a su tierra en los días en que los cholos y los “ccalas” vivían apasionados las grandes victorias futbolísticas del Aurora en campos de Bolivia centroamérica y Méjico; cuando las vitrolas del perrito de R C A Víctor hacían escuchar los sones intrusos de los últimos One Step y Fox Trot de la época, o los Tangos de Magaldi, Corsini y Gardel.



Con alma de artista, heredada del buen gusto y sentido musical de doña Manuela, recordaba Sixto sus canciones de niño llevándose el compás con una gamella de lata, sus años de adolescente en Lima admirando los temas criollos de Carlos A. Sacco y Manuel Cobarrubias, en los intermedios de las primeras películas sonoras en los cines de barrio. Y fija en la mente de muchacho provinciano y artista, la pálida figura de Felipe Pinglo cantando en los saraos del callejón limeño o en los salones señoriales cual un Chopin criollo, la poesía musical de sus valses y polcas.

En Lima vivió sus primeras noches de bohemia al lado de don Eduardo Márquez Talledo, con el respeto que le imponían los siete años de mayoría que le llevaba el maestro. Inolvidables las tareas tibias en su guitarrería cuando daba los últimos toques a “Nube gris” al conjuro de grandes tazas de café con leche y rebanadas de camote frito.

La música bullía en la sangre de la familia Franco Recabarren, y es desde aquella época que se constituyeron en una institución del arte musical arequipeño. Wendolí, a su bien timbrada y expresiva voz, agregaba sus cualidades de compositor, Abel, el menor de los hermanos, primera guitarra, anunció la calidad que luego todos le reconocerían, desde el primer momento Francisco, el segundo de los hermanos, era segunda voz, con ellos Sixto Recabarren conformó el cuarteto que tanto éxito lograra en las jóvenes emisoras Landa y Arequipa; más tarde vendrían las exitosas y sacrificadas giras a Camaná y Mollendo. Simultáneamente sus hermanas Judith y Bertha eran las estrellas de radio-telefonía local, expresando con inigualable calidad las hermosas composiciones del Dr. Eduardo Rodríguez Olcay, muchas de las cuales lamentablemente se perdieron. “Esclavitud”, tituló Sixto a una de sus primera composiciones en 1937, y fue la que a la postre se convertiría en la más celebrada y difundida, por su profundo contenido romántico y  la línea melódica que invita a la interpretación armónica; hoy es una página de nuestra antología criolla que transporte el espíritu en alas de la reminiscencia y la nostalgia.

El vals Esclavitud, interpretado por Los Embajadores Criollos. (Canal en youtube de Pepe Ladd)

Recuerdo con el alma conmovida tus besos y caricias adorables ...

Los viejos criollos arequipeños recuerdan todavía aquel cuarteto mixto que en 1939 y 1940 integraron Eduardo Santillana, Sixto Recabarren y las hermanas Velazco, las que al ausentarse, dieron lugar a la incorporación del recordado Manuel Rodríguez al conjunto, la que marca en la vida artística de Sixto un hito de amistad entrañable, pues Manuel Rodríguez fue en adelante, no sólo el compañero ideal en el campo del arte, si no, el amigo consecuente, leal, y fraterno de todos los instantes y avatares hasta el día en que decidió marcharse”.

Las Hermanas Velazco

Jorge Azpilcueta Zúñiga

El Ganadero un cuento de Augusto Aguirre Morales




AUGUSTOAGUIRRE MORALES (*1888 +1957), novelista arequipeño de envergadura, reconocido por su contribución al rescate de los valores nacionales y considerado como el único escritor de vocación entre los hombres de su generación; dejó obras literarias que dieron renombre a Arequipa y al país. Autor de “El Pueblo del Sol”, ‘‘La justicia de Huayna Capac “, “Flor de Ensueño”, “La Medusa”, “El alma de ella” entre otras. En homenaje a éste recordado escritor, la antigua Revista Germinal del Instituto Departamental de Cultura de Arequipa, en su primer número de Abril-Mayo de 1988, reprodujo una  de sus obras:

EL GANADERO

(Cuento de Augusto Aguirre Morales)


Paisaje Andino, Manuel Alzamora 1938.


I

Un viento de tristeza y desolación pasaba sobre los campos y las ciudades dormidas al pie de la cordillera.

Los árboles no florecían, la mies había sido talada, y por doquiera se encontraban restos de vivaces acusando la marcha de las guerrillas en campaña; charcos de sangre marcando la últimas escaramuzas: y en los reducidos caseríos de aquella región, pálidos hombres de rostros cadavéricos y malicientos, los heridos y enfermos dejados allí por las bandas destructoras. Por todas partes los signos de la devastación producida por los pelotones revolucionarios. Algo así como un ambiente de duelo cubría la región por sobre la que parecía resonar aún el toque del clarín y el redoble triunfal de los tambores.

Una noche, mientras la aldea dormía, con el tranquilo y confiado reposo de los pueblos indígenas, las guerrillas revolucionarias cayeron sobre ella como un alud. La fuerza gobiernista trató de defenderse; pero fue arrollada, deshecha, exterminada por la superioridad numérica; y el pelotón vandálico, luego de tomado el pueblo, comenzó su obra de pillaje y carnicería, toda la rabia y desesperación de esa montonera perseguida constantemente y acorralada como una manada de lobos por las tropas gobiernistas, se desencadenaron incontenibles y fieras: y el desbordamiento de todas las pasiones hizo explosión en aquella noche memorable.

Era aquel un trágico espectáculo: el pequeño pueblo iluminado por el rojo resplandor de los incendios que alumbraban los cadáveres sembrados por las calles y los hombres que, rifle en mano, trataban de forzar las puertas, tras las cuales las familias indígenas medrosamente acurrucadas aguardaban el sacrificio.

La puerta de la choza del tío Tomás, el viejo ganadero, estaba herméticamente cerrada; y tras ella se había colocado el robusto viejo que, hacha en mano, esperaba con aparente tranquilidad a los revolucionarios, pronto a defender su hogar hasta el último trance. Sereno, altivo, el indígena se terció el poncho. Nada denotaba su impaciencia, apenas si su boca ligeramente entreabierta, dejaba escapar su ansiosa respiración.

A espaldas del viejo y en el fondo de la habitación, la esposa y la hija acurrucadas, formaban un grupo. Llenas de espanto, no gemían ya. Con los ojos terriblemente abiertos, escuchaban el grito salvaje y continuado de la horda que se acercaba...

El rumor fue haciéndose más próximo, más distinto. Las teas comenzaron a iluminar las calles; mas luego las pisadas y el ruido de los sables se sintieron: y por último el estruendo enorme de puertas desastilladas, de imprecaciones y de tiros inundó la vía.

Tras la puerta, inmóvil y rígido como una estatua, el anciano oía aproximarse la tempestad sin que un solo músculo de su cara se contrajese. De pronto se sintió un terrible culataso sobre la puerta y tras éste otro y otro, después las débiles tablas saltaron por completo. El resplandor de las antorchas iluminó súbitamente la choza: entonces el viejo pudo contemplar a los asaltantes: eran diez o quince a lo sumo. Ellos vacilaron un momento al ver la actitud amenazadora del indígena; pero luego el más atrevido avanzó y lo siguieron todos. El viejo dio un paso hacia adelante, cerrando con su cuerpo la entrada de la choza:

¿Qué quieren ustedes aquí?, gritó con voz colérica, tratando de dominar ese concierto de aullidos y blasfemias.

Contigo, nada, respondió el que parecía capitanear a los demás.

¡A ver, muchachos!, acaben ustedes con este cholo, dijo, y se escurrió ligeramente hacia el grupo formado por las dos mujeres. El anciano quizo seguirle pero se vio súbitamente rodeado por una docena de hombres que le acosaban a culatazos'. Entonces blandió el hacha con energía salvaje y poderosa; y mientras esas fierecillas esmirriadas trataban de acabar con él a golpes. él comenzó a hendir cráneos con hercúlea fuerza. Parecía como que el instrumento estuviese animado, en sus manos, de una fuerza increíble, sobrehumana, describiendo molinetes inverosímiles, brillaba como serpiente de fuego, a la luz de las teas: caía, luego, sobre un cráneo, produciendo ruido seco de huesos triturados: se escurría de la herida sangrienta y volvía a levantarse para volver a caer con increíble rapidez, era una máquina devoradora de vidas; un monstruo en cólera, una fiera implacable y sangrienta, segando, exterminando, triturando, rompiendo.

Poco a poco el soberbio brazo fue cediendo, debilitándose. Las fuerzas le abandonaban; y el hacha, como una bestia en agonía, se revolvía aún tratando de herir a sus adversarios, pero se levantaba ya con lentitud, y caía débilmente.

El viejo sintió aproximarse el final de aquella lucha; y comprendió que pronto caería sobre los cuerpos de sus adversarios. Volvió la vista entonces. El que primero entró arrastraba a la muchacha que se defendía tenazmente; y entretanto, al otro extremo de la choza, la vieja, con los ojos terriblemente abiertos y la faz desencajada, no se movía, no temblaba siquiera; tenía la actitud de una momia con la boca entreabierta y los ojos vidriosos.

Toda la magnitud de la catástrofe pasó por la mente del viejo con la rapidez del relámpago; y haciendo un último supremo esfuerzo dio un paso vacilante hacia su hjja levantó el brazo; y el hacha, como si todas las últimas energías del viejo se hubiesen concentrado en ella, bajó rápidamente y brillante, hendiéndose hasta el mango en el cráneo de la muchacha. En seguida el brazo se descolgó con pesadez y el anciano cayó, estruendosamente, sobre el pavimento, salpicando la sangre de la charca.
II

Era la sombra del crepúsculo.

Las sombras, próximas ya la noche, se extendían por sobre el pueblo acurrucado al pie de los Andes.
Reinaba una quietud de muerte: un silencio de tumba, por sobre la que vibraban los sones de la oración de la tarde, tocadas por las campanas de la iglesia parroquial.
Las estrechas callejuelas estaban ya desiertas.

Al extremo de una de las más apartadas, como en otro tiempo, se levantaba la choza del tío Tomás, el viejo ganadero; una casucha pequeña con su techo de paja puna y su puerta pequeñita, al través de la cual habría que agacharse demasiado para pasar. En el interior de la casa reinaba oscuridad profunda y un calor insoportable, conservado por el techo, caldeado durante el día por el sol. Muy cerca a la puerta se cocinaba algo en un brasero hecho de sunchos y del que se desprendía un olor a quemado que llenaba el recinto.

¡Eh!, refunfuño de pronto la voz del viejo, desde un extremo de la choza; ¿me has oído?. Esta noche, esta noche ha de ser, no de balde nos hemos pasado el tiempo aguardando este momento para perderlo luego. Crees acaso que el bandido permanecerá mucho tiempo aquí y bueno sería que después de tanto esperar, lo dejáramos irse como unos brutos, como si no nos acordáramos de que él fue de los que mataron a nuestras mujeres e incendiaron chozas; ¿te acuerdas? Hace ya ocho meses y todavía me siento mal; ¡ah!, los bandidos que maltrataron alguna entraña; porque, a pesar de habérseme cerrado las heridas, comprendo que me marcho sin remedio; pero lo que es él, no se me escapa, no se me escapa; te lo juro: por el santo patrón, no se me escapa. ¿No te acuerdas que nos debe la vida de nuestra hija?.

Y el anciano, escupió con rabia.

Por toda respuesta se oyó la tos seca y cascada de la vieja en el ángulo próximo de la choza.

¿Estamos?, volvió a gruñir el ganadero. Dime: ¿Qué melindres son esos? Has pasado el día, desde que te anuncié que la cosa sería esta noche, como si te disgustase vengar a nuestra pobre Mariacha. Callóse un momento mas como oyera sollozar a la vieja, pateó el suelo con disgusto: ¡Cómo!, gritó, ¿llorar?... maldita vieja. No pareces de mi misma raza. Es que te queda conmiseración para el cholo que hizo matar a nuestra hija, para el que incendió nuestra choza y nuestra paja... ¡ah puerca, cochina!, rugió poniéndose de pie.

La pobre vieja, se arrastró hasta él y agarrándose de su brazo:

Oye, le dijo, con voz seca y nasal que parecía salir del fondo de una caja, mientras de sus ojos arrugados se desprendían abundantes lágrimas, oye Tomás, dijo.... ¿sabes?.... es él ... del que te hablaba... él, mi hijo; se dejó caer de rodillas.

¿El?, ¿tu hijo? Rugió el viejo pegando un puntapié a ese informe montón de huesos que se revolvía a sus pies ¿tu hijo?, continuó con la fiereza de la raza indígena; le matarás tú, maldita, dijo, y terciándose el poncho sobre la espalda salió de la choza.

Todo reposa en silencio en la aldea La noche es clara, iluminada por una luna espléndida.

En las afueras y pegada a la falda del cerro hay una chocita hecha de cantos y de pajas. Las piedras de las paredes, superpuestas sin cohesión ninguna, dejan ver el interior, en el cual duerme tranquilamente un hombre, echado sobre un jergón, teniendo por almohada una haz de pajas. Su vestido es una extraña indumentaria amalgama de militar y de paisano. Lleva casaca de soldado y grandes botas de montar, todo en extremo estado de vejez; y a su lado descansa un sombrero huacha- no. Un retazo de vela de sebo pegada a la pared y que sin duda se olvidó de apagar antes de dormir, le ilumina muy débilmente el rostro: un tostado rostro de cholo con algunas cicatrices que le desfiguran y sobre el que caen los abundosos y crecidos cabellos.

La calma y el silencio reinan en el exterior y la luna alumbra el paisaje llenándolo de beatitud.

De pronto, tras un recodo del cerro surgen dos sombras, como a cincuenta pasos de la choza. La una más alta, parece como si sostuviera a la otra: andan con lentitud. Acercándose más se les reconoce: son el viejo ganadero y su mujer. La pobre vieja seca y apergaminada como un cartón, no anda, se arrastra llevada por su marido. Cubierta con un poncho de vicuña, lleva la cabeza al aire; y a los rayos de la luna se observan sus flotantes cabellos. La mandíbula le tiembla convulsivamente y marcha con los ojos casi cerrados; parece que salmodiara una oración. Sus gruesas ojotas producen, al arrastrarse sobre las breñas, un sonido hueco y desagradable.

Conque ¿tu hijo?, murmuraba maquinalmente el viejo, como si no tuviera conciencia de lo que decía; -pues serás tú, tú... tú; y seguía arrastrando a su pareja.

Al llegar junto a la choza, paseó el viejo una mirada a su alrededor y desprendióse de los brazos de su mujer, la que cayó de rodillas sobre el suelo; se acercó a la puerta de la choza que estaba entreabierta y observó el interior: el hombre continuaba durmiendo tranquilamente. Un relámpago de alegría fulguró en sus ojos y de puntillas para no hacer ruido, se acercó al lugar donde la infeliz había caído.
Y tomándola de los sobacos la hizo recorrer el camino que la separaba de la puerta de la choza. Sacó luego un cuchillo de montero, lo depositó en la mano de la pobre vieja que temblaba dé espanto; y dándole un leve empujón la. obligó a penetrar en la choza. Cerró la puerta por fuera y miró por un agujero de la pared.

La anciana, impotente para sostenerse de pie, había caído a pocos pasos del dormidor: y le miraba con ansiedad infinita. Se oía el casteñeteo de sus dientes y en su mano brillaba el cuchillo que temblaba precipitadamente. A los pocos momentos volvió la vista y miró, con espanto el ojo amenazador de su marido que por tras la pared le miraba imperiosamente y la sugestión de aquella mirada brillante y ordenadora la hizo avanzar hacia su hijo. Levantó el cuchillo, que luego dejó caer con desaliento; entonces una lucha horrible se entabló en su alma. El ojo sugestivo, autoritario, el terrible ojo no dejaba de seguir sus movimientos; y dominada por él, avanzaba a veces sobre su hijo, para retirarse inmediatamente temblando de espanto, bajo la subyugación del cariño a aquel retazo de sus entrañas.

De pronto una idea salvadora cruzó por la mente de la vieja; y sus ojillos antes muertos brillaron ahora siniestramente; y como ese pensamiento le hubiera devuelto las fuerzas, se levantó, penosamente, acercándose a la puerta, cerróla por dentro; y después de apagar la luz despertó con un leve empujón a su hijo:

¡Huye!, le dijo, te persiguen. El hombre, acostumbrado a esa vida de sobresaltos, no preguntó de dónde venía el aviso y tomando su sombrero se precipitó hacia la puerta.

¡No!, gritó la anciana deteniéndolo, por ahí no. Toma, añadió, entregándole el cuchillo. Salta por aquí; y señalaba el techo por el lado del cerro.

Entretanto el ganadero, sin luz para ver lo que pasaba en el-interior de la choza, había sentido el cuchicheo; y desorientado, se acercó a la puerta que empujó con fuerza; pero la puerta resistió, iba ya a echar abajo las paredes, cuando, a la luz de la luna, divisó un hombre que ágilmente huía entre las breñas del cerro.

Un grito salvaje y poderoso se escapó de la garganta del viejo que, impotente ya para alcanzar su presa, quedóse mudo, alelado, temblando de rabia y con los ojos fijos en su enemigo que se perdía tras los picos. Luego, volvió la vista y contemplando la choza rugió entre dientes y desesperado, lanzóse al cerro, hacia el lado por el que su enemigo había escapado, cogió la paja del techo y .la desmenuzó entre sus manos febriles y la hundió dentro la choza, junto con las vigas que la sostenían, la hundió con precipitación salvaje, y cuando no quedaba ya ni un madero que echar adentro, sacó una caja de fósforos, le prendió fuego y se alejó....

A los pocos momentos se elevó una gran llama rojiza y a su siniestro resplandor se destacó la poderosa silueta del ganadero que descendía lentamente, por la ruta de la aldea.

Fuente :
Revista Germinal, N°1 ,Abril - Mayo de 1988.

El Desbarrancado de Fiestas Patrias



Arequipa guarda muchas historias , algunas  olvidadas en el tiempo, una en particular  tuvo lugar en uno de los edificios más conocidos , allá por el año de 1919 , No es ajeno  que ya para la época la fábrica de chocolates que  don Juan Vidaurrázaga Menchaca , puso por nombre "La Iberica" ,fuese una casa comercial y fábrica de renombre, ubicada en la esquina que forman  las calles Jerusalén y San José, cuyo acceso principal quedaba para aquel entonces  en esta última calle y que era muy concurrida por la gente de a'ontes , gracias a sus famosos y finos productos.

El elegante edificio hoy lamentablemente desaparecido ya que en la actualidad es otro completamente distinto , contaba con un  bonito balcón en su segunda planta,  que para las fiestas patrias al igual que las viviendas de toda la cuadra,  solía adornarse con el pabellón nacional, hay que recordar que en los tiempos de antaño las fiestas julias eran todo un acontecimiento que desbordaba orgullo y algarabía en la población , además de fervor patriótico.

Eran las 9 y media de la mañana   del 31 de julio de 1919 , y una de las empleadas de la fábrica de chocolates,   de nombre Natividad Lozada, llamó a un cargador para que arriase el pabellón nacional que se hallaba en el balcón , pero este se negó a su solicitud quién sabe porque.

Cerca se encontraba un muchacho de unos 12 o 14 años de nombre Raimundo Cuentas que oyó llamar al "marrullas", y este  al ver y escuchar que  no le hacia caso a Natividad,  se ofreció a realizar aquella operación, pero  al encaramarse sobre la baranda del balcón, para coger el cordel con que se hallaba atada la bandera, cayó a la calle de cabeza  con tanta mala suerte que se rompió  el cráneo contra las piedras que se encontraban aglomeradas en ese lado de la vía, por efecto de la colocación de la línea del tranvía .

Hospital Goyeneche por los años 20. Foto postal coloreada digitalmente.

El muchacho aún con vida fue trasladado al Hospital Goyeneche, (que por aquellos años  aún olía a nuevo y  era un nosocomio de primer nivel) , donde  fue atendido  y operado  ni mas ni menos que  por el doctor Juan Luis Moscoso Melgar , jefe del Departamento de Cirugía del hospital del Arzobispo y quién fuese tío de otro gran médico de mediados del siglo XX, el doctor Francisco Sánchez Moreno Moscoso quién llegó a convertirse  un médico y político peruano, quien ocupó el cargo de Ministro de Salud durante el segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche además de ser  un reformador y gran impulsor de la medicina social en el Perú.

Las notas del diario El Deber en pequeños fragmentos por esos días,  mencionan que la operación del doctor Luis Moscoso Melgar fue un éxito, y es así como le salvó la vida a Raimundo, aquel muchacho servicial que por quizás, ganarse una propina o algún  chocolate, puso en riesgo su vida, justamente  al terminar el mes patrio de aquel 31 de julio del año 1919, hace 100 años , ¡como vuela el tiempo! 


Fuente:

  • Foto de Portada , la fábrica de chocolates La Iberica en 1939. Fotografía coloreada digitalmente.
  • Diario El Deber 1919.


Historia de la Calle San Francisco.

Fotografía coloreada digitalmente que muestra a la segunda cuadra de la calle San Francisco. Base fotográfica: Fotografía de 1914.







Historia de la Calle Mercaderes

Fotografía coloreada digitalmente que muestra la primera cuadra de la Calle Mercaderes. 
Base fotográfica: Foto de alrededor de 1920.






Los Escultores Misteriosos


Uno de los historiadores y tradicionalistas más  renombrados de Arequipa es sin duda don Mariano Ambrosio Cateriano y Rivera,  presentamos una de sus  tradiciones la cual forma parte de su libro "Tradiciones de Arequipa  o  Recuerdos de antaño", titulada:


Los Escultores Misteriosos 


I.

Desde el año de 1541 existía en Arequipa un hospicio de la orden de Santo Domingo. ¡Gracias a Fray Pedro de Ulloa uno de los benditos que asistieron con el de Camporredondo(1) a la fundación de la Ciudad y que ganó asiento, en la nueva escuela de Cristo para los hijos del ilustre Guzmán.

Con el tiempo y las aguas, la antigüedad, título de gran valía en aquellos días entre las personas de cerquillo) los donativos del pueblo y la munificencia de la Majestad imperial del Sr. D. Carlos V.; se hizo el convento de predicadores de San Pablo de Arequipa, uno de los más poderosos del reino.


II.

El año de 1680 se concluyó el hermoso templo de Santo Domingo de cal y canto, el mismo que existe hasta el día, y apenas quedó asentada la última, piedra cuando empezaron los reverendos á ornamentarlo con el decoro correspondiente al orgullo dominicano. Dos años después, el provincial de la orden mandó de Prior a este convento, a Fray Manuel Chavarría, fraile de campanillas, de gran cogote y mucho peso, no. tanto por lo macizo de su venerable humanidad, cuanto por los doblones que traía. Regresaba a su país natal Arequipa, después de haber gobernado los conventos de Chuquisaca y el Cuzco, en la poderosa provincia de Santo Domingo del Perú, que se extendía entonces desde el istmo de Panamá hasta el Cerro de Potosí, y venia decidido a emplear en beneficio de su convento la renta de sus dos prioratos. Cierto día echó Fray Manuel la vista sobre las efigies de la iglesia y advirtiendo que faltaba la del crucificado; se propaso colocar a toda costa una que fuese el non plus de todas las perfecciones para lo cual requirió en los reinos de España algún famoso escultor, que fuese un nuevo Bervenute  Chelini.

. . Su paternidad conocía la famosa efigie del Señor de Burgos (en España), no menos que la copia que de ella existe en la iglesia de San Agustín de Lima; peto no se conformaba con una que fuese igual en perfección a las de Burgos, sino que las excediese. Pasaban los tiempos. 

Y no se presentaba ningún escultor. 

Y fray Manuel casi perdía la esperanza de ver colocada en los altares de su Iglesia la efigie que deseaba.

III.

Dos jóvenes de agradable aspecto y de limpios vestidos entraron un día al convento de Sto. Domingo buscando al Prior, y al topar con el padre Pinto preguntaron por él. Fray Camilo calándose la birreta y siguiendo su camino, les contestó secamente: ''está diciendo misa." 

Los jóvenes entraron a la iglesia, y media hora después platicaban con el prelado dominicano manifestando el más vivo interés. Eran estos (según su dicho propio) escultores muy entendidos que iban a ofrecer sus servicios al Reverendo Chavarría en la obra de sus ensueños. El prior no creyó a los desconocidos; juzgó los por follones escamoteadores de la bolsa prioral. 

Mas después de algunas vueltas y revueltas en el asunto, aceptó al fin la propuesta que no pudo ser más ventajosa para su reverencia. 

Trabajaremos, le dijeron, los escultores, el Sto. Cristo y si después de concluido es de la aprobación de su Paternidad y de toda la venerable corporación, se quedará con él recibiendo nosotros el precio convenido, y en el caso de que echen balota negra, cargaremos con nuestro Cristo sin dar ni recibir nada. 

 Amen, dijo Chavarría: no se habló más sobre el asunto y el contrato quedó ajustado. 

Exigieron los artistas para sus labores un local separado y del todo independiente, prohibiendo la entrada a toda persona mientras ellos trabajasen. 

El de Chavarría no encontró en todo el convento otro más apropósito que la celda prioral, y dejándola a disposición de los artistas, se fue a pasar unos días de noviciado. Los escultores tomaron la llave y cerraron las puertas por la parte interior.

IV

Los artistas se volvieron almitas; no se vieron herramientas, ni materiales ni preparativo alguno para el trabajo y las puertas de la celda prioral, cerradas a piedra y lodo. Mientras tanto las dudas del Prior se aumentaban y su ansiedad se convertía en impaciencia, Al fin cierto día, resuelto a romper con los escultores fue a pulsar las puertas de la celda prioral. Mas apenas se hubo acercado se abrieron al solo moverlas.

 Grata fue su admiración cuando al penetrar encontró colocado, sobre una mesa la hermosa efigie del crucificado de rara perfección. Inmediatamente hizo tocar a capítulo y reunida la comunidad le descubrió la maravilla. El definitorio y los teólogos de la orden declararon el hecho sobrenatural y milagroso. Concurrieron todos desde el regente mayor hasta el último sacristán a la supradicha celda donde después de algunas salmodias llevaron al Crucifijo en procesión a la Iglesia. 

Extendida por la ciudad en pocos minutos la noticia da semejante maravilla, fue tan numerosa la concurrencia, que en los cuatro primeros días apenas pudieron cerrar las puertas a las 12 de la noche, expeliendo a la gente de la Iglesia. 

Pedro Antonio Fernández de Castro Andrade y Portugal, X conde de Lemos y XIX virrey del Perú.


El virrey Conde de Lemos, hallábase de tránsito en Arequipa cuando fue a sofocar la insurrección habida en Puno en las minas de Salcedo y S. E. que era el tipo de la piedad y devoción contribuyó a la del SEÑOR DE LA VERA CRUZ. 

Por esto se ha dicho siempre en esta ciudad que la efigie que hemos nombrado de la iglesia FUE OBRA DE LOS ÁNGELES. 


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(1) Para la época se pensaba que Camporredondo fue el fundador de la ciudad de Arequipa , hoy sabemos que fue  García Manuel de Carvajal.

Foto de portada: Fotografía coloreada digitalmente que muestra al Templo de Santo Domingo. Base fotográfica: Archivo de la Universidad de Harvard 1890-1894.

La Escuelita n° 961 Francisco Mostajo


En un artículo de la revista Mistiana del año 1974, nos topamos con una nota curiosa acerca de una antigua escuela primaria ubicada en el centro histórico de la ciudad , más precisamente en la calle Guañamarca hoy Rivero y que después al desaparecer ,disperso su alumnado a otras instituciones, una de ellas el  Instituto de Educación Primaria No. 13 " Luis Buroncle " el cuál se ubicó en la calle Santa Catalina frente al Monasterio.

La Escuela No. 961 dirigida por el Profesor Liborio Vargas Núñez. durante 30 años, casi podría decirse hasta meses antes de su muerte. Este Maestro puso al servicio de la Educación todo su contingente y emoción social. Imprimió en la Escuela de su dirección el encumbramiento hacia metas de superación y de adelanto en el campo educacional y de la cultura, en el campo pedagógico y cívico, tuvo un personal que supo secundarlo y cooperó en la grandeza de la escuela 961, que llegó a tener un sitial preferencial en Arequipa. Remozó el local vetusto y polvoriento transformándolo en algo nuevo y decente y ambiente amplio para el alumnado primario.

Estando de Ministro de Educación el Dr. Jorge Basadre, hombre de letras e historiador de prestigio continental le dió el nombre de Francisco Mostajo, precisamente a esa Escuela mediante la Resolución siguiente: 

“Con fecha 22 de abril de 1957, se ha expedido la siguiente Resolución Ministerial No. 4967”: 

“Considerando: que Don. Francisco Mostajo, realizó destacada labor como Catedrático, Historiador, Magistrado y Periodista, dando prestigio a la Cultura Nacional; Que como ciudadano se distinguió por sus altas virtudes Cívicas y morales; —Que en su vida y en su obra dedicó sus pasajes más bellos a Arequipa, su tierra natal; y —Que es deber del Estado perpetuar la memoria de los hombres cuya vida espiritual debe de servir de ejemplo a las nuevas generaciones; —SE RESUELVE:

DESIGNAR con el nombre “FRANCISCO MOSTAJO”, a la Escuela de Segundo Grado de Varones No. 961 de la CIUDAD DE AREQUIPA. —Regístrese y comuniqúese.— (Fdo) BASADRE Ministro de Educación Pública”.

Que transcribo a Ud. para su conocimiento y demás fines. Dios guarde a Ud. —Leopoldo Astete Maravi,—Director de Educación Primaria”.


El texto de la Resolución que antecede muestra de manera palpable el por qué, del nombre que se le daba a una Escuela de Educación Primaria, donde se plasma el alma de los niños, semilla promisora, que encierra el futuro de la Patria.

Fatalmente esta Escuela fue suprimida, para dar paso a una Escuela de niñas y con tal motivo desapareció el nombre de “FRANCISCO MOSTAJO” dado por el Ministerio de Educación y la placa recordatoria hecha en bronce con el nombre del Educador y con frases alusivas que exornaban la placa, y que fuera obsequiada por la Universidad del Gran Padre San Agustín, fue retirada y rezagada en un rincón de dicha Escuela, ya borrada del mundo de los vivos.

El personal de esta escuela  fue refundido en diferentes escuelas con grupos de alumnos , pero como no siempre en lo material se perennizan los grandes valores del espíritu , no faltó Maestro en quién ardía la lámpara votiva, para el Maestro de Maestros y Adrían Luque , profesor que en el refundimiento fue a parar por felicidad al Instituto de Educación Primaria n° 13 “Luis Bouroncle” de Arequipa, para enseñanza , puso su empeño y su tenaz decisión , respaldado con la comprensión y amplitud de espíritu de su nuevo director , el Maestro J. Alfredo Cáceres Calderón . Conjuntamente se logró dar el nombre de FRANCISCO MOSTAJO a una aula de dicho centro de Educación, precisamente esta aula tiene a su cargo el Maestro Adrián Luque. Para ello hubo que rescatar- tanto la placa del polvo del olvido como el retrato que exornaba el salón de actos de la Escuela. Y todo esto ubicarlo en esa aula, que es pequeña pero que alberga con cariño y admiración al MAESTRO, que cifró sus más caras esperanzas en los niños y en la juventud promisora. No es pequeño el lugar, para tocar muy en alto el corazón de los niños, ya que en las actuaciones recordatorias, de civismo y cultura, toman parte todos los educandos y cuerpo docente.

Arequipa se sintió lesionada en lo más hondo, con el atropello que se cometió, borrando de un plumazo, por intereses bastardos, no solo el nombre de Francisco Mostajo , dado  por el Ministerio de Educación y al que se sumo la Universidad obsequiando la placa, como acto de justicia a la figura enhiesta del hombre más representativo de Arequipa , incursionó en todos los campos de la Cultura , dando así no sólo a Arequipa sino al Perú un sitial  en el concierto continental. También se suprimió una Escuela que venía marcando  hito en la Educación . Hacemos votos porque el Ministerio de Educación tome nota y que mediante su gobierno , vuelva a su nivel la escuela “Francisco Mostajo”.

Posterior a este artículo no tenemos más información , usted lector si conoce de más datos, que nos puedan ayudar a seguir el paso a esta importante  y antigua institución deje su comentario.

Fuente:

  • Revista Mistiana Año IV n° 10 Julio de 1974.
  • En la fotografía de portada : el profesor Adrián Luque y sus alumnos.



La época de oro del básquetbol femenino arequipeño



El baloncesto femenino es de los pocos deportes que se desarrolló casi al mismo tiempo que el masculino, y singularmente, con reglas de juego que, aunque inspiradas en las originales del baloncesto masculino, fueron adaptadas a las características motrices de las primeras jugadoras y evolucionaron por separado hasta el último tercio del siglo XX.

El primer encuentro femenino se jugó en Estados Unidos, en el Smith College de Northhampton (Massachusetts), el 21 de marzo de 1893, una universidad privada femenina cuya profesora de Educación Física, Senda Berenson, lo había introducido1​ tras haberse informado de sus reglas directamente del creador, James Naismith; al ser un centro femenino, las 800 personas del público que asistió a este partido, entre alumnas de primer curso (freshwomen) y las de segundo (sophomore) eran todas mujeres (los hombres no podían entrar).

Senda Berenson adaptó las reglas originales del juego inventado por Naismith a las características de sus alumnas, y estas reglas fueron evolucionando por separado de las del juego masculino hasta finales del decenio de 1960.

El primer partido de equipos universitarios femeninos, entre la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Stanford, se jugó en abril de 1896, dos años antes que el primer partido masculino universitario.

La Federación Deportiva Peruana de Básquetbol (FDPB) es el ente rector del Baloncesto en el Perú. Fue fundada en 1926.

En Arequipa se tiene registro de que el básquetbol femenino se empezó a jugar de manera pública por alrededor de los años 30.

Según nota periodística del antiguo y desaparecido diario El Deber, fue un 24 de septiembre del año 1931, que durante  la realización de un festival deportivo en el viejo Stadium Melgar  y después de un partido de fútbol entre Piérola y huracán , tuvo lugar  un encuentro de básquetbol femenino entre las alumnas del colegio San Francisco de Sales y el equipo femenino de básquetbol del Assosiation White Star. La nota periodística fue la siguiente:







Para el año 1934,  en la casa signada con el número 324 en la Calle Perú y para ser más exactos en el segundo piso se fundó la primera Liga de Básquetbol femenino de Arequipa, aún cuando un año antes ya se habían realizado reuniones preliminares e incluso se efectuó elecciones ,pero que no tuvieron resultado favorable.

La primera presidenta de la Liga fue Amelia Romaní y se integró el directorio con Ángelica Castillo como secretaria, Adela Ponce Fiscal, Alicia Castillo como tesorera y Dina Ávila con Graciela Chocano como vocales.

El 15 de abril de 1934 se jugó el primer  torneo Apertura que lo ganó  Independencia y que tuvo por escenario el campo deportivo de esa institución.



Independencia totalizó 13 puntos , y Buenos Aires de Cayma 12. Femenil Cayma 10, Alianza 8, Ostende 6, Yanahuara 4, Maryland 2, Universal 0, Melgar, Sales y Aurora se inscribieron pero no jugaron.

Uno de los pioneros  del básquetbol mistiano fue el señor Carlos Delgado Vivanco, fue el quien tras haber realizado sus estudios en Norteamerica introdujo las bases técnicas  necesarias para  que surja este maravilloso deporte en la ciudad, su entusiasmo lo llevo a formar parte de la directiva de la  Liga  y fundar el Club Maryland quien fue por muchos años uno de los mejores clubes arequipeños.

Años más tarde se formaron otros equipos como América de Miraflores, Juvenil Deportivo, Centro Escolar 954, etc.




Presidentes de la federación en la época de oro del Básquetbol femenino arequipeño (1944-1951).

Los primeros presidentes que tuvo la liga local  en su época de oro curiosamente  figuran sólo 4 mujeres, las cuales fueron las que vencieron muchos obstáculos , ellas fueron: Amelia Alegre de Romaní en 1934, Angélica Castillo  en 1935, Eva Miranda de Zarauz  en 1936-1937 , Angélica Cruz, 1937, sólo 4 meses.

Los presidentes fueron algunas veces nominados en Asamblea General  y otras simplemente reemplazantes, el que más veces llego a la silla presidencial en la época de oro del Básquetbol femenino mistiano fue Raúl Lozada que pasó por todos los cargos, además de ser el más dinámico y quien acompaño muchas veces a las delegaciones  arequipeñas ,  y la que menos permaneció en el cargo fue la anteriormente citada Angélica Cruz.



Otros presidentes muy recordados  son: Félix Hidalgo recordado periodista arequipeño, El Dr. Alfredo Corzo Masías a quién el periodismo le otorgo la medalla de oro.

La época del Básquetbol femenino de oro en Arequipa se considera de 1944 a 1948 o poco después del gran triunfo  que se tuvo  frente al poderoso equipo  All Stars Norteamericano en 1951 que fue una verdadera selección de la cuna del básquetbol  mundial, esto coincide con la aparición de deportistas de la talla de Mary Cruz, Adriana Berrocal, Nelva Cruz, Delfina López, Carmela López, Nelly Diaz, Betty Gordillo, natural de Chala, etc. Después de este acontecimiento empezó el declive.


Las primeras giras

Las primeras giras de equipos mistianos fueron en el año 1934 en esa oportunidad salió el Juvenil Cayma para presentarse en Mollendo y Camana, pero casi como encuentros de exhibición , fue recién en 1944 cuando se realiza el Sur Peruano, enfrentando a equipos  de Cusco , Puno etc.

En el sur peruano de 1944 vino un equipo de Lampa a jugar contra el Buenos Aires de Cayma y el Maryland, siendo este último quien gano sus encuentros.

En 1945 el primer equipo  en jugar en Lima fue el Buenos Aires de Cayma , un año antes había viajado a Chile el Maryland que luego jugó también en Bolivia.

En 1947 se realizan los primeros juegos nacionales y Arequipa  campeona, salen a jugar en Lima, Sparta y River Chili el cual jugó y entrenó en la cancha del Barrio Obrero Nº 1, y vuelve el Buenos Aires, todas esas jiras eran sendos triunfos, vienen desde Iquique equipos como el Rapid y el Hospital Regional, equipos de Bolivia así como el INEF de Lima, luego se realizó el primer Nacional donde Arequipa se retira al borde del triunfo por un justo reclamo.

Arequipa era invencible  para la época,  equipo arequipeño  que salía regresaba victorioso y equipos que venían a jugar a la ciudad regresaban derrotados, tal fue la bonanza del básquetbol arequipeño que 7 de las deportistas arequipeñas fueron integrantes de la selección nacional.

Los Entrenadores.

En nuestro medio el entrenador merece un reconocimiento especial, Desde que llegó el básquetbol a nuestra ciudad , el entrenador es un enamorado del deporte mencionar a todos sería un atarea muy difícil, pero entre los más recordados están: Arturo Obando, Enrique Osorio, Pedro nico Martínez, Eduardo Ibáñez, Raúl Lozada, Miguel López Carrillo, Abdulio Rivera, Jorge Garzón , José Obando y Juan Machuca.

Los Árbitros.

Dentro de los más recordados de la época de oro del básquetbol femenino arequipeño destacan: Raúl Pardón, Luis Fernández Briceño quién fue director de la Gran Unidad Escolar Mariano Melgar en 1959, Carlos Muñoz, Raúl Lozada, Ángel Gamarra (instructor de básquetbol en Arequipa), Luis Llosa, Miguel López Carrillo, Jorge Garzón Pareja, Carlos Alcazas, Los hermanos Obando etc.


La mejor selección que formó Arequipa.

Carmela López (Buenos Aires) , Betty Gordillo (Sparta) , Adriana Berrocal (Buenos Aires),  Mary Cruz (River Chili)  ,Nelly Díaz (Buenos Aires), Elba Ochoa, Melva Cruz y Delfina López (Buenos Aires). A fines de los 40 formaron un poderoso equipo que hizo que 7 de ellas fuesen llamadas a participar del seleccionado peruano .




Los años 50.

El Triunfo ante el poderoso equipo norteamericano All Stars.

En mayo de 1951, la selección arequipeña de básquetbol femenino viaja a Lima  para jugar contra  el All Stars equipo norteamericano que por aquella fecha se encontraba de gira por sudamerica, y que contaba con 10 jugadoras seleccionadas de los diferentes  clubes de los estados de la unión americana.  Cabe decir que el primer encuentro de las americanas fue  con la selección de Lima a la cual vencieron 16 a 8 , el 29 de mayo del 51. El 31  la selección de Arequipa se enfrento a las norteamericanas.



Según nota del diario Comercio de Lima, acerca del partido  del 31 de mayo  de 1951 describe que: ....fue una jornada atrayente y de prestigio para el baloncesto nacional una jornada atrayente y de prestigio  para el basketbol nacional, fue la que se desarrolló  anoche en el escenario de la Plaza de Acho, dando lugar a que la numerosa concurrencia estallara en una delirante ovación , cuando el pitazo final del encuentro entre el Representativo arequipeño y el Seleccionado Norteamericano, señalaba la categórica victoria del cuadro peruano por 22 a 15 .

Un público aproximado en diez mil personas acudió al lugar de la competencia para salir de dudas sobre el poderío del conjunto visitante, que en su primera presentación , jugando sobre un piso en malas condiciones y con un rival de capacidad inferior, no había dejado conocer su exacto valor. Pero anoche, teniendo como oponente a un cuadro de autoridad en el basketbol femenino, como lo es y lo demostró el quinteto del sur, quedó demostrado en la cancha de madera la superioridad del basketbol peruano, representado por la Selección arequipeña sobre el conjunto que formaron las diez basquetbolistas americanas, procedentes de varios clubes de diferentes Estados de la Unión.

El encuentro tuvo dos fases completamente diferentes. Una en que el cuadro visitante, durante los dos primeros cuartos de tiempo , impuso condiciones con un juego lento , ante un rival que comenzó completamente nervioso y fallando en sus intentos al tablero . Y es que el cuadro de Arequipa inició su encuentro preocupándose más en la tarea defensiva que del ataque ya que con la marcación individual que puso le era difícil ejercer su penetración.

Y cuando estuvieron en la ofensiva ,en completo estado de nerviosidad, intentaron el tablero con lanzamientos fuera de equilibrio , fallando lamentablemente es sus tiros . Esta fase del encuentro el cuadro americano logro 9 a 4 . Por el resultado de este periodo parecía que el conjunto nacional iba a seguir el mismo camino que el representativo limeño. Pero en la segunda parte del juego las cosas cambiaron por completo . Acertadamente la dirección técnica de las jugadoras del sur , cambió el plan de juego de su cuadro. La marcación individual fue cambiada por zona tres, dos bien abierta y esto desbarató la ofensiva de las  americanas , al no poder quebrar la zona. Contenido el ataque visitante, el cuadro arequipeño , guardando un buen balance en su fuerza, pudo organizar su ofensiva, partiendo de esta fase de defensa con jugadas de porte a base de velocidad y desplazamiento, A esta modalidad las jugadoras del sur, dando a conocer su gran sentido de interpretación le acoplaron un ritmo armonioso, luciendo jugadas de cortina y de pivot, circulando y controlando la pelota , agregando a esto un gran espíritu de lucha que fue el apoyo primordial para mantener el score a favor desde el momento que pasaron adelante . Esta vez la talla y físico de las norteamericanas quedaron nulas en la lucha d ellos rebotes porque Carmela López , Betty Gordillo y Mary Cruz , fueron tenaces en la posesión de la pelota en los tableros tanto del ataque como de la defensa, saliendo siempre con ventaja . Esta pérdida de los rebotes fue lo que desespero al conjunto americano que apeló a todos sus recursos de táctica y a un cambio continuo de sus jugadoras, resultando nulos todos sus deseos.

La representación del norte jugo mejor en su primera presentación , actuó con menos lentitud pero su desmarque fue desbaratado por la incesante marcación de las arequipeñas.

Fueron notables en la ejecución  de sus pases, pero por la imprecisión en el tiro como también por la forma de hacerlos completamente fuera de ritmo, debido no a una mala posición sino por el obstáculo que ofreció al defensa de zona del sur. Nítidamente destacó sobre le resto de sus compañeras Evelyn Jordan que mostró dominio en el dribling y en el pase y como organizadora del avance de  su cuadro.
Si la dirigente del basketbol femenino d ellos Estados Unidos , ha señalado al conjunto que nos visita como el seleccionado de las más destacadas jugadoras d e los Estados Unidos  por la presentación realizada anoche se puede decir que el basketbol femenino norteamericano , parangoneándolo con el sudamericano y con el peruano es inferior y al seguir su gira por chile y Argentina, es muy posible que las basquetbolistas americanas no lleguen a conocer el sabor de la victoria.

La actuación en total del conjunto arequipeño ha sido muy notable, porque vencieron en forma categórica  jugando primero con el score en contra después superaron a sus rivales en todo sentido. Más juego de conjunto y dentro de las habilidades individuales una mayor inspiración, para resolver con éxito en el mismo momento las acciones del juego . Es la mejor performance que han tenido las arequipeñas en nuestra ciudad. Las hemos visto actuar muchas veces, pero nunca como anoche . Betty Gordillo, completamente distinta, segura y tranquila , dueña del rebote y llevando el juego con mucha visión . Carmela López y Mary Cruz con mayor interpretación del juego coordinado y Nelly Bedregal y Melva Cruz, jugando con más aplomo sin salir de la coordinación que requiere la actividad del basketbol . Con el triunfo de anoche el cuadro sureño ha ratificado los prestigios que tiene ganado el basketbol peruano, indicándonos que en la actualidad es el mejor equipo nacional.

Para comenzar el juego el cuadro americano alineo a Fern Grgory, Genevieve Ciekot, Patricia Carney, Evelyn Jordan y Peggy Ryan, mientras que el cuadro arequipeño  lo hizo con Carmela López, Mary y Melva Cruz, Betty Gordillo y Nelly Bedregal......


 


 


 



El All Stars jugó nuevamente la noche del viernes 1ro de junio en el Estadio Melgar en Arequipa. El seleccionado arequipeño gano este compromiso 21 a 18, tras reñido partido.

Los logros de las arequipeñas en especial las del Buenos Aires de Cayma hizo que el compositor y músico Don Víctor Neves Bengoa les compusiera  una bonita pampeña titulada "Caymeñita" y que  actualmente es muy conocida  pero pocos saben que fue inspirada en los logros del extraordinario equipo arequipeño y las caymeñitas del Buenos Aires.






Por los años 50  también equipos como el Progresista  , Atenas y Strong Girls de Tiabaya, Mistiano, Vasco de Gama, disputaban el torneo de selección y competencia de la segunda división del basquetbol mistiano.

Algunos equipos mistianos de antaño, de izquierda a derecha, El River Chili, Atenas, Buenos Aires, Esparta y Danubio.


En el año 1956 la selección de Arequipa  participa en el campeonato Nacional de Básquetbol femenino, como menciona está nota en el diario La Prensa.




Para 1957 el campeón arequipeño "Atenas" participa en el torneo femenino sudamericano de estrellas representando al Perú junto con el equipo de la Universidad San Marcos"  de Lima y el Francisco Burga de la ciudad de Chiclayo. Dicho campeonato se jugó en febrero de aquel año , pero no le fue  bien a los equipos peruanos.


Diario El Comercio 1957



En el año 1958  el conjunto de Selva Alegre gana un campeonato local.
  
En abril de 1959 se realizó un homenaje  al Basketball femenino mistiano que tuvo  gran realce en la ciudad, tal homenaje se produjo por los  50 años de la liga donde se realizaron premiaciones a las glorias mistianas  y partidos de exhibición, además de recordar  las hazañas de la época de oro. Ese mismo año también se coronó campeón de la primera división el Sparta.







El 6 de mayo de 1959 el club más exitoso de Arequipa el Buenos Aires de Cayma se divide, tras problemas internos ,  creandose  el club Atlético Cayma, de esta manera  concluye otar etapa dentro del basketball mistiano.

Fuente: 
Diario El Deber  mayo y junio de 1959.