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La Matanza de Enero de 1915


Todo empezó por la grave situación económica que como consecuencia de negocios de exportación e importación de materia prima y diversos productos con los países europeos, disminuyó hasta hacer colapsar al gobierno de Benavides. Las actividades comerciales arequipeñas en 1915 estaban íntimamente relacionadas con empresas de capital extranjero, la dependencia de nuestra ciudad se mostraba frente a la crisis global que significó la Primera Guerra Mundial.

El pueblo agobiado por el peso de la carga enorme de los antiguos impuestos, ¿con que recursos iba a soportar estas nuevas contribuciones? Las exigencias de la vida no permiten el ahorro; el producto del trabajo y del capital.

Uno de los argumentos esgrimidos por el gobierno de Benavides para no asumir la responsabilidad de la “Matanza del 30 de enero” fue que ellos enviaron telegramas donde aseguraban que los proyectos habían sido desechados antes de ser debatidos en el Pleno de la Cámara de Senadores y Diputados; información falsa, ya que en el memorial leído a la población arequipeña se menciona que

“El gobierno ha ofrecido levantar el proyecto que grava los sueldos de los empleados y confiando en las palabras del jefe de estado.” 

El término “matanza” fue utilizado por el historiador Jorge Basadre para referirse a los acontecimientos acaecidos en la protesta contra los impuestos el 30 de enero de 1915 en la ciudad de Arequipa.(1)

Los proyectos de ley fueron: Aumento sobre la contribución que pesaba sobre la renta y  crear un impuesto sobre las remuneraciones de empleados civiles, militares, eclesiásticos, y gerentes de  bancos, fábricas y talleres. 


La aprobación de estos proyectos sobre todo el segundo provoco temor en la población Arequipeña según Basadre por “… allí la crisis era por circunstancias de orden regional, acaso más difícil que en otras lugares de la Republica. Los comerciantes , privados por las normas de emergencia  entonces vigentes, de su libertad para renovar sus avances en cuenta corriente y sus letras , hallándose a la merced de los bancos , las limitaciones en la devolución de los depósitos habían hecho exiguo el fruto del ahorro, la carestía de los artículos de primera necesidad tomábase agobiante . El aumento de los impuestos era visto con general repudio” (Basadre, 2013). 


El pueblo arequipeño, exigía una explicación, exigía sus derechos ante el prefecto, ante el gobierno.

Una semana antes del 30 de enero salieron avisos sobre la necesidad de un mitin y días después  se hizo la convocatoria que buscaba congregar a toda la población arequipeña cansada de los maltratos por parte de un gobierno militar centralista, que buscaba solucionar sus vacíos fiscales esquilmando los bolsillos de los habitantes de nuestro departamento, ese fue el sentir que probablemente se percibía en el ambiente arequipeño  de esa época. 


La Revista Variedades (Lima), mostrando el discurso del Dr. Lino Urquieta de 1915, en su publicación de febrero, tras los sucesos acontecidos en Arequipa.


En la primera página del diario El Pueblo del 29 de enero de 1915 se ve la pluralidad en la convocatoria. El aviso que anunciaba la hora (3:30 p.m.) y lugar de reunión (boulevard Parra) estaba firmado por la Sociedad de Comerciantes e Industriales (un ente paralelo a la Cámara de Comercio), los Obreros Católicos, la Sociedad de Empleados del Ferrocarril, la Cooperativa Obrera y Caja de Ahorros, entre otros gremios sociales.



Tabla, Elaborada por el Lic. Enrique Ramírez Angulo.

Las hojas sueltas fueron los medios utilizados para hacer la convocatoria a los habitantes de la ciudad y hacerlos participes activos de esta protesta (Mitin) los días 28 y 29 de enero se repartieron estas hojas sueltas por toda la ciudad cuyo tenor fue el siguiente: 

AL PUEBLO 


Las instituciones comerciales y sociales que suscriben , teniendo en consideración los graves peligros que encarnan los nuevos proyectos de impuestos que ha sometido el supremo gobierno a la deliberación del soberano congreso , cuya ejecución acabaría de arruinar al comercio y al consumidor, invitan al pueblo de Arequipa para protestar en solemne Meeting el sábado  30 de Enero a las 3h.p.m.. Contra las imposiciones de todo nuevo gravamen, y en especial contra los que se tratan de imponer a las utilidades mercantiles y á los sueldos de los empleados. 

Los integrantes de este comité de lucha que congregaban  empresarios, comerciantes empleados, obreros clericales y anticlericales, quienes buscaron alejar las impertinencias de los aprovechados políticos y así lo expresaron en la convocatoria en forma enfática “… NOTA.-Son prohibidas toda clase de manifestaciones políticas y subversivas,…”. El mensaje era claro el objetivo definido era una protesta popular con objetivos de reivindicación económica,  sin tintes políticos, claro mensaje para los civilistas, constitucionalistas y leguiistas. 


Tiempos de cambio, el liderazgo de los movimientos sociales arequipeños del siglo xx fue asumido por un colectivo de instituciones que buscaban obtener la mayor cantidad de reivindicaciones de un estado centralista, Pedro Zulen (El Pueblo 4 de marzo de 1915 Pedro Zulen “El movimiento anti centralista del Sur de la Republica I .De la Crónica de Lima)  no se equivocaba cuando afirmaba que la “matanza del 30 de enero de 1915 ” fue un movimiento anti centralista del sur de la república”, los muertos de ese fatídico 30 de enero generaron tales debates y discurso centralistas y anti centralista legando para la posteridad una posición anti centralista no solamente de Arequipa sino de todo el sur del Perú. 

Los Acontecimientos del 30 de Enero de 1915 

Los  canillitas gritaban a todo pulmón el 31 de enero de 1931, “los graves sucesos de ayer” en el mitin contra los nuevos impuestos los manifestantes tuvieron una actitud pacífica y correcta; al terminar la manifestación la gendarmería abalea al pueblo; numerosos muertos y heridos”3 
“a las tres de la tarde se reunieron en el Boulevar Parra, acudiendo al llamamiento de las sociedades comerciales y de obreros, numerosísimos caballeros y personas de todos los círculos sociales, formando una inmensa e imponente masa popular. 

Minutos antes se habían cerrado todos los establecimientos comerciales de la ciudad, los talleres, fábricas, oficinas, etc; fijándose en las puertas carteles con la siguiente inscripción: 

CERRADO EN SEÑAL DE PROTESTA CONTRA LOS NUEVOS IMPUESTOS 


El centro de la ciudad se hallaba casi desierto, pues la mayoría de las personas se había dirigido al lugar de la reunión En el Boulevar(sic) vimos al señor Subprefecto acompañado del jefe de la guardia civil  y de algunos gendarmes, guardando el orden.  
También había una compañía de guardias armados de rifles y un piquete de gendarmes a caballo 
A las tres y tres cuartos, poco más o menos, los manifestantes subieron por la calle de la Merced, ocupando las dos aceras y llamando casi totalmente dicho giron(sic). Iban seguidos por la tropa armada. 

Cuando llegaron a la plaza principal se agruparon delante del atrio de la catedral, en donde los dirigió la palabra en medio de  aclamaciones y aplausos el catedrático de la Universidad señor doctor Augusto de Romaña. 
En seguida pronunció un corto discurso manifestando el objeto de la reunión al señor Victor J. Davila, distinguido comerciante esta plaza; dando lectura a continuación al siguiente memorial, que fue recibido con estruendosos aplausos de los manifestantes: 

MEMORIAL PARA EL SOBERANO CONGRESO QUE SUSCRIBIO EL COMERCIO Y EL PUEBLO DE AREQUIPA EN EL SOLEMNE MEETING DEL 30 DE ENERO DE 1915 

Excelentísimo señor: 

El pueblo de Arequipa las sociedades mercantiles, comerciantes, empleados de comercio, instituciones de obreros y sociedades de todo género reunidos en comicio público, haciendo uso del derecho de petición, ante V. E. con respecto decimos: 

El congreso nacional, reconociendo su alta sabiduría la inconveniencia de los proyectos enviados por el Gobierno para grabar con impuestos a las utilidades de las compañías y empresas industriales y los sueldos de los empleados de comercio, sabrá rechazarlos contemplando la situación aflictiva por la que atraviesa la república y como medio de conjurar los daños de trascendencia que va sufrir el porvenir .

La miseria en los pueblos del sur de la república; es alarmante; el estancamiento de todas las transacciones ha hecho languidecer las fuentes de producción, causando en el comercio y en la industria serios quebrantos; y ante cuadro pavoroso de miseria y de ruina, no encuadran dentro del marco de la ciencia financiera, nuevos gravámenes al comercio y á sus empleados. 
La crisis ocasionada por la guerra de Europa ha producido su efecto inmediato en el comercio; el intercambio con las plazas extranjeras es nulo; el alza general de todos los artículos disminuye la demanda; las sucesivas bajas del cambio sobre el extranjero aniquilan al comerciante, y como se hallan pendientes de pago deudas de plazo vencido, su amortización lenta con arreglo á la ley de moratorias no permite a las empresas mercantiles obtener utilidades para soportar mayores contribuciones  .

 El argumento era más que claro, la  grave situación económica como consecuencia de negocios de exportación e importación de materia prima y diversos productos con los países europeos disminuyó hasta hacer  colapsar al gobierno de  Benavides. 

“(…) el pueblo agobiado por el peso de la carga enorme de los antiguos impuestos, ¿con que recursos va a soportar estas nuevas contribuciones? Las exigencias de la vida no permiten el ahorro; el producto del trabajo y del capital languidecen por la falta de transnacionales” 
Las actividades comerciales arequipeñas para 1915 estaban íntimamente relacionadas con empresas de capital extranjero, la dependencia de nuestra ciudad se mostraba frente a la crisis global que significó la Primera Guerra Mundial.

Uno de los argumentos esgrimidos por el gobierno de Benavides para no asumir la responsabilidad de la “Matanza del 30 de enero” fue que ellos enviaron telegramas donde aseguraban que los proyectos habían sido desechados antes de ser debatidos en el Pleno de la Cámara de Senadores y Diputados; información falsa, ya que en el memorial leído a la población arequipeña se menciona que “el gobierno ha ofrecido levantar el proyecto que grava los sueldos de los empleados y confiando en las palabras del jefe de estado(… pero el proyecto que grava las utilidades de las empresas mercantiles, aún no ha sido retirado”. 

Culminada  la lectura del Memorial a la población arequipeña  “… los manifestantes en masa cerrada se dirigieron al local de la prefectura con el objeto de poner el documento referido en manos del Sr. 

Prefecto del departamento; pero al llegar a la primera cuadra de la calle San Francisco se encontraron con el prefecto, que bajaba a caballo en compañía de su ayudante y varios gendarmes. 

Allí la comisión respectiva habló con la primera autoridad y habiendo manifestado el pueblo el deseo de ir a la prefectura para presentar el memorial, al Sr. Prefecto retrocedió a la cabeza de los manifestantes, siguiendo con ellos hasta la casa prefectural. En esos momentos desde la plaza de armas hasta la segunda cuadra de la calle San Francisco había una masa compacta de ciudadanos que lanzaban gritos de protesta contra los nuevos impuestos. 

Después de recibir el memorial el prefecto ordeno que la manifestación se dispersara acordando los dirigentes regresar a la plaza para hacer firmar el memorial. 

La autoridad quiso dividir a los manifestantes en dos grupos para que uno regresara a la plaza y el otro siguiera por la tercera cuadra de San Francisco para disolverse, pero como el pueblo se negara a ello, en vez de medidas sagaces para hacer cumplir dicha orden, los miembros de la Gendarmería acudieron, sorpresivamente y sin provocación alguna, a las medidas violentas, disparando sus armas sobre la multitud. 

Nos dicen que a la vez algunos gendarmes que se hallaban en los altos de prefectura hicieron fuego sobre los manifestantes. 

La actitud de la fuerza pública, que causó inmediatamente varios muertos y heridos, produjo la confusión y alarma consiguiente. El pueblo indefenso atacado, atacado en esa forma, huyo  atropelladamente, buscando refugio en las casas y  calles vecinas, perseguido por los gendarmes, los cuales hicieron también uso de los sables, sembrando el terror entre los transeúntes…” 

Después de la matanza salieron del cuartel de Santa Marta varios destacamentos del regimiento de caballería Nro 1 que recorrieron la ciudad, esta acción de toma de la ciudad por parte de efectivos militares y no gendarmes delata el grado de responsabilidad del prefecto que  buscaba asegurar que ningún foco de rebelión se prendiera por  la muerte de ciudadanos arequipeños indefensos. Los gritos de indignación de los habitantes de los barrios populares donde eran atendido los heridos no se hicieron esperar (Av. Goyeneche) .

A pesar de todos los cuidados tomados por el prefecto para ocultar su responsabilidad por los muertos y heridos, las consecuencias políticas desbordarían cualquier proyección de  Rodríguez del Riego, ya que la sanción jurídica jamás se daría gracias a la complicidad del civilismo en alianza con los tribunales militares que dilataron el proceso por más de dos años culminando en  con la amnistía del 11 de agosto de 1917 ley Nro. 2427. 

El multitudinario meeting.


Consecuencias políticas: 

El movimiento social de protesta del 30 de enero de 1915 trajo inevitables consecuencias, entre ellas la conformación de reacciones regionalistas  en el Sur del Perú. La inmolación de personas de diferentes segmentos sociales en la calle San Francisco generó expresiones de solidaridad mostrando su pesar en forma pública a través de telegramas que fueron publicados por los diferentes periódicos locales. 

A diferencia de  otros movimientos sociales previos, éste tuvo mayor realce en la prensa escrita con opiniones diversas  en los periódicos EL PUEBLO, LA BOLSA, y EL DEBER, hasta en los debates de las cámaras de senadores y diputados. 

La dimisión del gabinete Schrereiber, según  Basadre, probablemente  se debió a la pérdida de popularidad de los ministros por la matanza en Arequipa y sus ambiciones políticas no podían ser sacrificadas ya que deseaban  curules parlamentarias. Abandonaron el “Barco de Benavides”, quien deseaba además dejar el poder en manos de sus aliados civilistas. 

En la editorial del 26 de febrero de 1915 del diario El Pueblo se expresa el nacimiento del regionalismo cuando se indica “la idea del regionalismo está tomando por fortuna cuerpo en el país ”(…) con ocasión de los sucesos desgraciados del 30 de enero, que produjeron tantas víctimas y conmovieron tan hondamente al pueblo de Arequipa, se ha puesto de manifiesto el espíritu regional del sur del Perú”.  

Este argumento se ve reforzado cuando revisamos los telegramas de las provincias de Puno, Cusco, Sicuani, Lampa, Azángaro, Madre de Dios, entre otras provincias importantes del sur del Perú  (Estos telegramas fueron publicados en los diarios el Deber y el Pueblo entre los meses de Febrero a Mayo de 1915 )  manifestando “…su indignación por la cruel e inicua matanza del pueblo indefenso y pacífico”. 

Como un mensaje al futuro, el columnista de hace cien años, nos emplaza  “mantengámonos unidos para fundar el regionalismo sano y provechoso en los departamentos del  Sur, cuya importancia reclama la más esmerada atención y el más sincero respeto de los que mandan, y habremos logrado una valiosa conquista”. 

Podemos concluir que las diez vidas sacrificadas; los cuerpos mutilados, el pueblo humillado y una justicia esquiva para los responsables de la matanza del 30 de enero de 1915, generaron  una serie de ideas y discursos políticos que hoy con sus limitaciones han permitido la existencia del regionalismo. El reconocimiento de estos hombres de diferentes oficios y grupos sociales como mártires del regionalismo es la mejor forma de homenajearlos al cumplirse el centenario de estos acontecimientos. (Lic. Enrique Ramírez Angulo ).


Acontecimientos descritos por el Diario El Deber publicación del 31 de enero de 1915 :


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DUELO LITERARIO 

Gritos de Corazón 

¿Por qué este pueblo querido, Se viste de luto y llora; Porqué coleras devora, Encadenado y herido; Porqué se oye el estallido, De sublime indignación; Porqué con rumbo al panteón, Vais patriotas silenciosos; Porqué se oyen los sollozos Del peruano corazón? 

Es que el pueblo soberano, Que va con pasos inciertos, Ha recogido esos muertos, De las plantas del tirano, El patriotismo peruano, Llena de pena y coraje; ¡un sayón cruel y salvaje, Con dio bestial, felino, Ha hecho de torpe asesino, En la hora del vandalaje ¡ 


¡Asesino¡ ya la historia, Te ha concedido ese nombre, Aunque el crimen no te asombre Por que es para ti un gloria La fuerza de la victoria, Al tirano, al bandolero, En el instante primero, De las faenas homicidas…………….. ¡la fuerza devora vidas Como tigre carnicero¡ 


Aquí están¡ Mirad patriotas, los cadáveres queridos de hijos del pueblo que erguidos pedían pan como ilotas hambres y angustias ignotas como vosotros sentían su mendrugo defendían de los magnates al lado; en el comicio sagrado sus derechos sostenían¡ 

Pero los viles sayones, Del tirano usurpador; Llenos de infame rencor, Armaron a sus legiones, Esos los ogros glotones, Comen el pan que les damos Por el bien que les brindamos Nos ultrajan, nos oprimen ¡En gratitud dan el crimen, El crimen que presenciamos ¡ 

La espada ya no es amparo Del derecho comunal Hoy convertido en puñal Asesina con descaro………… Hoy el crimen ya no es raro En manos del despotismo, ¡el militar feudalismo, Al que mantenemos todos; Nos hiere de varios modos, Con audacia y con cinismo¡ 

Pueblo que ha sufrido tanto¡ Sobre estos fríos despojos, Lagrimas viertan tus ojos, Pues tu duelo es justo y santo…, Traduce tu gran quebranto; De tu dolor vibre el grito; Tu rencor sea infinito, En la hora de tu venganza; Ya que ordenó esa matanza aquel tirano maldito¡ 

llevad, llevad a la fosa a esa carne ensangrentada carne de pobre mascarada por la tiranía odiosa Arequipa aquí solloza Como madre sin consuelo Guiada por un noble anhelo Con sus hijos enlutados Ante los restos amados Lloro, llora su gran duelo. 

Patria los trágicos días Ya vienen…….. ruinas presentas; Sobre esas ruinas sangrientas, Lloraras como Jeremias……. La Libertad que sabias; Venerar tan diligente, Ante el tirano insolente, Ha muerto ya estrangulado, ¡hoy estás, oh patria amada, De esclava en el continente ¡ 

Patriotas……… si sostenemos, Del derecho las conquistas Sin tiranos egoístas Los crímenes los vencemos A la patria juremos Luchar con tenacidad Por el derecho y la libertad Este mundo soberano Ha de matar al tirano Antes de tanta maldad 

Modesto Málaga Leído en el entierro de las víctimas de la matanza del 30 de enero 1915 .

Diario el Pueblo 18 de febrero de 1915

“El 30 de enero será siempre para Arequipa una fecha memorable, porque en ese día, hace un año, una autoridad vesánica, impulsada por los más bajos instintos hizo asesinar cobardemente por la fuerza armada a un pueblo pacífico, que ejercía tranquila y noblemente, un derecho sagrado, al amparo de la Constitución y de las garantías que establecen nuestras leyes.

Un pueblo consciente, moderado y culto, quiso reclamar de algunos proyectos tributarios leoninos, entregando un Memorial a la autoridad para que lo elevara al Congreso; y por este delito ese pueblo fue abaleado miserablemente y perseguido con saña implacable en las calles, las cuales quedaron regadas con la sangre generosa de numerosos obreros.”


Arequipa se conmovió hasta lo más profundo de su ser, levantándose como un solo hombre con la indignación sagrada de su cólera, y realizó el hermoso milagro de la unión de todas sus entidades sociales, borrándose todas las discrepancias, para fulminar con su protesta al mandón autor de la masacre y cruzarle el rostro cobarde con la bofetada moral de la reprobación unánime.

Arequipa siempre se ha caracterizado por ser la tierra de las revoluciones, encontrarnos con una noticia es de gran sorpresa y orgullo.

“Y en este día, melancólico de tan doloroso recuerdo, vayamos a las tumbas solitarias de los infelices obreros victimados, llevando como ofrenda doliente, nuestra solemne promesa de mantenernos unidos y firmes para defender siempre la justicia, el imperio de las leyes y las garantías ciudadanas, contra los atropellos de los tiranos y los atentados de la fuerza bruta.

Que la sangre de las pobres víctimas del 30 de Enero sea fecundada para el derecho y para la prosperidad de este pueblo!” (Diario El Pueblo).

 Tabla, Elaborada por el Lic. Enrique Ramírez Angulo.



Fuente:

  • “La matanza olvidada”: el nacimiento del regionalismo en Arequipa 1915  Por Historiador Enrique G. Ramírez Angulo .
  • Ballon, H. (1990). Cien años de vida politica de Arequipa 1890-1990 T. II. Arequipa: UNSA. 
  • Basadre, J. (2013). Historia de la Republica del Peru T 13. Lima: El Comercio. 
  • Quiroz, C., & Hancco, J. (2005). El derecho de un Pueblo Arremetido con Violencia. Arequipa: Grafica. 
  • Diario El Pueblo 18 de febrero de 1915.
  • Diario El Deber 31 de enero 1915
  • http://elpueblo.com.pe/hace100anios/la-matanza-del-30-de-enero-de-1915 (1)
  • Revista Variedades febrero de 1930.


No juegues con pólvora



I

Hembra de filimiquichupisti y de una boquita de beso comprimido era por los años de 1679 Carmencita Domínguez. No la había más gallarda en Arequipa, que es tierra de buenas mozas.

Dicho se está con esto que tenía una lista de enamorados tan surtida y abundante como el escalafón; y agregaré, para honra de la muchacha, que era de las que prometen y no cumplen.

Entre los que bebían por ella los vientos estaba Pacorro, mancebo andaluz, que ostentaba más garbo que vergüenza y que no admitía maestro para cantar unas seguidillas al compás de una guitarra.

Lo menos que la dijo en una serenata fue:


«La hermosura de los cielos
cuando Dios la repartió,
no estarías tú muy lejos
cuando tanta te tocó».

A Carmencita no debió parecerle que el chico era para calabaceado de sopetón; porque cuando él la dijo que venía con buen fin y decidido a hacer las cosas como lo manda la Iglesia, ella le contestó que, aunque tantas letras hay en un sí como en un no, la manera de acertar era consultar la cosa con fray Tiburcio su confesor.

Este se echó a tomar lenguas y sacó en limpio que Pacorro era un tarambana, sin más bienes raíces que los pelos de la cara, holgazán por  añadidura y que traía al retortero a tres o cuatro prójimas; pues así apechugaba con el bizcocho como con el corbacho.

En consecuencia, díjole a la beatita:

-Hazle la cruz a ese mozo como al enemigo malo.

Y la obediente muchacha dio en huir el bulto al galán, hasta que él, atropellando todo respeto, la abordó un día al salir de misa mayor.

-¡Jinojo! Alto ahí, manojito de clavelinas, que por el alma de mi abuela que esté en gloria, hoy has de sacar ánima del purgatorio dándole a este majo un sí como Cristo nos enseña, ¡Jinojo! Yo no soy hombre que aguanta un feo de nadie, y a cualquiera le hago la mamola, y que me entren moscas, ¡Jinojo!

-Mira, Pacorrillo -le contestó tartamudeando la muchacha,- lo que es gustarme a mí... ¡vamos!... me gustas por lo desvergonzado como una empanada de yemas...

-Bendita sea tu boca, ¡Jinojo! -interrumpió el andaluz.

Carmencita, poniendo un hociquito compungido, continuó de corrido:

-Pero como no lo gustas a mi confesor, hijo, no hay nada de lo dicho. ¡Estas contestado y hasta nunca!

Y la muchacha apuró el paso y se metió en casita.

-¡Jinojo! ¡'I'ras que la niña era fea, se llamaba Timotea! Mire usted si es suerte perra la mía, ¡Jinojo!

Y prosiguió el andaluz desatándose en injurias contra las mujeres que en materia de amores no consultan su corazón, sino conciencia ajena, y puso como mantel de fonda a fray Tiburcio.

Verdad es que éste no gozaba en Arequipa fama de santidad. Era un fraile regalón y que traía revuelto el convento de San Francisco con sus pretensiones a la guardianía.

Y pues he hablado de San Francisco, aquí encajo, antes de proseguir con la tradición, lo que cuenta el pueblo sobre la imagen del santo patrón.

Remitieron de España con destino a las iglesias del Cuzco varios bustos o efigies de bienaventurados. Al llegar al valle de Vítor los arrieros que a lomo de mula conducían los cajones en que iban las imágenes, escapose una mula y fue a dar con la carga en la puerta del templo de San Francisco de Arequipa. Los frailes abrieron por curiosidad el cajón y quedaron maravillados al encontrar en él un San Francisco primorosamente tallado, y como carecían de la imagen del patrón, resolvieron quedarse con la que de una manera casi prodigiosa les venía a las manos. Reclamaron los cuzqueños y pelecharon tinterillos y abogados; pero los franciscanos de Arequipa dijeron gato el que posee, y no hubo forma de que entregasen la prenda a su legítimo dueño. Creo que los del Cuzco se cansaron al fin de gastar en papel sellado; y aunque hoy, al leer lo que dejo escrito,   quisieran remover la piscina, los arequipeños se acogerían a la prescripción y pleito concluido.


II

Muy de mañana iba fray Tiburcio a confesar una hermana en Cristo, cuando al llegar a la esquina de la Alcantarilla se encontró detenido por un compacto grupo de personas ocupadas en leer un cartel. 

Aunque con él, por su carácter sacerdotal, no iban ni venían los bandos de la autoridad, sin embargo, bueno era imponerse y salir de curiosidad. Calose los espejuelos y vio que aquello no era bando, sino un pasquín que, a la letra, así decía:


«El fraile que a guardanía
aspira de San Francisco,
es hijo de un berberisco
ahorcado en Andalucía.
Es más tragón que una arpía;
bebe al día tres botellas;
el vicio va tras sus huellas;
es más sucio que una tripa,
y se ocupa en Arequipa
en descomponer doncellas».

El reverendo no necesitó cavilar mucho para conocer de dónde venía el golpe. Así, volviéndose al grupo de curiosos que lo miraban con cierta sonrisa maligna, dijo con aparente humildad:

-Hermanos, hagan la caridad de despegar ese papel. ¡Sea todo por Dios! Estas son bufonerías de Pacorro.

El andaluz tenía tan sentada su fama de maldiciente, que al oír los del corro que el pasquín era hijo de tal padre, convinieron todos en que lo escrito no podía ser sino un fárrago de calumnias, y entre los que allí estaban, un mocetón, alto como un tambor mayor, se empinó sobre las puntas de los pies y despegó el papel.

Fray Tiburcio lo dobló cuidadosamente, y después de besarlo lo guardó en la manga, diciendo:

-¡Hermanitos!, pidan conmigo a Dios que tenga misericordia de ese pobre pecador que así injuria a los ministros del altar.

Y el franciscano continuó su camino, dejando al grupo maravillado de tanta y tan cristiana mansedumbre.

Fray Tiburcio, como se ve, sabía esconder las uñas. Él no habría podido decir como D. Gaspar de Villarroel, el sabio obispo de Arequipa que escribió Los dos cuchillos: «entreme fraile; pero la frailería no entró en mí».


III

Y pasaron meses y nadie volvió a acordarse de Pacorro, ni del pasquín, ni de fray Tiburcio. Verdad es que novedades muy serias traían preocupados a los arequipeños.

Los piratas Harris, Cook y Mackett, que habían sido compañeros del famoso filibustero Morgán, salieron de Jamaica en marzo de 1679 con nueve buques, y después de hacer en el mar valiosas presas, atacaron los puertos de Ilo y Arica, amenazando continuar sus correrías por la costa. Casi a la vez otros piratas, Bartolomé Charps y Juan Warlen, desembarcaron en Arica, y después de ocho horas de reñido combate, la muerte de Warlen dio la victoria a los peruanos.

Los vecinos ricos, que eran los llamados a perder más si los piratas se aventuraban a presentarse en la falda del Misti, reunieron una fuerte suma de dinero, destinada al equipo y manutención de cien hombres de guerra, armados de arcabuces. Ofrecieron ochenta duros de enganche, y Pacorro fue de los primeros que figuró en el rol.

Llegó el día en que, vistosamente uniformados, debían salir de Arequipa, camino de la costa, los bizarros defensores de la ciudad, ignorantes aún del descalabro que acababan de experimentar en Arica los piratas. Con tal motivo, el Cabildo y todo el vecindario quería despedirse en la plaza de los guapos que iban a habérselas tiesas con el inglés.

El Perú es el pueblo en que más consumo se ha hecho de pólvora desde que la inventara el fraile a quien tanta gloria se atribuye. No hay fiesta cívica, religiosa o doméstica sin cohetes y camaretas; y proverbial es la respuesta que a Carlos III diera un noble que estuvo en Indias, cuando el soberano le preguntó en qué se ocupaban los peruleros. «En repicar y quemar cohetes».

La verdad es que otro gallo le cantara al Perú si lo que hemos gastado en pólvora, después de la independencia, lo hubiéramos empleado en irrigar terrenos. Pero noto que voy metiéndome en el peligroso campo de la política, y hago punto, no sea que me eche a disparatar como la mayoría de los hombres públicos de mi tierra, que no pueden dar en bola cuando están con taco en mano.

Los improvisados matachines iban tan huecos, como si llevasen al rey en el cuerpo, en dirección a la plaza, descargando sus arcabuces, con gran contentamiento de la muchedumbre que los vitoreaba, estimulándolos así para comerse crudos a los ingleses como quien come roastbeaf.

Pacorro, que quería singularizarse produciendo mayor estruendo, echó   doble carga de pólvora a su arma, y al pasar por la esquina de la Alcantarilla (1) ¡pin! hizo su tiro.

Aquí cedo la palabra al cronista del Suelo de Arequipa convertido en cielo, porque hay cosas que yo no sé cómo contarlas.

«Reventó el cañón del arcabuz y le voló un brazo que, por el aire, dio el golpe en el mismo lugar en que fijó el libelo, donde por muchos días dejó rubricada con su sangre la ejemplar sentencia de su castigo».

Después de lo copiado, no me queda más que decir: «apaga y vámonos», añadiendo que esta tradición es muy popular en Arequipa.


Y no me digan que no:
así me la refirieron:
si los cronistas mintieron
no tengo la culpa yo.

Tradiciones Peruanas. Ricardo Palma
(1) Antigua Calle de San Francisco

El Mercado San Camilo


Durante la colonia muchas de las ordenes religiosas que llegaron, se asentaron en diversos puntos de la ciudad de Arequipa, una de ellas fue la Orden de los Camilos, orden hospitalaria dedicada a los enfermos que fuese precursora de la Cruz Roja.

Está orden fue fundada el 14 de agosto de 1582 en Roma, Su fundador fue San Camilo de Lelis (Bucchianico di Chieti, 25 de mayo de 1550-Roma, 14 de julio de 1614) sacerdote italiano quien  dedicó su vida a las armas, y después de su conversión a los enfermos. La fecha de celebración católica de este santo se da el 14 de julio.

Los Camilianos ó Padres Camilos es la Orden de Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos, Clericorum Regolarium Ministrantium Infirmis o Congregación Ministros de los Enfermos y Mártires de la Caridad.

En el Santoral Católico (Calendario litúrgico Católico) se considera las fechas en que se celebran las festividades en honor a un santo o figura religiosa, en este caso a San Camilo de Lellis cuya fecha de fallecimiento es el 14 de julio de 1614.

En 1886, León XIII declaró a San Camilo, juntamente con San Juan de Dios, protectores de todos los enfermos y hospitales del mundo católico; patrono universal de los enfermos, de los hospitales y del personal hospitalicio.


LA IGLESIA DE SAN CAMILO 

Los Padres de la Buenamuerte, como se les denomina a los Religiosos Camilos del Perú, cumplen 300 años (1709-2009) recorriendo los hospitales ataviados con su emblemático hábito negro con su cruz roja en el pecho que brilla como signo de amor, servicio y ternura a los enfermos de escasos recursos económicos.

El primer camilo peruano fue el Doctor José de la Cuadra Sandoval, catedrático de San Marcos y su ejemplo atrajo a muchos otros. En 1853 los Camilos atendieron a los contagiados de fiebre amarilla; tres murieron victimas de la caridad. Así mismo varios Padres y Hermanos prestaron su servicio en la batalla de la Palma en 1855. En Arequipa, el P. Santiago Basarugen Eslava y el P. Camilo Ventura Oyereguí fallecieron como mártires de la caridad (1770 y 1774)[1].


"El primer benefactor de esta orden en Arequipa fue Cayetano Cueto, maestrescuela de la iglesia, dejando en su testamento sus bienes para que se verificase la fundación. A este fin vinieron el Padre Francisco Paulé en calidad de prefecto, el Padre Manuel Corvalán, el Hermano José Vervel y el donado Martín y llegaron el 24 de septiembre de 1776 a tomar posesión de las rentas  y servir a los pobres agonizantes. Ocurrieron a su majestad por la licencia quién se sirvió  pedir  informes correspondientes a ambos cuerpos de la ciudad y el Itmo. Sr. Obispo. A su consecuencia libró La Real cédula de 27 de Noviembre de 1801 concediendo licencia de fundación . El Padre Juan José Gonzáles que se hallaba de superior del Hospicio procedió inmediatamente a principiar el templo desde sus cimientos. El día 3 de mayo de 1803 el Provisor y Vicario General, celebró la bendición y ceremonias de la piedra fundamental a presencia de todas las comunidades religiosas y mucho concurso de la ciudad. El templo que se hallaba en paredes  es magnifico y suntuoso delineado por D. Martín Pietri, romano cuyos planos merecieron la aprobación del Superior Gobierno. La necesidad de estos religiosos es a la medida del gentío numeroso de la población como de tener un auxilio eficaz para la hora de la muerte. Con estas ansias han apresurado la obra cargando materiales para los cimientos y construcción formal del Templo.

Se vio poner la última piedra en su cúpula el 24 de septiembre de 1813 con asistencia del Itmo. Sr Obispo y su Cabildo, se bendijo el 17 de julio de 1817 y se hizo la fiesta de san Camilo el domingo 20 del mismo, diciendo el Arcediano la misa". (Memoria Para la Historia de Arequipa. tomo IV . Padre Víctor Barriga).

San Camilo de Lellis

En Arequipa, los restos de la Iglesia aún se apreciaron cuando se realizaron excavaciones en la plazoleta del Mercado San Camilo, para edificar unas tiendas durante la alcaldía de Luis Cáceres Velásquez, se pudieron encontrar en el atrio -hoy plazoleta-, restos de huesos humanos, como evidencia de los enterramientos de la época en que funcionaba el Convento e Iglesia de los Padres de la Buena Muerte, La Orden de los Camilos[2]. (Antiguamente los enterramientos se hacían en las iglesias).

El templo de San Camilo tenía tres anchas naves con crucero y cuyos arcos sirven de base a una de las más suntuosas medio naranjas (cúpulas) que se conocen y pueden formar el arte. El Padre Blanco decía que por sus dimensiones hechura y solidez, es el primero en Arequipa y con dificultad habrá otro que lo iguale en la República, la fachada corresponde a la etapa del barroco popular a pesar del neoclasicismo innegable de este templo[3]. 


En está fotografía se aprecia la Iglesia del Convento de los Padres Camilos de la Buena Muerte, después del terremoto de 1868, totalmente destruido sin torre, la calle que se aprecia, hoy sería Perú, vemos las casas con techos a dos aguas recubiertos con paja y barro, al fondo los cerros de Tiabaya. 


Como dato adicional, aunque no existe evidencia que corrobore estos hechos, en cuanto  al templo de San Camilo,  el hermano menor de Mariano Melgar , José Fabio Melgar señaló que por deserción del arquitecto que construía el templo de San Camilo, en coordinación con el oficial de albañilería Lorenzo Domínguez , su hermano Mariano trazó líneas, dibujos , adornos y bajo su dirección se levantó la cúpula de esta estructura que se vino abajo  con el terremoto. (Mariano Melgar el Caudillo de los Libres – Luis Octavio Pareja). 



IMÁGENES PATRONALES DEL MERCADO SAN CAMILO


La historia del mercado y su nombre explican la naturaleza histórica de esta devoción: el recinto comercial fue construido sobre el terreno que había pertenecido a la antigua Iglesia del Convento de los Padres Agonizantes de San Camilo, uno de los edificios más altos que llegó a tener la ciudad, pero que acabó arrasado por el violento terremoto que sacudió todo el Sur del Perú en 1868. Es por esto, además, que la calle donde ahora se encuentra el mercado también conserva el viejo nombre de calle San Camilo, por la presencia que tuvieron estos religiosos allí, en la cuadra ubicada entre Piérola, Perú y Tristán. La devastación fue tal, que se decidió no reconstruir y los sacerdotes de la orden se retiraron de la cuadra, la que fue destinada al funcionamiento de un mercado para la ciudad que, hasta entonces, sólo se abastecía con pequeños tendales callejeros y una feria de abastos que funcionaba una o dos veces a la semana ocupando casi toda la Plaza de Armas desde tiempos coloniales, situación muy parecida a la que existió también en Santiago de Chile hasta la construcción del Mercado de Abastos (hoy Mercado Central) en los primeros años de la Independencia.

El Señor del Perdón fue incorporado inmediatamente al edificio del mercado, contando con un sitio propio y comenzando a ser sacado en procesión. Se le construyó un altar en el acceso principal, exactamente donde aún se encuentra. Los 14 primeros comerciantes miembros de la cofradía crearon oficialmente a este grupo en 1969, logrando el reconocimiento oficial por parte del arzobispado en 1993. Una placa metálica colocada por la misma Hermandad de la Sagrada Imagen del Señor del Perdón, en los muros atrás y al costado los altares del mercado, recuerda este magno acontecimiento.

La Procesión del Señor del Perdón del Mercado San Camilo sale tradicionalmente en cortejo en el Sábado de Pasión de la Semana Santa. En los inicios, en este paseo realizado por encapuchados ("cucuruchos") era acompañado por la figura de la Virgen de las Angustias, una hermosa representación mariana que se encuentra en un magnífico altar dorado de la Iglesia de San Francisco de la misma ciudad, ubicada en calle Melgar frente a San Francisco. Esta imagen muestra una María muy juvenil, vestida de blanco y capa roja, con un particular velo sobre su cabeza. Por alguna razón, sin embargo, la hermandad no pudo disponer de esta figura de la Virgen de las Angustias en posteriores procesiones y se decidió mandar a hacer una imagen propia. La tarea fue encargada al sacerdote y escultor local Víctor Paredes Polanco, quien se basó en la advocación de la María Santísima de la Amargura, la Consummatta. Esta figura, sin embargo, se conserva resguardada en un altar interior propio y no entre las tres figuras del acceso principal.

Junto a la imagen del Señor del Perdón, la segunda figura que destaca por su tamaño y también por su ostentosa decoración es la del propio San Camilo de Lelis que presta su nombre al mercado, colocada en un gran altar que forma una misma unidad con la figura del santo y su base, donde se observa inscrita la rúbrica de la Orden de Jesús. Esta figura es paseada por el mercado todos los 14 de julio, día consagrado al santo, ocasión en la que también se realiza en el recinto una ceremonia y un cortejo acompañado por los músicos de la hermandad. En el período alrededor de esta fiesta, la imagen es sacada de su vitrina y exhibida durante todos esos días sobre su altar de andas frente a su vitrina, regresando después a su encierro tras el vidrio.

Una tercera imagen de un santo que no pude identificar in situ se encuentra en el grupo de altares. Es pequeña y aunque consultamos a algunos devotos por su identidad, no recibimos información precisa. Sin embargo, la vitrina es de proporciones muy modestas y en nuestra impresión sólo destaca como alcancía, pues no vimos manifestaciones concretas de fe extendidas tan directamente a ella y, según supimos, tampoco es sacada en procesiones ni cortejos. Sólo después de la generosa ayuda de un miembro de la fraternidad arequipeña Cuadrilla 21 ex-Banco Sur, quien nos hizo notar la presencia de un pez y una llave metálicas acompañando la figura, pudimos comprender que se trata del Apóstol San Pedro, patrono de los pescadores, los carniceros, los panaderos y otros oficios ligados al hábitat de este histórico mercado.

Los altares del Mercado de Arequipa, además de ser un punto interesante para observar el ejercicio de la fe popular en esta hermosa ciudad peruana, sirven también para la reunión de fondos en sus alcancías, para las necesidades de la hermandad y del mismo mercado. Entre velas y flores que los fieles llevan hasta estas figuras y vitrinas, se solicitan las intervenciones divinas y se agradecen favores concedidos en éste, el mero mundo de los vivos. (https://urbatorium.blogspot.pe/2012/04/los-altares-patronales-del-mercado-de.html)




EL MERCADO 

Desde que se fundó la ciudad de Arequipa, esta no contaba con un gran centro de abastos, sino que, las compras de mercado se realizaban en las Pulperías (hoy semejante a una bodega) y los domingos en la Plaza Mayor, como se aprecia en la foto, donde se ve toldos de los puestos de ventas de los regatones (ambulantes) que expendían alimentos de primera necesidad, al fondo los portales de la municipalidad cuyos altos eran arcos cerrados con ventanas, que se utilizaban como oficinas de los escribanos (notarios de hoy), y sobre sale en lo alto La cúpula y torre de la Iglesia de la Compañía. [4].



Plaza Mayor funcionando como mercado para los damnificados después del terremoto de 1868


Algunos de las frases que se desprenden de cuando la Plaza Mayor servía de Mercado, son :  “Hacer la Plaza” , “ir a la Plaza” que corresponden a hacer las compras al mercado, mientras que  el apodo de “placera” corresponde a la vendedora que laboraba en dicha plaza.

La iglesia y claustros que ocupaban la orden de los padres camilos, no se pudo restaurar después del terremoto de 1868, y se tuvo que derrumbar todo para levantar en ese terreno el Mercado de abastos de la ciudad, que se mantiene a la actualidad con el nombre Mercado de San Camilo. [5].

Cabe resaltar que en el año de 1868 el Concejo Provincial de Arequipa emprendió una remodelación de la plaza, meses antes del terremoto y para tal efecto trasladaron el mercado de la ciudad a la plazoleta de Santo Domingo, hoy parque Duhamel. 


Así mismo después del terremoto de 1868 dejo en estado ruinoso el gran templo de San Camilo, les imposibilito reedificar la iglesia y años después en el mismo sitio donde se levantase el templo de San Camilo pasó a convertirse en mercado llevando el mismo nombre, de esta manera se alejó  el mercado que como dijimos anteriormente se encontraba en la plazuela de santo Domingo del Hospital de San Juan de Dios.

El Mercado de San Camilo se Inauguró el 6 de enero día de los Reyes Magos de 1881, siendo el principal gestor don Pedro Alejandrino del Solar, prefecto de Arequipa y siendo alcalde de la ciudad don Armando de la Fuente, en la convulsionada época de la guerra con chile siendo presidente de la república  el abogado arequipeño Francisco García Calderón.


El 12 de Junio de 1883, se terminaron las veredas de la plazoleta de San Camilo y comenzaron la construcción de los salones destinados para carne.

En 1895 ,el pueblo y las trabajadoras, trajeron piedras menudas a la plaza del mercado para seguir construyendo el mercado más grande del Sur.

Pedro Paulet Mostajo presentó un proyecto de la construcción de la  nueva recova, pero esta no  fue culminada por él . El proyecto de la recova de don Pedro Paulet lo podemos apreciar aquí.

Se presento otro proyecto de los ingenieros Arce y López Aliaga, el cual fue posteriormente aprobado.





Así reportaron los medios limeños este gran suceso en 1911. Revista Variedades.

Tras sesión del Concejo del 18 de febrero de 1910 se acordó la realización del proyecto de los ingenieros Julio Andrés Arce y Oscar López Aliaga, habiendo contado con la autorización y aprobación del Gobierno por Resolución del 18 de marzo del mismo año y previas formalidades de ley se celebró el respectivo contrato con la empresa representada por el  ilustre industrial arequipeño  Sr. Cayetano Arenas , el 7 de diciembre del mismo año .Fue el inspector de obras públicas  Gerardo Cornejo Iriarte quien sostuvo que la nueva construcción se hiciera en el total de la manzana, teniendo que expropiarse varias casas de la calle Piérola tras la exitosa gestión el mercado San Camilo fue construido en el total de la manzana y se puso la primera piedra el 8 de diciembre de 1910.







En 1933 en la gestión del alcalde Belisario Soto  se compraron los inmuebles que faltaban para la  ampliación del mercado.

Para 1934 existieron algunos problemas en la culminación del mercado, tras una interesante exposición del ingeniero Harth Terre se propuso dos proyectos para la terminación del mercado , uno de ellos empleando la parte antigua existente y otro demoliéndola  con un pequeño gasto adicional, se optó por la primera, cabe resaltar que ambas opciones en un inicio contemplaban el retiro del techo de fierro para sustituirlo por uno de cemento, cosa que no se llevó a cabo.

Diario El Deber  16  de marzo de 1934.


Fue recién hasta el 1ro de mayo de 1938 que las nuevas instalaciones del mercado se inauguraron, con gran algarabía y con la presencia de las principales autoridades y del alcalde Alberto Rey de Castro, el costo total del edificio inclusive el área del terreno fue de S/. 1’ 461, 040,21 de los cuales corresponden al antiguo edificio con su respectiva área S/. 561, 218,74 lo que de por si demuestra la importancia de la obra y debido a la confianza de las instituciones bancarias que vieron en el Concejo la forma severa y austera con que se manejaban sus rentas les fue factible financiar los empréstitos respectivos para la ejecución de la obra.

Diario El Deber 5 de mayo de 1938

El Mercado San Camilo fue por muchos años una elegante  y moderna obra de arquitectura, su estructura fue hecha con la tecnología  de época inclusive se pensó que la construcción del interior que sostiene el techo ligero, hecha completamente en fierro fue obra de Eiffel.






Tras los terremotos de 1958 y 1960 la hermosa fachada del mercado quedo muy deteriorada por lo cual se demolió por constituir un peligro, no fue hasta los años 80 que se reconstruyo en su totalidad  y se acorto su plaza y se construyeron sótano y  galerías comerciales,   quedando  solo el recuerdo de aquella magnífica obra  de comienzos del siglo XX. Su hermoso reloj se perdió también para la posteridad.



En 1987 el Mercado de San Camilo fue defendido por sus trabajadores al igual que en muchas oportunidades del abuso que quiso cometer el alcalde Cáceres Velásquez, al querer retirar el techo  del mercado quedándose a dormir para cuidar su centro de abastos y lograr a través del gobierno la Declaración de Monumento Histórico junto al teatro Municipal de Arequipa. Esto se logró en 1987 según R. M. N° 543-87 ED del 7 de agosto de 1987 artículo 6 de la Ley 24047.

El Mercado San Camilo fue sometido a una gran remodelación entre 2006 y 2008. El edificio ya no conserva mucho de su aspecto original, desgraciadamente.



EL 13 de junio de 2013 al conmemorarse un aniversario de la revolución de 1950 se colocó una placa conmemorativa en la puerta n° 5 que da hacia la calle Alto de La Luna, a todas las trabajadoras y trabajadores del Mercado que apoyaron a los estudiantes del glorioso colegio Independencia Americana.

Fotografía: Mercado San Camilo https://www.facebook.com/mercado.sancamilo.3


El Mercado San Camilo va camino a la modernización, pero sin perder su valor histórico. Luego de tres años de estudio de marketing, los trabajadores realizaron el 21 d e julio de 2016 el lanzamiento  de la marca "San Camilo" que lleva como símbolo el colibrí.Según sus versiones,  el ave andina que es propia de zonas como Arequipa, cada vez que busca alimentarse del néctar de las plantas retrocede para luego cumplir su objetivo. Con esa analogía se identificaron los comerciantes quienes ante la llegada de los supermercados . (Miguel Soriano ).


Aunque un 7 de agosto de 1987 se dio la resolución declarando como Monumento Histórico a las instalaciones del mercado San Camilo, recién en 2017 en la misma fecha se colocó la placa conmemorativa.


Fotografía : Diario El Pueblo

Fuentes:

  • http://edgarchalcop.blogspot.pe/:
  1. [1] http://74.125.47.132/search?q=cache:u0X7uh868XIJ:www.crp-conferperu.org/index2.php%3Foption%3Dcom_content%26do_pdf%3D1%26id%3D158+convento+san+camilo+arequipa&cd=10&hl=es&ct=clnk&gl=pe (http://edgarchalcop.blogspot.pe/)
  2.  [2] Muñoz V. Jhon Los Padres de la Buena Muerte: la Orden de los Camilos en Arequipa, Tesis Licenciado en Historia, Arequipa 1997 (http://edgarchalcop.blogspot.pe/)
  3. [3] Gutiérrez, Ramón, Evolución Histórica Urbana de Arequipa 1540-1990, Epígrafe 1992 p95 Tomado de la Biblioteca Félix Denegri Luna, Manuscrito del Diario de viaje del Padre Blanco, tomado del archivo de Historia del Ecuador (copia 1952) (http://edgarchalcop.blogspot.pe/)
  4. [4][5][6]
  • https://urbatorium.blogspot.pe/2012/04/los-altares-patronales-del-mercado-de.html
  • El Templo del Mercado San Camilo convertido en mercado. Julio Ernesto Revilla Melgar 1988.
  • Diario El Deber
  • Revista Variedades y Mundial.
  • Alcaldes de Arequipa Republicana. Mario Rommel Arce