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Navidad Arequipeña


En el mes de diciembre queremos compartir con nuestros visitantes , las navidades de antaño en Arequipa, la modernidad ha traído tradiciones foráneas a nuestro país y nuestra ciudad ha experimentado grandes cambios en cuanto a las tradiciones y costumbres, dando lugar a un sin fin de celebraciones nuevas , no obstante en lo más profundo del sentir popular, de las antiguas familias arequipeñas, aún se tiene presente los recuerdos de navidades pasadas, con ese toque de nostalgia e inocencia que hicieron que la Arequipa loncca y urbana de años pasados mezclasen consigo una serie de costumbres que en la actualidad nos parecen ajenas pero que constituyen nuestra identidad como arequipeños. 

Desde aquellos humildes racayes de los lonccos hasta las más hermosas casonas de los ccalas citadinos, la tradiciones nos han unido más como pueblo , y nos han hecho seguir sintiéndonos parte de esta gran familia, como es la familia Arequipeña .

Los siguientes artículos extraídos de la pluma de uno de nuestros historiadores más renombrados, como lo es el doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz, nos trasladan a una época añorada, y que algunos tuvimos la suerte de vivir, ya sea como hijos o como padres, y que constituyen un legado único en su forma. Esta entrega espero les traiga muchos recuerdos a los más antiguos y curiosidad a las nuevas generaciones, para retomar aquella inocencia y valores familiares, y nos permita mostrar a nuestros hijos lo importante que es la unidad familiar en estas fechas tan especiales. El blog de Arequipatradicional les desea una Feliz navidad a todos los amigos visitantes y un prospero y feliz año nuevo .

“Niño Manuelito
¿Qué querís comer?
Buñuelitos Fritos,
Envueltos en miel”
(Villancico arequipeño , anónimo y popular)


Comenzando diciembre, empezaban los preparativos de Navidad . Los niños y niñas se dedicaban a juntar latitas descartadas de conservas de todo tipo, que unos quince días antes del 25 la llenaban d e tierra donde sembraban granitos d e trigo o granos de maíz y la  regaban diariamente .



Los maltoncitos, jovenzuelos entre diez y quince años de edad , se empeñaban en organizarse en pandillas de adoradores y premunirse d e instrumentos musicales que ellos mismos fabricaban : chin chines , pitos de lata, flautines y pajarillas. Los chinchines los hacían utilizando las tapas corona d e bebidas gasificadas que las que quitaban el corcho interior y las hacían aplastar por los tranvías sobre rieles.


Luego con un clavo y una piedra les abrían un hueco pro el centro, por el que se las ensartaban con una “tira” d e alambre que enseguida entrelazaban en sus extremos hasta formar la bulliciosa sonaja que “cantaba” : chin chin, de ahí su onomatopéyico nombre. Mas bien donde los hojalateros compraban las pajarillas, como pequeñas copas de lata con tubito y pico silbador , que al ser llenadas con agua y activadas por el soplido humano ,producían dulces gorgojeos parecidos a los de los pajaritos.(pajarilla actual)

Dibujo del artista arequipeño Leo Ugarte.

Faltando una semana para la Navidad, la preocupación de los adultos y sus fatigas era el armado del nacimiento casero que todos los hogares se hacían y en muchos de ellos con características monumentales. En estos casos se procedía a desocupar un a habitación de la casa lo suficientemente amplia y cercana la puerta i calle, en ella se procedía a armar una especie de proscenio con la utilización de mesas, tableros, sillares, estantes, cajas de madera, y cuanto sea útil para obtener superficies a distintos niveles y de sólida estabilidad. Después con el grueso papel de las bolsas de azúcar coloreado con ocres terrosos y dándoles formas abultadas y arrugadas, cubrían el improvisado proscenio hasta que tome la apariencia de un inmenso conjunto rocoso. Igualmente con papel crepé de color azul o con el papel d e las bolsas de azúcar pintado de un color azulacho , tachonados de estrellas hechas d e platina ,se cubría las paredes que coronaban el conjunto rocoso y que pasaban a ser cielo.

Listo el escenario y faltando dos o tres días para la noche buena salían los maltones y los niños a la chacra a conseguir pequeños troncos para armar el pesebre, pajas y espigas de trigo , chambas de pasto que en el nacimiento simularían las chacras y hasta piedrecitas para adornarlo ,luego se procedía a forrar con papel cometa verde, las latitas en que se lucían el alegre verde de los trigales y maizales tiernos . Limpiados los troncos para el pesebres eles daba algunos brochazos d e pintura banca la que se adhería purpurina plateada simulando nueve. Una vez secada la pintura se construía con los troncos y la paja el pesebre que tenía formas de ramada o de una chuclla (como embudo invertido) habían también “curiosos” que con cartones y pintura construían, portales. Hecho el pesebre se lo ubicaba en la parte más alta y central del promontorio rocoso.


El 23 o 24 se procedía a desembalar las imágenes y figuritas del nacimiento familiar muchas de ellas eran heredadas de generación en generación y que estaban guardadas desde el nacimiento del año anterior.La madre al descubrir la imagen del niño Dios , ponía la misma cara de pascua con que vio a su primogénito recién nacido ,lo besaba , lo limpiaba y lo hacia besar en los pies por esposo e hijos . Lo mismo sucedía con las imágenes de la virgen y San José .

Los niños al descubrir los carneritos ,las casitas, las ollitas ,las mesitas en miniatura y demás , saltaban de contento y entraban d e lleno en el paraíso celestial de la candorosidad infantil. Liberada la imaginación y puestos por las fantasías recreaban el mundo como imaginarios dioses o creadores, los miembros d e las familias recreaban el mundo en sus nacimientos: con callejuelas de tierra con chacritas de chamba , con lagunitas y estanques hechas con espejos o vidrios encimando un pedazo d e papel celeste con carneritos y pastores con maizales y trigales tiernos con soldaditos de plomo ordenados en batallones que desfilan. Con ese baño purificador, quedaban con sus espíritus limpios par esperar la noche buena .

“!Esta noche nace el Niño
Entre la paja y el hielo
¡Quien podría niño mío
Vestirte de terciopelo!”
(Poesía anónima que recitan los adoradores de Arequipa)


Nota: ya  en 1927 la fábrica de velas "La Superior" publicitaba en el diario El Deber, las velas de colores para los nacimientos.

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En la Nochebuena a la hora en que acostumbraban a comer cada familia cenaban. Esa noche era la única del año marcada por la tradición para comer ensaladas. Las ensaladas eran variadas ,pues las había de Licchca en que el verde oscuro dese vegetal resaltaba los blancos pedacitos de papa que la acompañaban, la de zanahoria anticipaba la tenue dulzura de su sabor con la anaranjada exposición de su carne en pedacitos, la de palta con el excitante contraste entre cremosa suavidad verdeamarillenta de su pulpa y el picor agresivo de los cuadraditos de cebolla , que se reproducía en el aceite ,la pimienta molida y el jugo de limón que lo aliñaba ,la de “beterraga” como llamaban nuestras madres y abuelas y hasta siguen llamando todavía cuando su nombre es betarraga ,que lucía en la mesa ,para después teñir todo el aparato digestivo d e quien la comiese , con su purpura intenso, la de pallares remojados por más de veinticuatro horas y cocinados a fuego lento hasta que estén suavecitos.


En todos los hogares, en Noche buena, se comía las ensaladas. Es más como sucedía con la chicha de frutas, el chancho al horno, y las frutas en el carnaval, y con las mazamorras en el jueves santo, en noche buena los vecinos y amistades intercambiaban las ensaladas . La gran mayoría de hogares es anoche se comía solo ensaladas; pero había algunos que tenían por tradición familiar acompañarlas costillares de cordero fritos ( o en algunos casos con corvina o cojinova frita), Otros tenían por costumbre , después de las ensaladas tomar chocolate acompañado con bizcochos .Llama poderosamente la atención que en la culinaria arequipeña típica haya una noche ¡Y que noche! Dedicada a las ensaladas, cuando todo el año las verduras solo sirven en el mejor de los casos de adorno a nuestros potajes tradicionales. Esta vieja tradición de las ensaladas provine de tiempo inmemorial en que los cristianos en noches de vigilia no comían carne.

Después de cenar se acotaba a los pequeños de casa o sin antes hacerlos dejar uno de sus zapatitos debajo del nacimiento para ver si el Niño dios les traía el juguetito que le habían pedido en carta enviada con la anticipación debida. Unas familias hacían hora hasta que antes de la media noche asistían al templo más cercano a escuchar la misa de Gallo. Otras preferían quedarse en casa “para hacer nacer “ a su niño . a las doce de la noche entre rezos y canciones , nacía el redentor . En los hogares se marcaba el hecho prendiendo un mayor numero de velas en la sala del nacimiento o , en otros casos , según la costumbre familiar , descubriendo al niño de tul o la fina tela que lo tapaba . En la ciudad se echaban al vuelo las campanas de todos los templos y reventaban cohetes y cohetones por doquier. Las imágenes del Niño eran cual más preciosas. La mayoría eran de yeso , algunas más valiosas tenían al Niño con la boca entreabierta en la que se divisaba el paladar de plata (imitando a éstos ,llegaron después los Niños cusqueños con espejo en lugar de plata en el paladar).


Nota: Gran algarabía causó en  1943 la orquesta de monitos mecánicos que  el industrial arequipeño Don Pedro P. diaz, trajo desde Alemania, que hasta el día de hoy se puede apreciar, convirtiéndose en un clásico navideño enArequipa.


El 25 muy temprano se levantaban los niños de casa,  quienes por disposición y control de sus mayores guardaban su expectativa y adoraban al Niño Manuleito. Después se metían bajo el nacimiento y sacaban sus zapatos con los juguetes que les “había traído el niñito Dios” . En la Arequipa de antaño sólo se regalaba a los niños en la Navidad y siempre con juguetes. Los juguetes eran sencillos y casi todos d e fabricación local. Las mujercitas recibían muñecas (de trapo, de caucho o las más preciosas que eran de trapo, pero tenían la cara, las manos y los pies de “Biscuit”), ollitas, sartenes, pequeños braseritos. Los niños recibían: soldaditos de plomo, trompos, boleros, una bolsa de bolas con tirallos, o carretas hechas con madera. El día d e Navidad, al mediodía o por la tarde ,era costumbre hacer y comer buñuelos con miel .


“Buenas noches mi señor,
Buenas noches mi caballero
Tengo el gusto d e saludarlo
Y encontrarlo muy mejor.
Alegría y alegría
Por el día d e María
De María y de José

Las flores del campo
Se han enflorecido
Porque el niño Dios
Se nos ha nacido”

(Villancico arequipeño , anónimo y popular)


Las instituciones  arequipeñas de comienzos del siglo XX tal es el caso del Puericultorio "Juana Gamio", entidad filantrópica de los años 20  repartia ropa y juguetes a los niños, así como algunas casas comerciales, como la del gran industrial arequipeño Pedro P. Diaz,  la Municipalidad no se quedaba atras e invitaba a las retretas y al reparto también d ejuguetes en tingo, el Tranvía electrico hacia un servicio especial para poder asistir a tal evento como lo demuestra las invitaciones alpúblico en la spáginas del diario el Deber.

Recorte del diario el Deber 1930



Nota: En 1922 los árboles de navidad y las fiestas con luces y retretas de bandas, eran organizadas por la municipalidad, como lo muestra está publicidad del 23 de diciembre en el diario El Deber.


Nota: Por los años 50, ya aparecián los primeros foquitos de colores para adornar los nacimientos y árbolitos de navidad, como lo muestra esta publicidad del año 1952 en el Diario El Deber, de la casa Lucioni.


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Desde el 25 de diciembre hasta el 6 de  enero, todas las noches, las “pandillas de adoradores” , como bandadas de moscardones recorrían las casas del vecindario ,preguntando ¿adoramos al Niño? Cada pandilla podía tener entre diez y veinte integrantes, todos varones y entre los siete y quince a los de edad, desde semanas antes se habían organizado bajo la ordenes de un “capitán" ( generalmente el más fortachón de sus integrantes que estaba en capacidad de quiñar o golpear a quien no respetase las reglas del grupo). Admitidos en una casa, procedían a adorar al niño cantándole villancicos, recitándole poemas y bailándole al celebrado “ A la huachi Huachi torito, torito del portalito “ . El anónimo repertorio artístico de los adoradores a sido mantenido por tradición oral desde tiempo inmemorial. Concluía la adoración con el villancico de despedida.

“Adiós niño lindo
Adiós niño amado
Ya me voy contento
De haberte adorado
Mañana que vengo
Te adoro mejor
Con mas alegría
Con mas devoción.

¡Ay si1 ¡Ay no!
Al niño lo quiero yo
Que nació en pajitas
Y murió en la cruz”.
(Villancico arequipeño , anónimo y popular)


Nota: Huachi - huachi, es el nombre del único villancico que se baila adorando al niño Dios, en Navidad y los días siguientes por parte de las pandillas de adoradores. Lo sintegrantes de esas pandillas son niños y mozalbetes todos hombres generalmente. Casi al término de cada una d esus presentaciones cantan y bailan el infaltable huachi- huachi : Se dividen en parejas o rodean a un apareja de ellos. frente a frente los bailarines con las manos en sus cinturas, formando una especie de asas con sus brazos y juntando sus pies, bailan saltando con los dos pies juntos, hacia adelante y hacia atrás (cuando los dos saltan simultáneamente hacia adelante casi se chocan en tre sí). También bailan saltando y abriendo los pies hacia los lados y juntándolos repetidamente. En el momento culminante y en forma alternada, un bailarín se pone de cuatro extremidades en el suelo y "caminando" como torito pasa por entre las piernas abiertas de su pareja. todo este baile se hace cantando . Los que no bailan, cantan , palmean, tocan sus pajarillas y chinchines.


Según el doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz, sociologo arequipeño, El término huachi huachi significaría en quechua algo como : topa-topa. Esto mostraría cómo en nuestro mestizaje lingüistico nos quedan algunas voces quechuas despojadas ya de sus significado y que nosotros repetimos maquinalmente. ¿Qué podría significar también huachi huachi,?  según el doctor Carpio,  el término siendo una voz quechua está emparentada con "huacha"  ( en su acepciónde pasar algo por en medio de las piernas, como pasa cada bailarín de "cuatro patas" y convetido en "torito" en el arequipeñisimo baile d el ahuachi-huachi). Es de precisar  que el arequipeñismo huacha  viene del quechua wachay: parir  ( el niño bailarín que pasa entre las piernas de otro parece que está naciendo, hecho nada fortuito si se tiene en cuenta  que los adoradores están festejando el nacimiento de Jesús). Hay que resaltar que  nuestro villancico cantado y bailado se llama : "A la huchi huachi, torito" ( que constituye el primer verso de su repetido estribillo).   ( Diccionario de Arequipeñismos. Carpio Muñoz ,Juan Guillermo. 1999).



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La familia anfitriona aplaudía a los adoradores y los agasajaba con algún a golosina (generalmente con caramelos o galletas, pero casos había en que les convidaban chocolate con bizcochos). Terminaba la vista cuando el jefe del hogar daba la capitán una propina que tenia que ser repartida entre todos los de su pandilla. Mucha veces la propina era de tan bajo monto que era imposible repartirla entre tanto, por eso la mayoría de las pandillas acostumbraban llevar cuenta de todas las propinas que habían recibido el capitán esa noche y al termino de la jornada procedían al reparto . No pocas discusiones y trompeaderas producían esos repartos.

El 6 de enero, día de los Reyes , era la última oración anual en que los adoradores realizaban su oficio. Por ello se esforzaban en disfrazar con el mayor realismo posible a tres de sus integrantes como los reyes magos del oriente y cantaban , recitaban y bailaban la huachi huachi, con el mayor de los entusiasmos .El 7 de enero acostumbraban a desarmar los a nacimientos que se embalaban hasta las próximas navidades.

Cuan poderosa son nuestras tradiciones navideñas que aún persisten aunque simplificadas y conviven con todo los arrestos que la modernidad nos ha traído ala navidad contemporánea: los arboles con luces intermitentes la cena con pavo relleno y panetones, los papa Noel el incremento comercial que tiene en la navidad su mejor venta anual con el cuento de los regalos para todos. En fin como acostumbraban los alarifes de antaño al concluir sus obras de arquitectura , diremos que todo sea “para mayor gloria de Dios y de María santísima” (Juan Guillermo Carpio Muñoz. Arequipa sus fiestas y comidas 2005).


Audio: Niños adoradores del Tambo de bronce (1984) (Arequipa Música y Pueblo. JGCM)


Letra: aquí
 




La Tradición de las guaguas


Ilustración: Leo Ugarte 1996

En noviembre se celebra el “día de todos los santos” en todo el Perú y en Arequipa tiene características especiales. El 2 de noviembre la población concurre a los cementerios a rezar y a visitar a sus difuntos, llevando ramos y coronas de flores. Salvo este día, en la Arequipa tradicional todos los días de noviembre eran buenos para celebrar otra peculiar fiesta denominada fiesta de las guaguas. Sacando cuentas no es muy difícil deducir que contando 9 meses desde carnavales, sea precisamente en noviembre cuando las "guaguas" abunden.

Pero las guaguas de nuestra fiesta no son de carne sino más bien de pan dulce, bizcocho o masa de torta rellena de manjar en algunos casos y decoradas con caretas de yeso que son hechas especialmente para estas fechas. Para degustarlas como la costumbre manda, existen los famosos bautizos, una singular tradición que se hace a manera de juego para representar el bautizo católico, y hace que los amigos compartan momentos divertidos, y estrechen aún más sus vínculos de amistad , y ni qué decir cuando existe entre amigos y amigas algo más que simple amistad, pues también contribuye a acelerar el enamoramiento. La costumbre consiste en que un a persona (generalmente un varón) envía de regalo un a guagua a otra persona (generalmente una dama) con un tarjeta que en medio de cumplidos ruega a la destinataria se encargue de hacer bautizar a la supuesta criaturita aún "mora".


La dama obligada por el envío “obligada" entre comillas porque algunas veces lo hace de mil amores) recibe la guagua y responde al remitente, que será bautizada en tal fecha hora y “en esta su casa”. En la hora del día señalado se produce una fiesta ofrecida por la que aceptó la guagua y en la que participan el que la envió y los amigos y familiares de ambos. En lo mejor de la reunión se produce el bautizo oficiado por un cura y sacristán, los invitados mas chistosos y ocurrentes, previamente disfrazados con sabanas túnicas y otros ornamentos sagrados. Hacen de padre y madre el que envió y la que recibió la guagua y de padrinos y testigos las amistades más queridas por los padres. En el festejado y hábil interrogatorio el cura trata de establecer con pelos y señales las circunstancias en que fue encargada la criaturita y la veracidad de la paternidad de quien dice ser su padre además del conocimiento que sobre esos hechos tienen los testigos y padrinos todo ello con frases de doble sentido salpicadas con latinajos cantados “en gregoriano” rimas y consonancias. Luego el cura procede al bautizo propiamente dicho poniéndole a la criatura los nombres más peregrinos que se les ocurran a los circunstantes. Algunas veces se leen partidas de bautizo previamente escritas y en otras hasta se aceptan capillitos impresos del acontecimiento.


En seguida continúa la fiesta con baile bebida comida y la consabida tajada de guagua. No esta demás anotar que las caretas de guagua son muy variadas, siendo las más populares las que representan caras de bebés (guaguas), de turcos, de toreros, de manolas, de arlequines con su sombrero de cambucho, de cholitos con chullo etc.


El parentesco de a mentira que se formaliza con las guaguas de todos los santos muchas veces se estima y se respeta mas que los parentescos de verdad, incluso algunas veces quienes fueron padres de una guagua de bizcocho terminan siendo padres de la s guaguas de carne y hueso (JGCM).


Noviembre es el mes esperado también por la palomillada de muchachos de la misma lichigada (coros que están en una edad promedio) para salir a ganarse algunos centavitos. En la Arequipa de antaño, principalmente en los lugares cercanos a los cementerios como en Cayma o La Apacheta, o en los cementerios de los distritos tradicionales, (hay que recordar que antiguamente los cementerios estaban rodeados de campiña o en terreno descampado), los niños portaban desde temprano sus escaleritas y sus tachos con agua para ayudar a los fieles a llevarles un poco de agua a las flores que se iban a colocar. Hasta la actualidad todavía se puede apreciar esta costumbre en nuestra ciudad y en nuestro país.




"Ha nacido la guagua más grande de Arequipa"



Así decía una singular noticia en el desaparecido diario "El Deber" del día 5 de noviembre de 1956, en los años 50 causó gran asombro entre los arequipeños, semejante hazaña, que pasamos a transcribir:

"La guagua de bizcocho más grande de Arequipa elaborada con las características interiores propias de una criatura humana, con la diferencia de que las "vísceras" son de manjares , ha nacido en la Pastelería "La Perla" de Isabel Mendoza Cano, quién ha puesto en ejecución un novísimo método de su invención para evitar se cueza desigualmente la masa del cual está constituído el bizcocho.

Está es la única vez que  en Arequipa , hasta el presente se ha fabricado una "guagua" de bizcocho de tales dimenciones 1 metro cincuenta de largo , cincuenta centímetros de ancho.

La propietaria de la "Perla" , la elaboró por encargo de la familia Alfaro Rosas que a esta hora ya debe haver dado fin a la guagua en una fiesta de compadrazgo.

Lo más curioso del caso es que en el interior de la guagua se h aimitado la distribución de las vísceras humanas,las cuales han sido imitadas, conmermelada de frutas y manjar blanco.

Para evitar el desigual cocimiento del bizcocho, la señora Isabel Mendoza Cano, especialista en la elaboración de pasteles, tuvo que hacer uso de un método mantenido en secreto para hornear a la "guagua", que ya habiendo cumplido su misión de ser admirada y de contribuir a la alegría de una fiesta en su honor solo quedará en el recuerdo d equienes la conocierón".


Aviso comercial de 1958


Caretas de "guaguas" las hace mujer de 76 años


Todo empezó en el mes de noviembre de 1947, literalmente como jugando. Ella una menor de tan solo 9 años, única niña en su hogar, pues sus hermanos eran todos varones. No tenía caretas para jugar y se animó a hacer con mano propia sus diseños, esos que hoy son su orgullo y cada noviembre llegan a miles de hogares arequipeños.

Los niños la retaban. “Juegas si tienes caretas, sino no”, le gritaban y Hortensia no sabía qué hacer. Su papá realizaba trabajos con yeso y entonces la curiosidad la llevó a descubrir un mundo del que no se apartaría jamás, el más querido hasta nuestros días.
Recuerda claramente ese día. Puso un poco de yeso en su mano, le echo agua y lo empezó a moldear. No tenía punzones, pero sí mucha creatividad. En ese tiempo no disponía de pintura vegetal, como hoy si tiene y muestra en su taller de producción, su pequeño patio. Entonces no dudó en ingresar a su cuarto y sacar un poco de acuarelas, esas que sus padres le compraban como parte de sus útiles escolares. Así les dio una lección a sus hermanos y descubrió su talento de vida. Aunque sus caretas no tenías ni ojos ni boca, eran muy artesanales.

Hortensia un día se paseaba por las calles cercanas a su barrio y un panadero la encontró en la tienda. Ella orgullosa de sus caritas de yeso y el panadero un curioso hombre que admiró el trabajo de esa niña. “Yo tenía varias caritas en una bolsa de papel de azúcar y el panadero me dijo donde las compraste y le respondí las hice yo misma. No quieres vendérmelas, yo te las compro me dijo”, asevera esta mujer próxima a cumplir 76 años, de ellos al menos 66 dedicados al trabajo de dar rostro a las guaguas de pan.

UNA AMISTAD TRADICIONAL

Pero sí las cosas hubieran sido planificadas, aunque esta artesana prefiere decir que fue de Dios. El panadero que le ofreció comprar las caretas fue Cipriano Vilca Gutiérrez, quien incursiono en el arte de la pastelería y dulcería. Fue este hombre quien dio forma al pan que hoy conocemos como guaguas y están presentes en las mesas reuniendo a familias a su alrededor.
Vilca Gutiérrez fue quien puso su panadería denominada inicialmente como “Sol”, negocios que hoy sobrevive con el nombre “La Lucha”, reconocida por sus bizcochos dulces en forma de guaguas. Desde entonces Hortensia y don Cipriano fueron una dupla trabajadora a la que hoy podríamos decir tradicional.

A los 10 años Hortensia incursionó en este negocio. Aceptó vender caritas hechas en yeso y pintadas con acuarelas. Con los rostros más pequeñitos, pues eran los solicitados por los años 50 en la ciudad. Un día su progenitor la descubrió haciendo sus obras de artes, pero no la regañó, por el contrario, este decidió fabricarle moldes que dibujaban el rostro de un bebe. Por iniciativa de Cipriano Vilca accedió a pinturas vegetales para estilizar su trabajo y así sus diseños mejoraron considerablemente.
Sus inicios fueron tan buenos que rápidamente esta mujer se abrió las puertas de las panaderías y pastelerías más importantes de nuestra ciudad,  como “Las Américas”, “Astoria”, “Fanor”, “Don José” y desde siempre y hasta ahora de “La Lucha”.

TODA UNA VARIEDAD DE TAMAÑOS Y DISEÑOS

La creatividad no tiene límites, eso lo tiene claro doña Hortensia, quien solo de las caretas más pequeñas tiene hasta 50 modelos, ella distingue claramente unas de otras. Sus rostros no son discriminadores, más bien integradores.
Tiene rostros de bebés con gorros, con chullos o simplemente mostrando el color del cabello, entre café y castaño. Fue a fines de la década del 60’ cuando a las caritas pequeñas se adicionaron más tamaños, desde entonces tiene hasta numeradas del tamaño N° 1 hasta el N°8, de pequeño a grande.
Mientras agarra un poco de yeso listo para moldear, esta mujer demuestra que a su edad no pierde el talento. Es detallista, pide pincel de distinto tamaño y textura para pintar las caretas y las pinturas están seleccionadas en pequeños recipientes. Ella lo tiene todo pensado, la combinación de colores y hasta los grafismos para adornas gorros o chullos.
Entre sus diseños se puede apreciar más rostros de varón, pero no faltan caritas de mujeres. Y como toda mujer le gusta verse elegante, entonces tiene moldes de yeso donde se aprecia el rostro de una señora con sombrero, estilo europeo, o simplemente con el cabello color café, toda una obra de arte.
Hortensia hoy tiene tres hijos varones y una mujer. Cuando el trabajo se intensifica todos ponen manos al yeso o cogen pinceles para empezar a replicar las obras de su progenitora. Ella es quien año a año no deja de innovar y saca más modelos, elabora sus propios moldes. Algunos de sus 11 nietos también se unen al trabajo, que para ellos resulta un agente de relajamiento. “Concentrarse en detalles de la carita te desestresa”, confiesan los hijos engreidores de Hortensia.

SU TRABAJO Y HOBBBIE

Es en el mes de setiembre que los pedidos de mayor cantidad se intensifican para Hortensia. Le piden por miles. La labor se prolonga hasta la quincena de noviembre. Ahora mismo está terminando un pedido de 1000 caretas, con las cuales terminará el año productivo de este su trabajo y también su hobbie o pasatiempo.
Pero el resto del año no descansa, pues a pesar que no existen pedidos, inicia la producción con miras al próximo año, así se mantiene ocupada. Solo entre febrero hasta abril se da unas merecidas vacaciones.

Artículo en el Diario El Pueblo del 01 de Diciembre de 2014.


Jugando con las Caretas

Los niños en el mes de noviembre  esperaban con ansia  a las guaguas de bizcocho, tradicionalmente  eran vendidas unas de menor tamaño, ellas  tenían un tipo especial de careta con las que se podía jugar todo el mes, teniendo así verdaderas competencias  en la calle, en el colegio  o en cualquier lugar que tuviese  un piso de tierra donde poder jugar  ¿Pero cómo era el juego?


Se hacía un dibujo en el suelo  , que tenía la forma de una "H" al cual le llamaban "cacho"el cual tenía las puntas abiertas a los lados. Los jugadores desde una raya a unos 3 metros tiraban uno por uno,su careta, hacia el "cacho" ; el que se acercaba más a la raya central , jugaba primero.

Todas las caretas se le ponían en las manos que se juntaban y "chocoleaban"  , luego se tiraban al suelo; las caretas que caían con la cara hacia arriba, las ganaba el jugador, mientras las que caían  boca abajo seguían en el juego. Sucesivamente lo hacían los demás jugadores hasta que no quedaba ninguna. Antiguamente las caretas eran muy bonitas hoy se ha perdido mucho de ese arte algunos niños juntaban  una bolsa de caretas  después de "calapichar" a los demás.




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Diccionario de Arequipeñismos: Juan Guillermo Carpio Muñoz