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El Monasterio de Santa Rosa


Ubicado en las esquina de las calles San Pedro y Pasaje Santa Rosa, el Monasterio de Santa Rosa se fundó con religiosas dominicanas que pertenecían al Monasterio de Santa Catalina, quienes lo pusieron bajo la protección de la patrona de América y Filipinas, Santa Rosa de Lima. La primera priora fue Sor Ignacia de la Cruz Barreda.

..Desde Santa Catalina salieron religiosas, en una especie de procesión con dirección a su nueva residencia contemplativa. Pero la noche les ganó, entonces tuvieron que pernoctar en el monasterio de Santa Teresa, ubicada en la calle Melgar, de religiosas carmelitas.

Una vez en el nuevo monasterio de la ciudad, lo primero que se hizo fue la celebración de la Eucaristía y las religiosas recibieron el “alimento” espiritual, el pan y vino consagrado sobre el altar, transformado en cuerpo sangre del Señor. No existen muchos archivos sobre la ceremonia, pues las memorias impresas les fueron arrebatadas por la naturaleza, durante los terremotos de 1958 y 1960, esos que marcan hasta nuestros días su infraestructura..... (1)


En un inicio el monasterio  debió fundarse en la villa de Moquegua, según lo determinó una investigación realizada por el fallecimiento del historiador Alejandro Málaga Medina, al revisar el testamento de don José del Alcázar y Padilla, quien ante el notario Luis Ulloa, el 1 de febrero de 1710, donó lo básico para hacer realidad este Monasterio.

En el año de 1721, doña María Peñaloza testó en el mismo sentido. El obispo Juan Cavero obtuvo en 1734 una Real Cédula de su majestad para que pudiera funcionar el Monasterio. Esa Cédula fue rarificada en 1736 y en 1740 se estableció como condición de que se fundara en Arequipa.

El obispo Juan Bravo de Rivera colocó la primera piedra del Monasterio en el lugar que hoy ocupa. La obra se concluyó el 12 de junio de 1747.

Al día siguiente, cuatro religiosas pasaron del Monasterio de Santa Catalina al nuevo, que son consideradas como sus fundadoras. Desde entonces rige una condición impuesta por el Rey de España, cuando autorizó crear Santa Rosa, en la que se da preferencia a las niñas y mujeres que procedieran de la Villa de Moquegua.

El historiador Ventura Travada y Córdova, en su libro "el Suelo de Arequipa convertido en cielo", refiriéndose a la descripción del monasterio de Santa Rosa dijo: "La materia de que se fabrica este templo no tiene la fealdad de ser excedida de la obra. el arte y la materia concurren en tal proporción, que ni el arte excede a la materia , ni la materia excede a la obra; porque la arquitectura parece que solo se exhibía para el calicanto de esta ciudad, y solo el calicanto arequipense, ofreció unas veces dócil, y otras rebelde su materia a la arquitectura para que a un tiempo imprimiese en él primores su burril , o eternidades sus preceptos".

"Tiene el templo dos hermosas portadas en cuyas fachadas se excedió en prodigalidades el burril con santos labrados de preciosa talla en que se miran la puertas de igual majestad y grandeza, reforzadas de mascarones de bronce, que le dan a un tiempo fortaleza y hermosura".


El ingreso al Monasterio se realiza por una vía que antiguamente se denominaba del buen Pastor, el claustro principal es de grandes dimensiones y en algunos sitios de la construcción colonial se han levantado recintos modernos de segunda planta.

Es más pequeño que Santa Catalina y Santa Teresa y considerado como el más pobre de las tres existentes en Arequipa, en lo que se refiere a bienes y muebles, o terrenos agrícolas.

El templo de Santa Rosa está rodeada por un alto muro de sillar y recientemente se le ha reconstruido su destrozada torre y mejorado el piso. Sin embargo, aún no está abierto al público.

Su joya más importante es una espléndida custodia mayor, que se exhibe en el templo durante las grandes solemnidades. Es un hermoso ejemplar enriquecido con profusión de esmeraldas, brillantes y rubíes, cuyo eje es un fino trabajo de orfrería del siglo XVII.

Esta bella custodia recuerda por el diseño de su eje a la que poseyó la Catedral de Ayacucho, por lo que se presume que su autor debe ser algún habido orfebre de aquella región o quizá del Cuzco. No puede dejarse de mencionar un espléndido candelabro de seis brazos que también puede servir de frutero.

El Monasterio es uno de los más pobres de Arequipa, desde la construcción, este monasterio fue más pequeño que los otros dos y lo de pobres, según la religiosa, es porque nunca fueron propietarias de gran cantidad de bienes, ni de terrenos agrícolas. “Por eso la reforma agraria no perjudicó significativamente al monasterio”, comenta durante la cita también para la reflexión sobre la vida contemplativa.

Antes, cuando una mujer quería ser religiosa, debía entregar su dote al monasterio, es así que las órdenes pudieron acumular bienes que les permitían vivir de los alquileres hasta nuestros días, pero eso no ocurre en el monasterio de Santa Rosa. “Antes se estableció la recepción de dotes, pero en nuestro caso las cantidades fueron mínimas, por eso no contamos con chacras o inmuebles”

Como la pobreza se mide en cosas terrenales y necesidades insatisfechas, las religiosas, con su espíritu creativo, han sabido vivir de manera austera, pero felices de servir a Dios. La elaboración de hostias es “fuerte” y se dedica a ellas con especial cariño.

Pese a que los mejores tiempos de venta pasaron, no porque haya menos fieles que comulguen en los templos de la ciudad, sino porque existen más instituciones dedicadas a su elaboración, las hostias dominicas de Santa Rosa siguen teniendo demanda, dentro y fuera de la ciudad. 

En promedio elaboran 10 millares de pan sin levadura para la Eucaristía, además de otras 500 de mayor tamaño. Los recortes también son expendidos. De todo este trabajo, al cual se dedican las religiosas, viven hasta la actualidad.

Pero no solo con la venta de las hostias financian sus gastos básicos, sino que además preparan galletas de diferentes sabores, que tiene gran demanda entre la población. Y últimamente se sumó el yogurt.

De la caridad de la población también se vive religiosamente......(2)

Para Flora Tristán sin embargo en su descripción de los Conventos arequipeños, refiere que ......el Monasterio de Santa Rosa es considerado como uno de los Monasterios más ricos del Perú..... para su época, (Peregrinaciones de una Paria ) cosa que con los años fue decayendo. 

Hasta entonces Arequipa contaba con tres monsterios. Santa Catalina, Santa Teresa, y Santa Rosa no solo fueron recintos sagrados d el aconsagración religiosa, sino que también monopolizaron,po rmucho tiempo , la preparación de dulces , pasteles y golosinas.

El viajero Francés Paul Marcoy ( 1815-1888) llegó al Perú en la década de 1840 . en su libro : "Viaje a través de América del Sur" publicado originalmente en París en 1869, dio a conocer  sus experiencias y observaciones en Arequipa. Su testimonio ofrece una descripción de los monasterios d e la ciudad. En el destacó la especialidad que tenían cada una de las congregaciones en la preparación de golosinas ." Son estas comunidades de mujeres (decía) las que tienen el monopolio de los dulces, de los pasteles y de las piezas de repostería armadas, gloria del oficio". Con menos éxito que antes, hasta hoy mantienen esa tradición.

Cuando Marcoy  estuvo en Arequipa cada congregación tenia una especialidad, por ejemplo "Santa Rosa tiene su mazamorra al carmín, especie de papilla con el gusto de nuestros huevos rojos, que se expone durante la noche en los techos del convento, donde la helada le da cualidades particulares. Santa Catalina sobresale en la preparación de pasteles y dulces de ave a la leche de almendras, manjar blanco de la región. El Carmen (Santa Teresa) , en fin tiene parte sus buñuelos a la miel espolvoreados de pétalos de rosa y pajitas de oro, y sus imperiales , yemas de huevo batidas con azúcar en polvo y fijadas mediante un procedimiento que desconocemos".



El Monasterio de Santa Rosa fue escenario del asalto a la ciudad que protagonizaron el mariscal Ramón Castilla en marzo de 1858, y en donde  el pueblo de Arequipa se gano el apelativo de ciudad heróica a mediados del siglo XIX. este suceso marco profundamente el sentir arequipeño, la resistencia del pueblo fue tenaz y Castilla sólo pudo entrar a la ciudad acometiendo la iglesia  y bóvedas  del convento de Santa Rosa,  para lo cual invadió el convento.

Los terremotos que marcaron a la ciudad, en los años 1958 y 1960 también afectaron al monasterio dominico Santo Rosa, hasta nuestros días no se puede recuperar por completo el templo, pues existen zonas que aún están en ruinas. 



Devociones

El Niño Cabezoncito

La fundación del Monasterio de Santa Rosa fue en 1747 y no se sabe con exactitud si el niño desde sus inicios fue parte del convento, sin embargo, se sabe que en la guerra civil de 1843 las calles de Arequipa era un peligro constante por los balazos, pero algo ocurrió entonces.

Cuenta la historia de la devoción que en la torre de la iglesia de Santa Marta estaba el general Manuel Ignacio de Vivanco y su contrincante, Ramón Castilla estaba en la torre de Santa Rosa.

Los balazos iban y venían de un lado y otro, pero en medio de la pelea vieron a un niño que caminaba por los muros del monasterio y eso hizo que la balacera terminara. Se dice que ese niño salvó a las monjas de ser heridas por las balas que pasaban por doquier.

PROCESIÓN. No hay una fecha exacta que de cuenta del inicio de la procesión porque el niño siempre se practicó dentro del recinto sacro; sin embargo, pero hace unos años (6 aproximadamente) la monjas del convento Santa Rosa aceptaron sacar la imagen del templo, a pedido de una de las fieles. Ahora, cada Domingo de resurrección se realiza una pequeña procesión a la que llaman el Aurora, donde se encuentra Cristo resucitado con la Virgen María.

El Niño Cabezoncito tiene su pie sobre una calavera que simboliza el triunfo sobre la muerte. En algún momento los jóvenes acólitos de la iglesia pidieron permiso para sacar a la Virgen María y al niño fuera del templo y ambos se encuentren. Inicialmente fue algo sencillo, el Niño salía por la puerta que da hacia Santa Marta acompañado de todos los varones presentes en la misa, mientas que la virgen lo hace por la puerta de la iglesia en la calle San Pedro, acompañada por todas las damas presentes. Ambas imágenes se encuentran en la intersección de las calles y juntos, en procesión, vuelven al templo para la misa de Pascua. Posterior mente la pequeña imagen se queda en un altar para que las personas que lo fueron a ver puedan acercarse a él.

“La devoción al Niño Cabezoncito inició por la familia Bohorquez Aliaga, porque una familiar de ellos sufrió un grave accidente y estuvo a punto de perder la vida. Ellos le pidieron bastante al niño y la señora logró recuperarse y desde ahí comienza la devoción con la fiesta cada Domingo de Pascua. Esta familia se encarga de realizar la fiesta al cabezoncito”, indica Sor Isabel Cruz.

La procesión comenzó a practicarse con 10 personas , pero los integrantes de la familia Bohorquez Aliaga, Eibar Bohorquez, la Iris Aliaga y sus hijos Pedro y Hugo, además de la Sra. Dora Villafuerte, son los que hicieron que la procesión se difunda.

Con el pasar de los años, las personas asistentes a la misa se fueron haciendo devotos del niño y ahora bordean 150.

“Las personas que vienen a la misa le entregan sus intensiones, pedidos, compromisos y muchas cosas más y que dejan en el anda del Niño de la Resurrección, incluso las personas le traen ropita”, cuenta.

QUERIDO. En el Monasterio el Niño Cabezoncito es muy querido por las monjas. “Es un sentimiento muy especial porque es una imagen que tiene una historia y que a nosotras nos permite compartirla con las personas. Tenemos la satisfacción de que este niño se esta haciendo presente en el corazón de las personas haciéndole milagros o gracias, incluso le hemos hecho como un ánfora donde las personas ponen sus pedidos. Cuando llega Semana Santa ya empezamos a alistar lo para que salga en procesión y se quede los 50 días hasta Pentecostés”, sostiene la madre.

Después de la procesión el Domingo de Pascua, el Niño Cabezoncito se queda 50 días en la iglesia hasta Pentecostés donde en otra pequeña procesión el niño es devuelto al Monasterio de Santa Rosa donde las monjas lo reciben.

MILAGRO. Una de las anécdotas que se escucha más sobre el Niño Cabezoncito es la que le sucedió a doña Dora Villafuerte.

“La señora Dora fue a ver los trabajos en el segundo piso de su casa y por algún descuido se cayó y se golpeó la cabeza, la señora estaba en estado de coma en el hospital y los médicos dijeron que si se recuperaba iba a quedar en estado vegetal, los familiares le pidieron tanto al niño que al mes la Sra. Dora se recuperó. Pasó un tiempo, fue al templo a ver al niño y dijo: En mis sueños yo vi este templo y a este niño conversar con otros niños”, relató la religiosa. (3)



En el templo de Santa Rosa, El Señor de la Cena es venerado también así como la Virgen del Rosario, a la que denominan la peregrina, que fue traída por un sacerdote a Arequipa, donde la dejó por un tiempo y cada vez que intentaba recuperarla su salud se afectaba.  El religioso comprendió que la efigie quería permanecer en el monasterio  y así fue. 

El Monasterio ha sido objeto de robos de cuadros valiosos que hasta ahora no han sido recuperados pese a los esfuerzos policiales.

Fotografía: César Chicata Peralta

Fuente:

  • http://linda-arequipa.com/el-arte-en-arequipa/arquitectura-arequipena/monaterio-de-santa-rosa/#sthash.GXxefLFw.dpuf
  • (1) (2) Mary Quispe T. http://elpueblo.com.pe/noticia/especiales/santa-rosa-el-monasterio-mas-pobre
  • (3)Wilfredo Dueñas. http://diariocorreo.pe/edicion/arequipa/semana-santa-la-devocion-al-querido-nino-cabezoncito-743849/