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La época de oro del básquetbol femenino arequipeño



El baloncesto femenino es de los pocos deportes que se desarrolló casi al mismo tiempo que el masculino, y singularmente, con reglas de juego que, aunque inspiradas en las originales del baloncesto masculino, fueron adaptadas a las características motrices de las primeras jugadoras y evolucionaron por separado hasta el último tercio del siglo XX.

El primer encuentro femenino se jugó en Estados Unidos, en el Smith College de Northhampton (Massachusetts), el 21 de marzo de 1893, una universidad privada femenina cuya profesora de Educación Física, Senda Berenson, lo había introducido1​ tras haberse informado de sus reglas directamente del creador, James Naismith; al ser un centro femenino, las 800 personas del público que asistió a este partido, entre alumnas de primer curso (freshwomen) y las de segundo (sophomore) eran todas mujeres (los hombres no podían entrar).

Senda Berenson adaptó las reglas originales del juego inventado por Naismith a las características de sus alumnas, y estas reglas fueron evolucionando por separado de las del juego masculino hasta finales del decenio de 1960.

El primer partido de equipos universitarios femeninos, entre la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Stanford, se jugó en abril de 1896, dos años antes que el primer partido masculino universitario.

La Federación Deportiva Peruana de Básquetbol (FDPB) es el ente rector del Baloncesto en el Perú. Fue fundada en 1926.

En Arequipa se tiene registro de que el básquetbol femenino se empezó a jugar de manera pública por alrededor de los años 30.

Según nota periodística del antiguo y desaparecido diario El Deber, fue un 24 de septiembre del año 1931, que durante  la realización de un festival deportivo en el viejo Stadium Melgar  y después de un partido de fútbol entre Piérola y huracán , tuvo lugar  un encuentro de básquetbol femenino entre las alumnas del colegio San Francisco de Sales y el equipo femenino de básquetbol del Assosiation White Star. La nota periodística fue la siguiente:







Para el año 1934,  en la casa signada con el número 324 en la Calle Perú y para ser más exactos en el segundo piso se fundó la primera Liga de Básquetbol femenino de Arequipa, aún cuando un año antes ya se habían realizado reuniones preliminares e incluso se efectuó elecciones ,pero que no tuvieron resultado favorable.

La primera presidenta de la Liga fue Amelia Romaní y se integró el directorio con Ángelica Castillo como secretaria, Adela Ponce Fiscal, Alicia Castillo como tesorera y Dina Ávila con Graciela Chocano como vocales.

El 15 de abril de 1934 se jugó el primer  torneo Apertura que lo ganó  Independencia y que tuvo por escenario el campo deportivo de esa institución.



Independencia totalizó 13 puntos , y Buenos Aires de Cayma 12. Femenil Cayma 10, Alianza 8, Ostende 6, Yanahuara 4, Maryland 2, Universal 0, Melgar, Sales y Aurora se inscribieron pero no jugaron.

Uno de los pioneros  del básquetbol mistiano fue el señor Carlos Delgado Vivanco, fue el quien tras haber realizado sus estudios en Norteamerica introdujo las bases técnicas  necesarias para  que surja este maravilloso deporte en la ciudad, su entusiasmo lo llevo a formar parte de la directiva de la  Liga  y fundar el Club Maryland quien fue por muchos años uno de los mejores clubes arequipeños.

Años más tarde se formaron otros equipos como América de Miraflores, Juvenil Deportivo, Centro Escolar 954, etc.




Presidentes de la federación en la época de oro del Básquetbol femenino arequipeño (1944-1951).

Los primeros presidentes que tuvo la liga local  en su época de oro curiosamente  figuran sólo 4 mujeres, las cuales fueron las que vencieron muchos obstáculos , ellas fueron: Amelia Alegre de Romaní en 1934, Angélica Castillo  en 1935, Eva Miranda de Zarauz  en 1936-1937 , Angélica Cruz, 1937, sólo 4 meses.

Los presidentes fueron algunas veces nominados en Asamblea General  y otras simplemente reemplazantes, el que más veces llego a la silla presidencial en la época de oro del Básquetbol femenino mistiano fue Raúl Lozada que pasó por todos los cargos, además de ser el más dinámico y quien acompaño muchas veces a las delegaciones  arequipeñas ,  y la que menos permaneció en el cargo fue la anteriormente citada Angélica Cruz.



Otros presidentes muy recordados  son: Félix Hidalgo recordado periodista arequipeño, El Dr. Alfredo Corzo Masías a quién el periodismo le otorgo la medalla de oro.

La época del Básquetbol femenino de oro en Arequipa se considera de 1944 a 1948 o poco después del gran triunfo  que se tuvo  frente al poderoso equipo  All Stars Norteamericano en 1951 que fue una verdadera selección de la cuna del básquetbol  mundial, esto coincide con la aparición de deportistas de la talla de Mary Cruz, Adriana Berrocal, Nelva Cruz, Delfina López, Carmela López, Nelly Diaz, Betty Gordillo, natural de Chala, etc. Después de este acontecimiento empezó el declive.


Las primeras giras

Las primeras giras de equipos mistianos fueron en el año 1934 en esa oportunidad salió el Juvenil Cayma para presentarse en Mollendo y Camana, pero casi como encuentros de exhibición , fue recién en 1944 cuando se realiza el Sur Peruano, enfrentando a equipos  de Cusco , Puno etc.

En el sur peruano de 1944 vino un equipo de Lampa a jugar contra el Buenos Aires de Cayma y el Maryland, siendo este último quien gano sus encuentros.

En 1945 el primer equipo  en jugar en Lima fue el Buenos Aires de Cayma , un año antes había viajado a Chile el Maryland que luego jugó también en Bolivia.


El sorprendente  equipo del Buenos Aires de Cayma  .De pie de Izquierda a derecha: Adriana Berrocal, Fernanda Gallegos, Carmela López, Delfina López y Felicitas López, (cuadro titular ) arrodilladas de izq. a derecha: Leonor Núñez, Señor Raúl Lozada (entrenador) , Luisa Salas y Alicia Zanz. Recorte fotográfico del Diario El Deber  enero de 1945.

En 1947 se realizan los primeros juegos nacionales y Arequipa  campeona, salen a jugar en Lima, Sparta y River Chili el cual jugó y entrenó en la cancha del Barrio Obrero Nº 1, y vuelve el Buenos Aires, todas esas jiras eran sendos triunfos, vienen desde Iquique equipos como el Rapid y el Hospital Regional, equipos de Bolivia así como el INEF de Lima, luego se realizó el primer Nacional donde Arequipa se retira al borde del triunfo por un justo reclamo.

Arequipa era invencible  para la época,  equipo arequipeño  que salía regresaba victorioso y equipos que venían a jugar a la ciudad regresaban derrotados, tal fue la bonanza del básquetbol arequipeño que 7 de las deportistas arequipeñas fueron integrantes de la selección nacional.

Los Entrenadores.

En nuestro medio el entrenador merece un reconocimiento especial, Desde que llegó el básquetbol a nuestra ciudad , el entrenador es un enamorado del deporte mencionar a todos sería un atarea muy difícil, pero entre los más recordados están: Arturo Obando, Enrique Osorio, Pedro nico Martínez, Eduardo Ibáñez, Raúl Lozada, Miguel López Carrillo, Abdulio Rivera, Jorge Garzón , José Obando y Juan Machuca.

Los Árbitros.

Dentro de los más recordados de la época de oro del básquetbol femenino arequipeño destacan: Raúl Pardón, Luis Fernández Briceño quién fue director de la Gran Unidad Escolar Mariano Melgar en 1959, Carlos Muñoz, Raúl Lozada, Ángel Gamarra (instructor de básquetbol en Arequipa), Luis Llosa, Miguel López Carrillo, Jorge Garzón Pareja, Carlos Alcazas, Los hermanos Obando etc.


La mejor selección que formó Arequipa.

Carmela López (Buenos Aires) , Betty Gordillo (Sparta) , Adriana Berrocal (Buenos Aires),  Mary Cruz (River Chili)  ,Nelly Díaz (Buenos Aires), Elba Ochoa, Melva Cruz y Delfina López (Buenos Aires). A fines de los 40 formaron un poderoso equipo que hizo que 7 de ellas fuesen llamadas a participar del seleccionado peruano .




Los años 50.

El Triunfo ante el poderoso equipo norteamericano All Stars.

En mayo de 1951, la selección arequipeña de básquetbol femenino viaja a Lima  para jugar contra  el All Stars equipo norteamericano que por aquella fecha se encontraba de gira por sudamerica, y que contaba con 10 jugadoras seleccionadas de los diferentes  clubes de los estados de la unión americana.  Cabe decir que el primer encuentro de las americanas fue  con la selección de Lima a la cual vencieron 16 a 8 , el 29 de mayo del 51. El 31  la selección de Arequipa se enfrento a las norteamericanas.



Según nota del diario Comercio de Lima, acerca del partido  del 31 de mayo  de 1951 describe que: ....fue una jornada atrayente y de prestigio para el baloncesto nacional una jornada atrayente y de prestigio  para el basketbol nacional, fue la que se desarrolló  anoche en el escenario de la Plaza de Acho, dando lugar a que la numerosa concurrencia estallara en una delirante ovación , cuando el pitazo final del encuentro entre el Representativo arequipeño y el Seleccionado Norteamericano, señalaba la categórica victoria del cuadro peruano por 22 a 15 .

Un público aproximado en diez mil personas acudió al lugar de la competencia para salir de dudas sobre el poderío del conjunto visitante, que en su primera presentación , jugando sobre un piso en malas condiciones y con un rival de capacidad inferior, no había dejado conocer su exacto valor. Pero anoche, teniendo como oponente a un cuadro de autoridad en el basketbol femenino, como lo es y lo demostró el quinteto del sur, quedó demostrado en la cancha de madera la superioridad del basketbol peruano, representado por la Selección arequipeña sobre el conjunto que formaron las diez basquetbolistas americanas, procedentes de varios clubes de diferentes Estados de la Unión.

El encuentro tuvo dos fases completamente diferentes. Una en que el cuadro visitante, durante los dos primeros cuartos de tiempo , impuso condiciones con un juego lento , ante un rival que comenzó completamente nervioso y fallando en sus intentos al tablero . Y es que el cuadro de Arequipa inició su encuentro preocupándose más en la tarea defensiva que del ataque ya que con la marcación individual que puso le era difícil ejercer su penetración.

Y cuando estuvieron en la ofensiva ,en completo estado de nerviosidad, intentaron el tablero con lanzamientos fuera de equilibrio , fallando lamentablemente es sus tiros . Esta fase del encuentro el cuadro americano logro 9 a 4 . Por el resultado de este periodo parecía que el conjunto nacional iba a seguir el mismo camino que el representativo limeño. Pero en la segunda parte del juego las cosas cambiaron por completo . Acertadamente la dirección técnica de las jugadoras del sur , cambió el plan de juego de su cuadro. La marcación individual fue cambiada por zona tres, dos bien abierta y esto desbarató la ofensiva de las  americanas , al no poder quebrar la zona. Contenido el ataque visitante, el cuadro arequipeño , guardando un buen balance en su fuerza, pudo organizar su ofensiva, partiendo de esta fase de defensa con jugadas de porte a base de velocidad y desplazamiento, A esta modalidad las jugadoras del sur, dando a conocer su gran sentido de interpretación le acoplaron un ritmo armonioso, luciendo jugadas de cortina y de pivot, circulando y controlando la pelota , agregando a esto un gran espíritu de lucha que fue el apoyo primordial para mantener el score a favor desde el momento que pasaron adelante . Esta vez la talla y físico de las norteamericanas quedaron nulas en la lucha d ellos rebotes porque Carmela López , Betty Gordillo y Mary Cruz , fueron tenaces en la posesión de la pelota en los tableros tanto del ataque como de la defensa, saliendo siempre con ventaja . Esta pérdida de los rebotes fue lo que desespero al conjunto americano que apeló a todos sus recursos de táctica y a un cambio continuo de sus jugadoras, resultando nulos todos sus deseos.

La representación del norte jugo mejor en su primera presentación , actuó con menos lentitud pero su desmarque fue desbaratado por la incesante marcación de las arequipeñas.

Fueron notables en la ejecución  de sus pases, pero por la imprecisión en el tiro como también por la forma de hacerlos completamente fuera de ritmo, debido no a una mala posición sino por el obstáculo que ofreció al defensa de zona del sur. Nítidamente destacó sobre le resto de sus compañeras Evelyn Jordan que mostró dominio en el dribling y en el pase y como organizadora del avance de  su cuadro.
Si la dirigente del basketbol femenino d ellos Estados Unidos , ha señalado al conjunto que nos visita como el seleccionado de las más destacadas jugadoras d e los Estados Unidos  por la presentación realizada anoche se puede decir que el basketbol femenino norteamericano , parangoneándolo con el sudamericano y con el peruano es inferior y al seguir su gira por chile y Argentina, es muy posible que las basquetbolistas americanas no lleguen a conocer el sabor de la victoria.

La actuación en total del conjunto arequipeño ha sido muy notable, porque vencieron en forma categórica  jugando primero con el score en contra después superaron a sus rivales en todo sentido. Más juego de conjunto y dentro de las habilidades individuales una mayor inspiración, para resolver con éxito en el mismo momento las acciones del juego . Es la mejor performance que han tenido las arequipeñas en nuestra ciudad. Las hemos visto actuar muchas veces, pero nunca como anoche . Betty Gordillo, completamente distinta, segura y tranquila , dueña del rebote y llevando el juego con mucha visión . Carmela López y Mary Cruz con mayor interpretación del juego coordinado y Nelly Bedregal y Melva Cruz, jugando con más aplomo sin salir de la coordinación que requiere la actividad del basketbol . Con el triunfo de anoche el cuadro sureño ha ratificado los prestigios que tiene ganado el basketbol peruano, indicándonos que en la actualidad es el mejor equipo nacional.

Para comenzar el juego el cuadro americano alineo a Fern Grgory, Genevieve Ciekot, Patricia Carney, Evelyn Jordan y Peggy Ryan, mientras que el cuadro arequipeño  lo hizo con Carmela López, Mary y Melva Cruz, Betty Gordillo y Nelly Bedregal......


 


 


 



El All Stars jugó nuevamente la noche del viernes 1ro de junio en el Estadio Melgar en Arequipa. El seleccionado arequipeño gano este compromiso 21 a 18, tras reñido partido.

Los logros de las arequipeñas en especial las del Buenos Aires de Cayma hizo que el compositor y músico Don Víctor Neves Bengoa les compusiera  una bonita pampeña titulada "Caymeñita" y que  actualmente es muy conocida  pero pocos saben que fue inspirada en los logros del extraordinario equipo arequipeño y las caymeñitas del Buenos Aires.



Por los años 50  también equipos como el Progresista  , Atenas y Strong Girls de Tiabaya, Mistiano, Vasco de Gama, disputaban el torneo de selección y competencia de la segunda división del basquetbol mistiano.

Algunos equipos mistianos de antaño, de izquierda a derecha, El River Chili, Atenas, Buenos Aires, Esparta y Danubio.


En el año 1956 la selección de Arequipa  participa en el campeonato Nacional de Básquetbol femenino, como menciona está nota en el diario La Prensa.




Para 1957 el campeón arequipeño "Atenas" participa en el torneo femenino sudamericano de estrellas representando al Perú junto con el equipo de la Universidad San Marcos"  de Lima y el Francisco Burga de la ciudad de Chiclayo. Dicho campeonato se jugó en febrero de aquel año , pero no le fue  bien a los equipos peruanos.


Diario El Comercio 1957



En el año 1958  el conjunto de Selva Alegre gana un campeonato local.
  
En abril de 1959 se realizó un homenaje  al Basketball femenino mistiano que tuvo  gran realce en la ciudad, tal homenaje se produjo por los  50 años de la liga donde se realizaron premiaciones a las glorias mistianas  y partidos de exhibición, además de recordar  las hazañas de la época de oro. Ese mismo año también se coronó campeón de la primera división el Sparta.







El 6 de mayo de 1959 el club más exitoso de Arequipa el Buenos Aires de Cayma se divide, tras problemas internos ,  creandose  el club Atlético Cayma, de esta manera  concluye otar etapa dentro del basketball mistiano.

Fuente: 
Diario El Deber  mayo y junio de 1959.

El Callejón De La Regidora



Germinal la Revista del Instituto Regional de Cultura de Arequipa tuvo entre sus colaboradores al doctor Alberto Heredia Márquez (1915-2016),  profesor de la Facultad de Educación en la UNSA,  Catedrático y Decano de la Facultad de Derecho y Profesor Emérito en la Universidad Católica de Santa María. Para 1991 la anteriormente citada revista  publicó un pequeño artículo de su autoría el cual compartimos con ustedes.




El Callejón de la Regidora. (Recuerdos de mi infancia)


La Última cuadra de la calle del Palacio Viejo por donde se llegaba a un Chili rumoroso, se llamaba Callejón de la Regidora. De acuerdo con las normas de entonces, debió haber vivido allí la esposa de un alto funcionario municipal; tal vez, en la casona solariega, de sillar y calicanto, que se erguía señorial y distinguida, en la mitad del callejón. Y que, era la morada de la señorita Raimunda, madura solterona que llevaba con dignidad Y decencia un ocaso crepuscular de lo que debió haber sido un mediodía esplendoroso, ahogado ahora por una pobreza que si bien redujo lujos y ostentaciones no quitó nobleza ni distinción. 

La calle de la Cruz Verde, denominada así por la existencia cuatro cuadras más arriba -de una hornacina donde se veneraba el Santo Madero señalaba el lindero urbano de la tranquila y hermosa aldea que era por entonces Arequipa. El trazado rectangular, de ¡as calles tiradas a cordel por los fundadores hispanos, tenía su límite occidental en esta vía que desde la calle del Puente Grau hasta la del Consuelo señalaba el fin de la ciudad y el comienzo del campo. 

Efectivamente, desde ella, por callejones con nombres sugestivos se descendía hacia los campos de cultivo. El de Vargas, el del Puente, el de la Regidora, el de Cantarranas, eran los accesos al río, sin olvidarnos del Resbalón, nombre críptico que se pronunciaba en voz baja y ante cuya sola mención las señoras madres de familia pensaban en el demonio. Es que en el Resbalón vivían las llamadas mujeres malas que no lo debieron ser tanto si es que se oía la conversación secreta de los hombres maduros que, alguna vez o muchas, conocieron las bondades de esas abominadas féminas. Haber estado en el Resbalón era timbre de varonía y motivo de exorcismos para esas matronas de otrora que no concebían ni el desliz ni el pecado. 

Y como era el límite suburbano de la ciudad del Misti, la calle de la Cruz Verde era la ruta obligada de campesinos y mercachifles. Por ella discurrían, cansinos y resignados, los asnos que, cargados de trigo, iban a! Molino de las Mercedes, para regresar albos y enharinados, portando los sacos que llevaban a los amasijos de la ciudad. Por allí, transitaban las rubias lecheritas de Socabaya que nos traían, diariamente, los sápidos productos de sus vaqueríos. Y un espectáculo que enardecía nuestras mentes infantiles ocurría cuando se topaba la recua de pollinos molineros, con la despreocupada burrita, que, en estado de merecer, no había previsto la ansiedad de sus contrapartes masculinas. Venía entonces el corretear veloz por el empedrado, las cantarillas que volaban por los aires regando su albo contenido por puertas y ventanas, los gritos destemplados de la intonsa campesina, los comentarios picarescos de los viandantes y la expectativa curiosa de los niños. Todo terminaba, cuando cumpliendo vital necesidad, se producía el apareamiento a vista y regocijo de los espectadores ... 



El Callejón de la Regidora, escenario de mi infancia, estaba delimitado por tres acequias. Para el regadío de las chacras del hoy Vallecito, los Manzanitos y la Pampilla, se derivaron canales que llevaban las linfas del Chin hacia esas retiradas zonas. Hasta antes de 1940, toda la ciudad de Arequipa, estaba cruzada por acequias que, a la vez, servían de canales de desagüe. En la esquina de la Pontezuela, en pleno corazón de Arequipa, debió existir en tiempos pasados una pequeña puente para salvar el obstáculo que representaba la acequia que discurría por detrás de la Basílica Catedral y que, según cuentan los historiadores, dio el agua que sirvió para ahogar uno de los tantos incendios que destruyeron nuestro templo principal. 

La primera acequia, donde comenzaba la cuesta empedrada del Callejón, se denominaba de la Ronda. Circulaba por detrás de las casas de la calle de la Cruz Verde, recogiendo basuras y desechos, para luego caminar, a tajo abierto, por Sucre y después de vencer el Sifón de Tacna y Arica, enrumbarse hacia el Cementerio. 

La segunda, situada a mitad de la cuesta, estaba canalizada y por una herida que tenía en su parte central, salían las aguas que servían de cloaca a las casas del Callejón y por donde circulaban elementos que la higiene y el decoro tuvieron que hacer desaparecer. 

La tercera, ya lindante con las chacras, era el desagüe de las curtiembres de la zona y sus aguas aumentaban los trapiches molineros de las Mercedes. Este último canal tenía otro significado. Cerca de la puente por donde se le cruzaba, moraban mirladas de unos pequeños insectos acuáticos, llenos de yodo y pletóricos de vitaminas.

 Cuando recibíamos la orden de la tía Emilia, íbamos al canal y recogíamos los "chiches" que después, triturados con ají, cebolla, y huatacay, harían una sabrosa ocopa capaz de levantar muertos. Bocado delicioso y reconfortante que se alternaba con la ocopa de pajaritos que era otra de las sabrosuras de la culinaria mistiana. 

De estas acequias, a través de chorros y desvíos, se obtenía agua para el cultivo de los huertos que existían en todas las casas del callejón, lauros de piedras, coronados por espinos, circundaban las heredades, en cuyo interior se enseñoreaban variedades de árboles frutales, Aventura sencilla pero peligrosa era trasponer esos muros y cosechar las pomas que, rosadas y jugosas, invitaban al deleite. Era toda una hazaña con vigías, actores y acopladores para poder sortear los palazos de los dueños y los tarascones de negros mastines, que no sólo se llevaban los fundillos de los calzones -el pantalón lo usaban los viejos- sino que, a veces, dejaban la huella de sus caninos feroces en blancas posaderas.

Un huerto que visitábamos, educadamente, era el de la Sra. Agustina. Con un sol , que nos daba mi padre y con un cesto en el brazo, mercábamos duraznos en los predios agustinianos. Y mientras la señora, barría con su saya el suelo lleno de hojarascas, con un palo iba recogiendo los frutos hasta llenar la canasta regalando varios de ellos a los emocionados compradores quienes, a través de los cristales, contemplaban abobados el mar frutecido de duraznales, ciruelos, papayos, guindos, membrillares... 

Una canasta llena de duraznos, grandes y sabrosos, por un sol, de los de esa época. Pero también la huerta de la Sra. Agustina, tenía otro misterio. Se hablaba de un señor extranjero, músico por más señas, que acudía a los predios de la dueña. Y no sabíamos nosotros si el alto pianista, un tanto desgarbado, concurría al solar atraído, como nosotros, por los frutos de la huerta o por los encantos de la hortera. Personas que sabían más que nosotros, pronunciaban en voz baja el nombre del autor de "Luces y Sombras". Todos cuanto habitaban en el Callejón constituían una grande y solidaria familia. Había un respeto mutuo a las diferencias de alcurnia y de situación social. Y tan estimado y considerado era el abogado de, fama que vivía allí, como la humilde modista que se ganaba la vida como ayudanta de un taller de costura. En otro artículo, haremos referencias a las familias del lugar que, dentro de su modestia, vivían felices y contentos, sin sobresaltos y angustias que ahora nos ha traído la llamada lucha de clases sociales. ¿Riñas?, sólo las provocaban los forasteros que venían de las partes altas de la ciudad. ¿Robos?, si los postigos no se aseguraban con trancas, por algo sería. ¿Mendicidad? todos tenían su pasar, discreto pero seguro, sin envidiar a nadie, sin perjudicar a nadie.

La celebración culminante del Callejón, era la festividad de la Santa Cruz. En un solar de honrados vecinos, moraba un probo y experto quepicero, don Emilio Ziegner que era el devoto del Sagrado Madero, una pequeña cruz que desde su altar erigido en una de las paredes del patio, presidía todos los actos de estas cristianas gentes para quienes el temor a Dios, era la suprema ley de sus vidas. 

Desde días antes, comenzaban los preparativos, para contento de los menores y para los cabildeos de los mayores cuya principal preocupación era lograr mejores resultados que los de la festividad del año anterior. Se pedía óbolos, se ofrecían ahorros, se aportaba trabajo. Ninguno quería ármenos y todos contribuían con lo que sus posibilidades le permitían. Había que confeccionar cadenetas y quitasueños para adornar el patio del solar, las vecinas se comprometían a elaborar ponches y dianas para agasajar a los visitantes -repito, agasajar-, se contrataban cohetes y fuegos de artificio. Y lo que es más notable, los jóvenes mayores preparaban la Velada de la Víspera cuyo número obligado era la presentación del drama religioso "Moros y Cristianos". Parlamentos, vestuarios, escenografía, utilería, todo se calculaba en los menores  detalles para conseguir un feliz suceso que superara al que se escenificaba en las fiestas de las Cruces de la Ranchería o de la Casa Rosada que era la mejor entre las mejores. La noche de mayo, con cielo estrellado, alegría en los corazones, luz en los patios y en las mentes, calor de leche y de canela en los cuerpos, tranquilidad en los espíritus, son recuerdos imborrables de una infancia feliz que duró lo que duró un cuento de hadas...




Fuente: 
Revista Germinal, N°5  Año 3 Enero-Junio 1991.
Fotografía de portada (1): Fotografía coloreada digitalmente. Base fotográfica , Panorámica de 1900. Max T. Vargas. Foto(2) Lechera  foto coloreada digitalmente. Base fotográfica , Foto de los años 60.
Foto (3) Postal de 1890.

Memorias Primaverales, Una breve descripción de Arequipa en 1916.



La escritora chilena Lucía del Campo de Barcellos, escribió en la primera década del siglo XX un diario muy descriptivo de viajes, si bien es muy poco conocida  para José Toribio Medina Zavala (Santiago, 21 de octubre de 1852 – 11 de diciembre de 1930) quien fuese  un abogado, bibliógrafo, investigador, historiador, lexicógrafo y coleccionista chileno, las cualidades de Lucía del Campo eran su visión clara y originalidad en sus escritos, para 1916, Lucía publicaría en la imprenta universitaria  de Santiago  su obra:  Memorias Primaverales, Diario Intimo, en 1916 el cual narra la relación entre la escritora y un pianista brasilero, quién después se convertiría en su esposo, culminando con el viaje que hacen ambos a Perú y Bolivia y  con su regreso a Santiago, durante el tiempo que recorren el Perú  la escritora narra  sus vivencias en la ciudad de Arequipa por lo que podemos darnos una idea de como se veía para 1916  nuestra ciudad.




Febrero 17

El verde de América, de la virgen que se viste con las galas de la naturaleza tropical, no tiene igual. Ese verde que en triunfal variación se escalona en los paisajes campesinos, que palpita como una mirada hechicera de una pupila verde, que encantada tuviese a este suelo americano. Después de atravesar el ferrocarril que sale de la costa, las arenas calientes, los parajes raquíticos de la zona de Moliendo; sigue subiendo, escalando las montañas en su soñolienta carrera en busca de las tierras del sol, hacia las tierras regadas por la sangre de las generaciones incásicas y las huestes hispanas. Pasará por Arequipa, Cuzco, por los pueblos extraños, por los lugares tórridos y las cumbres heladas y no se detendrá hasta arribar a la orilla de un lago que retrata en sus olas de miniatura el cielo de las latitudes bolivianas.

Cuando la mirada se ha perdido como a influencias del opio en los panoramas que desfilan ante el atento viajero, el valle de Arequipa es un triunfo verde después de la nota negra del pasado camino en donde sólo se ve alguna vivienda sostenida junto a las higueras que retuercen dolorosamente sus ramas. Declinando el día, envuelto en el rubí del cielo y la languidez del crepúsculo que se avecina surge el valle de Arequipa, que se -espande- a lo largo, allá en lo hondo, y no parece terminar. 

Yo hubiera querido detener esa marcha angustiosa de la locomotora, haber descendido con un cayado de zagala por entre riscos resbalantes y haber llamado a la puerta de esas moradas indígenas. Reposar a la luz de las estrellas, cuidando el aprisco; beber agua en el hueco de la mano y -soñolear-  en los montones de pasto, escuchando la caricia del río que culebrea como un hilo de plata. 

Cierro los párpados y veo ese verde valle, esa promesa de la fértil natura, esa tarde de estío de tonos cálidos y transparencias de esmeraldas. Hay trozos en que las aldeas y los bohíos se apiñan con más frecuencia. Campos enteros salpicados de ovejas; sus blancos vellones albean, se suceden en las colinas. Ellas quieren ascender hasta los montes, pero el ferrocarril las espanta y se quedan en su bella prisión cual copos de nieve en las lomas caídos. Como es la hora del retorno del ganado, los indios ya tornan con sus reses y en fila interminable serpentean junto al río que de beber les ofrece. Las indias les conducen con amor y se ve en ellas el instinto de las tribus de pastores.

A veces, en un pequeño bosque de plátanos se alza la casita, con el techo curvo de seca paja que amarillea a un par con las gavillas de trigo ya segado que a lo lejos se divisan. Una india vestida de azul, al lado del fuego encendido, espera, y la ruda mano sobre la frente se coloca para que el reflejo crepuscular no le vele la imagen del compañero ausente en el pasteo. Espera al indio pastor junto al sacro fuego del hogar primitivo.

El caudal del río acrecienta su fragor, el verde declina y el ferrocarril está más cerca de la tierra. Ya no es esa máquina infernal colgada en los montes que suben y bajan, como nido de cóndor sobre los abismos verdes suspendido. Ya se acerca más el río, ya los sauces se sacuden perezosos rozando las ventanillas. 

Hay caminos polvorientos, hay afueras, hay miserias. Las luces de la ciudad cabrillean a lo lejos en las primeras sombras de la noche. La hermosura del panorama de verano ha quedado evaporada en los pardos nubarrones. La lluvia crece, el tren rechina en los rieles empapados, y cuando se baja en Arequipa y se penetra en sus calles obscuras, con sus esquinas en donde un santo reposa arriba de la caritativa lámpara, la ciudad episcopal se muestra con una indiferencia jesuítica, y entonces toda esa sublimidad campestre que durante el día recreó la vista del viajero os parece una alucinación de la mente, una pastoral de Virgilio leída al vaivén del vagón. 



Fiesta de San Juan, nocturno de los Hermanos Vargas,1916

Vista Panorámica de Arequipa. En el Libro: South America, a supplementary geography, de Chamberlain, James Franklin y Chamberlain, Arthur Henry, publicada en New York, Macmillan, Edición 1916.



Mayo 8

AREQUIPA es la ciudad del misterio y de las sombras. Cruzando el río en la ribera contraria donde no se interrumpen los rústicos jardines ostentando chocantes, en sus umbríos recodos, dalias y peonías fascinadoramente variadas; subiendo las colinas donde viven los indios en ignoradas callejas que no han recibido la profanación del tráfico; ahí desde esa altura es donde debe mirarse Arequipa. 

Se la ve con sus tejados de anchas azoteas moriscas cual si fuera de cal, con sus edificios de piedra y sus erguidos campanarios. Brilla como Belén, la ciudad bíblica, y entonces se encuentra justificado el espíritu taciturno y profundamente religioso de sus habitantes.

En esos barrios altos al menor ruido acuden a la puerta los chicos indígenas con vistosos atavíos, reflejando asombro de sentir rumor y las más de las veces exponiéndose a ser reventados por el carruaje en que vamos, pues ambas ruedas quedan en la acera. Las indias trafican con sus burros cargados y a cada cuadra se detienen en los pequeños baratillos pintorescamente repletos de baratijas. 

Vista del portal de la Municipalidad, 1916

En el comercio y los portales de la plaza, las elegantes acuden con negra mantilla y no vuelven al hogar sin la oración en el templo. Poseen el donaire y la esbeltez de la andaluza y al verlas cubiertas con la coqueta mantilla, diríase que festejan un no interrumpido Viernes Santo.

En cuanto clarea el alba, rompen las campanas repicando a misa y los  «cohetes» hacen sonoras salvas que no dicen con tan recatadas costumbres. Los «petardos»  los prenden en las iglesias en celebración de los santos. Habiendo en el calendario santos hasta fin de año, los frailes arequipeños creen muy meritorio despertar a sus conciudadanos para que asistan a misa. ¡Imaginaos el efecto que producen en el extranjero tales caricias matutinas, en este frío intenso y lluvias torrenciales a pesar de hallarnos en verano!

Hay días en que se nota marcada tristeza en el rostro de los arequipeños. Esto acaece cuando les sorprende la «nevada», una neurastenia producida por el clima y que dura 24 horas. Las casas tienen grandes patios de piedrezuelas pulidas, con la apariencia de castillo deshabitado. Empero, si se penetra en un aposento os encontráis con ricas alfombras y regios cortinajes que velan el recogimiento de dulces palabras, y voces amigas os brindan hospitalidad con español refinamiento. 

Los arequipeños son los que más gustan de la música, tal vez en toda América, y principalmente de la música religiosa.

Muy a menudo renuncian a su habitual apatía, para entregarse con ardor a las expansiones del arte. Son los más convencidos entusiastas del Carnaval y admira ver por las noches las mascaradas bulliciosas en bandas recorrer las calles siempre en silencio. Un pierrot rezagado de la galana comparsa canta en una guitarra con voz de varonil ensoñación un «yaraví» o un trozo de Opera a la beldad de una morada cuyas ventanas permanecen ignorantes a tan ingrávida canción. La luna asoma entre negros nubarrones y su claridad hace percibir el pico del «Colorado» que rutila como un volcán nipón. Las sombras de la luna rielan en los rasos y los -dominóes- de los grupos que se alejan felices, desvelando a la ciudad índica de su místico sopor.

Pronto se siente sonar cristales y la cadencia de un temeroso llamado. Inútil súplica; el enmascarado cantor se aleja, se pierde en los portales sombríos. Y dominando el mundanal murmurio se escucha el torrentoso río. Vuelve a quedar la noche callada y la ciudad a reposar en el sueño del Señor.

Fuente:
Memorias Primaverales diario intimo. Imprenta Universitaria 1916.  Lucía del Campo de Barcellos.
Fotografía de portada: Postal coloreada de Max T. Vargas , Panorámica de Arequipa 1916.

Un Recuerdo Justo, Del Combate Del 2 De Mayo



"Un Recuerdo Justo", con este titular  aparecía la siguiente nota en el diario   "El Pueblo " de mayo de 1916 .

"Con motivo del cincuentenario del 2 de mayo, justo es recordar que el editor de la "Guillotina" periódico en el que valerosamente se inició la campaña restauradora del honor nacional en Arequipa en 1865, fue don Valentín Ibañez quién dió luz a la referida publicación en su propia imprenta arrostrando los peligros consiguientes.

En esta fecha es de justicia consagrar un recuerdo a la memoria expresado señor Ibañez por su patriótica y abnegada conducta".

Los Sobrevivientes del 2 de mayo 

En 1916 concurrieron  a las ceremonias conmemorativas de esta gesta gloriosa los siguientes respetables caballeros; arequipeños en su mayoría,residentes en esta ciudad:

  • José Gregorio Gonzales Llerena, arequipeño de 82 años.
  • José Alcides Villalba, arequipeño de 77 años.
  • José María Vizcarra, arequipeño de 75 años.
  • Camilo Cayo, iqueño de 75 años.
  • José María Berenguel , arequipeño de 76 años.
  • Salvador Zavala, arequipeño de 75 años.
  • Ignacio Ruiz de Somocursio, arequipeño de 72 años.
  • Mariano Zuñiga, arequipeño de 70 años.
  • Simon Tadeo Arevalo, arequipeño de 67 años.
  • Domingo Rivera , Arequipeño de 68 años.
  • Juan Nafria, de Carabaya de  66 años.



Don Max T. Vargas que tenía su estudio en la esquina de  calle Mercaderes con el Portal de Flores (9 de diciembre en la época) los retrató desinteresadamente, acto que agradeció el comite de las fiestas del Cincuentenarias, que presidía el Doctor Gerardo  A. Cornejo  Iriarte, quién después en 1966 concurrió también  muy entusiasta a los actos conmemorativos del CENTENARIO , pese a su edad avanzada.

No concurrieron al estudio de don Max T. Vargas: Don Dionisio Hernandez, Don MAnuel Goméz Sánchez, y Juan Diaz que también fueron sobrevivientes y Vencedores del 2 de mayo. 

Una copia de la foto recordatoria estuvo en el Museo de la Casa de la Cultura , que para l aépoca se tenia la promesa de reorganizarlo y acondicionarlo nuevamente con motivo del retiro de  las oficinas  municipales de ese lugar.

En el mismo museo se encontraban todavía dos de las balas españolas que llegaron a nuestra ciudad, que fueron  en un inicio DOCE , las cuales debierón haberse exhibido en los festejos centenarios. Se insinúa que las dos balas sobrevivientes se las coloque escoltando la vitrina donde iba a lucir la SAGRADA RELIQUIA  que representa el  PABELLON NACIONAL que falmeó en la epopeya del CALLAO, alentando la victoria GLORIOSA el 2 de mayo de 1866 con motivo de la conmemoración centenaria.

Actualmente en el Museo Histórico Municipal Guillermo Zegarra Meneses.

Enla nota periodistica también mencionaba que  La Orquesta de la Liga Musical, presidida por el recordado Profesor Don David H. Molina, colaboró desinteresadamente en las diversas actuaciones  organizadas para la celebración cincuentenaria , recibió el profesor un atento oficio de agradecimiento  de parte del presidente de la Comisión Municipal de las fiestas del 2 de mayo de parte del doctor Don Gerardo Cornejo Iriarte.

La fotografía de los sobrevivientes del combate del 2 de mayo se puede apreciar hoy en en día en el Museo Histórico Municipal Guillermo Zegarra Meneses, además de el cuadro del Mariano Mazayra, el Coronel José Alcides Villalba, Coronel Trinidad Pacheco Andía y otros ilustres que combatieron en el Callao, del mismo modo el pabellón que flameo en la gesta de mayo.


Vea También:

https://arequipatradicional2.blogspot.com/2018/05/arequipa-en-el-combate-del-2-de-mayo.html
https://biografiasdearequipa.blogspot.com/search/label/2%20de%20mayo


Fuente:

Diario El Pueblo del 2 de mayo de 1966.