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La Carroza de la Inmaculada Concepción


La católica ciudad de Arequipa que se distinguió siempre por su piedad y religiosidad acendradas cifró una de sus preciadas glorias al rendir culto especial a la inmaculada concepción de María, por eso no sólo el ayuntamiento la nombró la patrona de está ciudad sino que hizo voto de defender su pureza virginal.

La fiesta de la Inmaculada Concepción es una festividad religiosa mundial, pero que presenta una interesante manera de celebración dentro del departamento de Arequipa, en específico en las zonas de Arequipa (ciudad), Chuquibamba y Cayma donde es llamada “Mamita Conchita” desde la aparición de la primera estatua allá por el siglo XVIII cuando fuera traída por un grupo de soldados españoles y dejada en el lugar a pedido de los habitantes de Chuquibamba. La fiesta es importante por el número de feligreses que congrega, así como también, por poder apreciar en ella la asimilación de una tradición occidental en un pueblo con influencias andinas.

Como toda fiesta de la Inmaculada Concepción, esta se celebra en el mes de Diciembre, en el día 8. Es la fiesta de la Virgen Inmaculada, cuya efigie se encuentra localizada en el Templo de San Francisco, donde se hallan un total de 2 estatuas de esta representación mariana.

La primera, que es la más antigua y data de 1912 , era la que anteriormente salía en procesión en su festividad, actualmente sus recorridos son menores, pero quien la observa puede apreciar en ella la belleza que ostenta y el servilismo y fidelidad de los franciscanos (santos y frailes) que se hallan inmortalizados a los pies de la Santa Madre en señal de devoción de la que fuera la patrona de su Orden y de la cual nos ocuparemos  más adelante.

La otra imagen de la Inmaculada Concepción que se encuentra en este Templo es conocida también como La Purísima y, en la actualidad, se localiza en el altar mayor del Templo de San Francisco.


El Monumento
Fuente: Artículo ; De Arte Cristiano , obra notable  (Ilustración Peruana). 1912


La Novena

Diario El Deber 29 de noviembre de 1912


La Bendición 

Los talentos más distinguidos hicieron cosa igual, tanto que los socios de número que componían la Academia Lauretana, para pertenecer a ella, debían como condición indispensable ser por notoriedad de buena vida y costumbres y jurar la defensa de la Religión Católica, Apostólica y romana , del Misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Año en pos de año se ha celebrado con pompa especial tan consolado misterio; pero sin pecar de exagerados fue en el año de 1912 que se realizó con gran ponderación. Gran algarabía y entusiasmo produjo a la población la presentación del monumento que inmortalizara a este misterio.

La bendición del monumento se produjo en la tarde del 7 de diciembre de 1912 en el templo de San Francisco, (víspera de la fiesta de la inmaculada Concepción),  con verdadera suntuosidad, la ceremonia de la bendición del artístico monumento dedicado a la Virgen Purísima, con el ceremonial litúrgico episcopal, que estuvo a cargo del Rmo. Diocesano , Monseñor Fray Mariano Holguín, que tuvo como presbítero asistente al Iltmo Chantre Monseñor Manuel N. Silva y como gremiales a los canónigos señores Dionisio Berrenechea y al Dr. Eliodoro R. Farfán. Fueron padrinos de la bendición el Excelentísimo presidente de la República señor Guillermo E. Billinghurst, representado por el prefecto del departamento señor Guzmán Luna Iglesias y la distinguida esposa de S. E. Señora Emilia R. de Billinghurst, representada por la señora Carmen Aguirre Polar.

Asistieron los miembros del V. Cabildo Eclesiástico, el Alcalde municipal señor J. E. Eduardo Harmsen, el general señor Pedro A. Diez Canseco, los círculos de la Inmaculada de señoras y caballeros, muchos otros señores, las comunidades religiosas y gran número de fieles , viéndose la nave principal en inusitado movimiento , como si se tratase de una verdadera romería.

A partir de 1912 se viene realizando el culto a la carroza de la inmaculada concepción en el Templo de San Francisco.

Monseñor Fray Mariano Holguín


Fuente: Diario el Deber 7 y 8 de diciembre de 1912.








La máquina “José Pardo" en Arequipa

Máquina "José Pardo”, construida en los talleres de la Maestranza de Arequipa.

De las manifestaciones i agasajos con que las colectividades del sur recibieron la visita de S. E. el Presidente Dr. Pardo, ninguno tiene, tal vez, mayor importancia que la dedicación que los obreros de la maestranza de los Ferrocarriles de Arequipa, le hicieron de una locomotora monstruosa construida en esos talleres. I lo estimamos así, porque ninguno de los actos de adhesión de que se hizo objeto al Presidente ha revestido mayores caracteres de espontaneidad i de significación política.

Cuando S.E. llegó al local de la maestranza acompañado de su comitiva i de las autoridades, una ola de entusiasmo i de alegría invadió todos los talleres i las aclamaciones más ardorosas se mezclaron con el asordante ruido causado por millares de cohetes que estallaban al par de la simpatía inspirada por el joven mandatario.


El Presidente recorrió los diversos talleres, en el primero de los cuales recibió, con un apropiado discurso, de manos del jefe de la sección de carpintería, don Manuel Maldonado, el diploma i la medalla que lo constituyen como presidente honorario de la sociedad fraternal de obreros del ferrocarril.

En cada departamento las colosales máquinas que los forman habían sido adornadas con cintas de los colores nacionales i en los volantes i en los ejes giratorios se había atado paquetes de cohetecillos que, encendidos al tiempo de ponerse las máquinas en movimiento, llenaban el aire de chispas i de traques.

Al llegar a la tornamesa en que se ostentaba la estupenda locomotora bautizada con el nombre de José Pardo, la con­currencia era tan compacta i el entusiasmo de los seiscien­tos operarios de la maestran­za tan desbordante, que el tránsito se hacía.casi imposi­ble.



Allí un obrero modesto, pero de gran corazón, Mariano Núñez, dirigió la palabra á S. E., desde el ténder, haciendo cari­ñosas remembranzas del notable estadista don Manuel Par­do, muy atinadas observacio­nes patrióticas i elogiando la obra que, al ser ofrecida al jefe del estado, como prenda de adhesión i de afecto, demos­traba el grado de progreso que han alcanzado los talleres del ferrocarril i la entidad de las manufacturas que allí pueden llevarse á cabo i que son honra para el país. S. E. agradeció en frases elocuentes, el obsequio de que se le hacía objeto, estrechó la mano á Núñez é hizo lo mismo con el operario Manrique, joven de 24 años, que ha sido el constructor de la locomotora, i á quien dijo con fina galantería: “esta máquina debía llevar el nombre de usted con más justicia i con mayor razón que el mío.” En seguida el Presidente bautizó la locomotora rompiendo sobre la trompa una botella de champagne. Una aclamación unánime dió término al acto oficial.






Como dato curioso hay que tener en cuenta que los obreros del ferrocarril de Arequipa pertenecían, casi en su totalidad, al partido liberal que dos años atrás formó alianza con el demócrata, i que seducidos por el espíritu progresista del jefe del estado han querido adherirse á su política haciéndole esa elocuente manifesta­ción. La locomotora bautizada con el nombre de“José Pardo” es una máquina colosal, construida en la factoría del ferrocarril desde las ruedas á la chimenea i de la trompa has­ta el ténder. Las únicas piezas que no se fabrican en Arequi­pa son las llantas de las rue­das, no por falta de elementos, sino porque la presión atmos­férica es escasa (7,500 pies so­bre el nivel del mar) no permi­te dar el temple necesario al acero, que estalla en pedazos.



Fuente:

Revista Ilustrada Actualidades , Noviembre de 1905.
Nota: el artículo está transcrito conforme a la manera de escribir de la época, ya que la  "i " se utilizaba como la actual "y".




Las Almas Benditas y la Procesión de los Huesitos de Miraflores


Don Isidro Zárate Santillana fue uno de los poetas lonccos que inició este  arte,  respetando la peculiar forma de hablar de los chacareros de antaño, actualmente  sus poemas han trascendido,  desde 1977 cuando fueron rescatados por  este  profesor miraflorino. Tuvo un espacio en Radio Melodía (emisora arequipeña) titulado: “Poemario Loncco” en donde divulgó los poemas con gran aceptación en la ciudad, pues se emitían por lo general los domingos a las 6:00. de la mañana. Una de estas declamaciones  se ha podido ubicar en  un artículo de la  "Revista Mistiana" del año 1986, y  es sin duda  un gran hallazgo ya que nos permite conocer mucho mejor como era Miraflores, que si bien hoy es un distrito  populoso  antiguamente  solo abarcaba hasta  donde quedaba su antiguo cementerio, donde es la Chabela. Pasamos a transcribir  tal cual  el artículo, y podemos decir también que es uno de los primeros escritos utilizando los arequipeñismos, que en estos tiempos necesitamos rescatar. Miraflores al igual que Cayma también tuvo  su proseción de los huesitos.





Las Almas Benditas y la Procesión de los Huesitos

Din de qu'hi siu ccorito (1), en mi tierra Miraflores, si' ha venerau a las almas benditas del Purgatorio; y cuando llegaba el mes de noviembre, más mejor tavía, porqui'había un recogimiento muy especial. Cuando las gentes comenzaban algún trabajo, siempre si'hacían la señal dé la cruz santiguándose y diciendo: "Almas benditas qu'este trabajito me salga bien", "Almas benditas que lleguen con bien domé", "Almas benditas de mis agüelos que consiga pa' la bocólica de mis guaguas" y así pue, por el estilo, siempre nos encomendábamos a las almas benditas. Nuestros padres nos mandaban a los tres Conventos pa' lismoniar agua bendita, pa' llevar pue, pa' la casa y poner en un vaso con su clavel o una rosita pa’ que las almas benditas vengan a sonccar (2) pue, y apaguen su sé.


En aquellos tiempos di'aontes habían muchas congregaciones religiosas, algo así como ahura hay la Hermandad del Señor de los Milagros, del Santo Sepulcro, de Santa Rita de Casia, etc. en los tiempos di'aontes había una Congregación de señoras viudas, por lo general y eran devotas de las Almas benditas. Bien mi'acuerdo que dentro d'ellas habían comadres de mi agüela qu’era de Tingo Grande y hablaba puro loncco nomas, por eso pue hablo tal como ahura lo escribo este temita sobre las Almas Benditas.

Las señoras devotas tenían su Reglamento, pues se vestíyan de luto riguroso: su falda era bastante larga, llegando hasta los tobillos, la blusa era bastante amplia y con maguillo y la cabeza cubierta por una manta negra que cubría casi por completo la cara y en sus manos llevaban una bandeja con una calaverita rodeada de flores y otras llevaban velas o ceras prendidas en la procisión.

Siempre mi'acuerdo del tremendo susto que pasé cuando por primera vez miré una procisión de los huesitos, era pue un díya dos de noviembre, mi mamita me mandó pa'donde una tiya que viviya cerca de la Chirisuya (3) y pa' llegar habiya que cruzar la Calle Calvario; llegué a la Calle Misti y me metí corriendo por un callejoncito que uniya La Misti con la Calvario y al llegar a la boca calle y ahí mesmito vide algo que m'hizo parar los caballos de punta como si jueran trinches y hasta mi huaccali (4) casi se cayó pa'l suelo. Era la procisión de los huesitos.

Varias señoras vestidas de riguroso luto llevaban en bandejas calaveritas con flores y tuitas rezaban: gori—gori— gori. Casi lanzo un grito pero se me vino el'alma al cuerpo cuando vide qui' otros ccoros como yo, miraban cómo pasaban las señoras en la procisión de los huesitos.

Veniyan dispués de la Misa de Dijuntos de la Iglesia de San Antonio, directo, directo pa'l Pantión que quedaba pue, ondi'ahura es el Mercau de la Chabela. Mis patas tiemblaban de miedo pero poco a poquito me juí acostumbrando y hasta mi corazón se calmó, me persigné y me puse a tono con el gori—gori de la viudas.


Cuando la procisión llegó a la altura de la picantería de mi siá Marcelina, alma bendita, qu' el Tatito la tenga en un cantito de su Santísimo Cielo; la señora Marcelina era pue la Mayordoma de la Congregación de las devotas de las Almas Benditas más mejor tavíya, cuando le tocó la viudez y como era la Presidenta, hacían un alto en la puerti'calle de su casa, pa'luerio continuar con la procisión y siempre con el gori—gori de sus rezos; por detrás iba un caballero con un cajoncito de muerto llenito de huesos de cristiano.

El hombre seguiya los pasos de las señoras con toda ceremoña y también con su gori—gori. Antes de llegar al Pantión habiya una Cruz grande, ahí hacía un alto la procisión, pa'luego continuar a la Capillita qui'habiya en el centro del Pantión; en este sitio las señoras rezaban a voz más alta y casi llorando cantaban unas canciones bien tristes parecían yaravíes y tuitos se poniyan a llorar a moco tendiu. Y ahi mesmito salía al paso mi siá Feliciana la ccarienta (5) que siempre acostumbraba ser guarda de la Capillita del Pantión, ella pue si'ocupaba de poner orden en el Campo Santo y cuando en un intierro abrían una nueva sepultura y en ese iscarbo apareciyan algunos huesitos de cadáveres muy antiguos, ella se encargaba de juntar los huesitos con tuita devoción y los poniya en un cajoncito que más luego había de servir pa'la procisión de los huesitos, lo mesmo hacíya con las calaveritas que las poniya dentro de la Capillita del Pantión pa’adornarlas con flores y no faltaba el agua bendita y delante de las calaveritas, mi siá Feliciana prendiya las velitas que traiyan los fieles y más tavíya tuitas las personas que veniyan a acompañar a sus muertos.

Y así pue, una vez que tuitas las señoras habían terminau de rezar y cantar, se procediya al intierro de los huesitos en una sepultura previamente preparada y uno por uno iban cayendo los huesitos pa' la sepultura jondidados por las señoras devotas. Más bien las Calaveritas eran llevadas por mi siá Feliciana a la Capillita pa'ponerlas en fila y adornarlas con flores y prenderles ve litas.

Las señoras devotas, una vez que terminaban de poner los huesitos en la sepultura se poniyan a llorar a moco tendiu ricordando a sus dijuntos; tuititos lloraban y hasta las personas que nu'eran devotas, tuitos lloraban como si' en esos momentos estuvieran interrando a sus deudos. El pantionero si' acercaba con su lampa y se encargaba de interrar los huesos aumentando el llanto de tuitos los presentes; por supuesto la Mayordoma era la primerita en echar la primera lampada'i tierra, luego seguiya la secretaria y así poco a poco seguiyan tuitas las devotas, teñendo presente qui'una de las primeras obras de Mesiricordia es "Interrar a los muertos'".

Es lamentable esta oración ya ni siquiera rezan los colegiales di'ahura. Aontes pue, pa'ser cristiano completo habiya que saber de memoria las oraciones: dinde todo fiel cristiano, el Padre Nuestro, el Ave María, la Salve, el Credo, los Mandamientos de la ley de Dios, las obras de misericordia y tantas otras más.

Y asi pue, una vez interrados los huesos, las devotas rengresaban por la mesma Calle Calvario, nombre que si'ha quedau hasta la fecha. Las señoras bajaban la calle siempre rezando pero en voz baja, más se escuchaba el canto del ccasqquento(6)  dando el toqué di'oración. La campana de San Antoñó sonaba pa' que tuitas las gentes de rodillas recen el Angelus y las devotas de las Almas Benditas continuaban con sus oraciones: gori—gori—gori...



Arequipa, 15 de octubre de 1986.
ISIDRO ZARATE SANTILLANA
Fundador de "POEMARIO LONCCO"
Programa Radial Árequipeño.




(1)Ccoro: niño
(2)Sonccar: beber profusamente
(3) Chirisuya: Lugar de Miraflores situado  junto a la lloclla de San Lázaro  antiguamente  un sitio muy alejado  de la ciudad y poco habitado de allí su nombre Chiri: frío, suyo: lugar.
(4)Huaccali: Sombrero chacarero hecho de paja suave.
(5)Ccarienta: Que tiene ccara (vitiligo).
(6)Ccasqquento: especie de cigarra. 




Fuente:

Revista  Mistiana Año XV , N° 49.  Octubre -Noviembre de 1986.

Un Don Juan en Huaranguillo



Al Exmo. Diputado de la República, Ingeniero Enrique
Mendoza Núñez.

UN DON JUAN EN HUARANGUILLO
Brujerías de mi tierra

Esta historia no me pertenece. ¡Qué irrisorio sería adjudicarme semejante maravilla! Me la refirió, pícaramente, cierta tarde en Sachaca (1), el “loncco” (2) decidor don Isaac Sevillano Carbajal, mientras saboreábamos un cuy “chactado” (3) y lo asentábamos con abundante y perfumado “bajamar”. Así, pues, NI ES MIO EL TRIGO, NI ES MIA LA CIBERA, Y MUELA QUIEN QUIERA.

Huaranguillo —una aldea linda cual la ilusión y no muy alejada de Arequipa— es la real tapa de las señoras brujas. Allí, lector, viven libres como el aire del Buen Dios o cual los heliotropos que embalsaman nuestras huertas; y es tan común toparse con ellas que no sería una casualidad que la dama de nuestros ensueños, si la tuviésemos en aquel lugar, fuese la más insigne afiliada a la temible Hermandad.

Le hago, señor, esta seria advertencia, pues, tal vez usted, gran admirador del bello sexo, pudiese estar entretenido en remilgos con alguna huaranguina, y, lejos de cosechar ternuras y dulzones besos, recolecte hechizos y maleficios. Téngase, pues, en guardia y no malgaste cortejos con las tales féminas, que la aventurilla podría costar le caro.

Pero muchos dibujos van y vienen y la historia queda aún sepulta en el tintero. Tenga paciencia, su merced, a renglón aparte trazo, a vuelapluma, la última aventura de UN DON JUAN EN HUARANGUILLO.

Que don Amador Ríos, alias “El Ccariento”(4), salió siempre vencedor en las escaramuzas del amor, es asunto que no admite discusión. Que así como el avezado cazador pone el ojo en la liebre y después el perdigón, de igual forma el señor Ríos jamás erró el tiro. Hombre bien parecido, majo podría decir, nunca dejó de explotar en provecho propio los atributos varoniles que Dios le concedió. En consecuencia, como la casi totalidad de las mujeres pierden el seso y pensamiento por un mozo bien plantado, don Amador llevaba por descontado el éxito hipnotizador.

Además de estas perfecciones, muy de envidiar, por cierto, tenía este mortal gran destreza para hilvanar requiebros a las chicas. Su lenguaje, fino y elegante en extremo, amén que una sutilísima chispa para convencer, hicieron de él un verdadero donjuán irresistible. Y fue, precisamente, a mérito de tales prendas personales, que no hubo pizpireta que no cayese en las redes, tan diestramente tendidas por su apostura y locuacidad.

Pues bien; cierto día que don Amador paseaba, bastón en mano, por el portal San Agustín en busca de caza mayor, acertó a cruzársele en el camino mía guapísima dieciochoañera de rostro angelical, cuello de gracioso cisne, manecitas alabastrinas y delicadas; turgentes e incitadores senos, cinturilla de guitarra y bien contorneadas piernas, que, al pasar como una exhalación, le dejaron turulato, próximo a la locura. Entonces, acelerando agilísimo y elegante el paso, comenzó a desgranar los piropos más escogidos de su florido repertorio. Tanto dijo, tanto la miró y remiró que, al fin, vencida la desconocida, le obsequió una sonrisita almibarada que significa: “Si me amas, sígueme”.
En el colmo de la pasión, don Amador tensó el arco y lanzó el dardo:

—¡Diosa mía —la dijo—, heme aquí a vuestros pies rendidos! Permitidme, Gracia incomparable, acompañaros unos pasos.

Y la adolescente, muy avispada por otra parte, no pudiendo disimular la dicha, respondió al galán:
—Señor, vuestras palabras me arrebolan en extremo. Si deseo vuestro es acompañarme y si no os excedéis en la atención, no veo por qué os negaría tan inocente petición. Venid, pues, y continuemos el paseo juntos.

Preparado el terreno y creyendo saborear el fruto por adelantado, don Amador echó mano a la infalible  puntería y dijo a la adolescente los más delicados florilegios. Nadie, en verdad, ni el más cumplido cortesano, hubiera podido aventajarle en circunstancia igual.

Entretanto, la cortejada, más y más impresionada, contemplaba absorta a don Amador y parece, que, cediendo a la tentación, comenzó a corresponderle calladamente.

—Caballero —atinó a musitar, al fin, toda temblorosa en la última esquina de La Merced, después de recibir más poesía que arroz en matrimonio—, la hora avanza y juzgo momento de despedirnos; empero, si deseáis cultivar esta amistad, buscadme en Huaranguillo. Soy Lucerito... Os aguardaré al crepúsculo, a la entrada del pueblo. Hasta siempre, señor.

—Y yo vuestro esclavo, Amador Ríos —respondió al punto el galán, tomando entre las suyas las manos de la joven y besándolas delicadamente—. ¡Hasta siempre, Lucerito!

Huelga decir que don Amador acudió puntualísimo a esta cita y a las subsiguientes. La pasión, cada vez más vehemente y arrebatadora, hizo que los besos prosiguieran en aumento, pues, dejadas de lado la política y la vergüenza, se les veía entregados a las caricias bajo los huarangos a vista y paciencia de los virtuosos huaranguinos. 

Habían transcurrido seis meses de quimeras, pro-mesas, miradas tiernas, besos y juramentos. Lucerito, más y más feliz, experimentaba indefinible dicha y al propio tiempo temor de que aquel amor, tantas veces soñado, fuese una simple ilusión que, como tantos otros, que, después de haberla transportado a la felicidad más completa, la abandonaron. La joven, a la verdad, estaba enamorada.
Por otra parte, don Amador, el afortunado picaflor, comprendía que el amor se enraizaba seriamente en su corazón. Su pasada vida de impenitente galán se le ofrecía ahora inexplicable, ¡absurda!, pues aquella dulce niña y, según él, inocente, no merecía una vulgar fantasía de luces solamente. En el fondo, él, el renombrado hechizador de las mujeres, constató, con no escaso desengaño, cuán inútilmente había malgastado los mejores años de la juventud. ¡Qué arrepentido se sentía de sus pasados extravíos! Lucerito era tan distinta a las otras. Ella, sí, merecía su solicitud, su mejor cuidado. El momento era decisivo y había que aprovecharlo. Así, cierto día, cerrando los ojos cual, si divagase por el mundo del ensueño, reflexionó y se dijo: o ella o ninguna, y tomó la firme resolución de hacerla su esposa, ¡la compañera de su vida!

El tiempo avanzaba. Seis meses de amoríos no eran, ciertamente, una minucia despreciable para Luce- rito. Los apasionamientos prolongados —juzgó atinadamente— languidecen y mueren. Esto último preocupaba hondamente a la hermosa huaranguina, que si bien, joven aún y en plena eclosión adolescente, el recuerdo de los pesados devaneos, a menudo violentos, haciéndola olvidar la frescura de sus dieciocho primaveras, la pusieron sobre aviso. El “secreto” lo tenía en las manos y había que recurrir a él antes que don Amador, hastiado de sus encantos, la olvidara. Entonces, presa de la desesperación, acudió a la madre, doña Enriqueta.

—Madre —la dijo una tarde, abrumada por la angustia—, no sé qué hacer, a qué recurrir para coger al pájaro por las alas. ¿Qué me aconseja usted? Es verdad... que... Pero, ¡eso jamás! ¡Qué remordimiento sentiría de hacerle daño! ¡No, mil veces no!

—Hija —la respondió doña Enriqueta—, ¡a los brebajes!, ¡a los brebajes! y el pez morderá el anzuelo. Piensa —añadió con un destello luciferino en el semblante—, que el éxito está en el trabajito que hacemos en casa. Prepara de inmediato la tomita y el futre será tuyo hasta la muerte. Además, Lucerito, para ayudarte, fingiré encontrarles casualmente en la huerta y tú haciéndote la sorprendida, le darás después cuanto sabes. ¿Satisfecha, niña? Pero, escucha un instante. Lleva la bebida que preparé para lj alcalde. En camino, hijita, y déjate de remordimientos tontos. ¿Comprendido? Y bien, a la obra que en breve llegará don Amador.

—¡Oh, gracias! ¡Gracias, mamita linda! Ya sabía que usted solucionaría mi problema, que, aunque triste al corazón, me hará dueña de Amador.

Minutos después, mientras el crepúsculo fantaseaba en el infinito firmamento, apareció don Amador radiante de felicidad. 

—¡Lucerito de mi cielo! ¡Vida de mi propia vida! —exclamó, luego de besarla larga y ardorosamente—. He decidido casarme contigo. Vamos, diosa mía, ¿qué esperas?, gocemos de nuestro amor.
Pero mientras manifestaba sus delirios apareció doña Enriqueta, quien, fingiéndose colérica, increpó ásperamente a Lucerito y amenazó a don Amador; y la muchacha, simulando magistralmente pavura y asombro, cogió de la mano a don Amador y huyó con él, escondiéndose en su alcoba.
—Aquí estarás seguro, Amadorcito mío; pero antes bebe este refresco, te hará bien a los nervios. ¡Así! ¡Así!, todo el vaso; ahora escóndete debajo de la cama. Madre está furiosa y no sé a qué extremo podría llegar su indignación —le ordenó tajante la huaranguina.

Don Amador, atenazado por las garras inmisericordes del terror, hizo cuanto dijo Lucerito y ya debajo del catre esperó que la tormenta amainase; mas en tanto se encontraba agazapado como un zorro perseguido con las rodillas y las manos sobre los ladrillos, percibió un ruido singular que, de primera intención, juzgó provenir de un roedor indiscreto; pero como el ruido persistiese acompasadamente, alumbró una cerilla para hacerse luz y vio tres chombitas de arcilla deslucida a la cabecera del camastro; luego, movido a curiosidad, levantó cuanto pudo la cabeza y siempre con la candela en una mano miró dentro de las vasijas ligeramente enterradas en el suelo y comprobó, horripilado, que en una chombita había sapos negros comiendo ávidamente maíz negro, en la siguiente, anuros rojizos devorando maíz rojo, y, finalmente, en la tercera, asquerosos escuerzos blancos, consumiendo maíz blanco.

No es para narrar la rabia e indignación de don Amador al convencerse, hasta la evidencia, de que se encontraba en el antro de la brujería. Entonces, olvidan¬do el poético y delicado lenguaje y aún debajo del catre, vociferó estas lindezas:

—¡Mierda de...!, ya me fregué de por vida. ¡Hija de Beelzebul en la bruja y pendanga de tu madre! ¡Perra! ¡Guarra! —y salió hecho un bólido, perdiéndose en la oscuridad de los sembríos.
Dos horas después, luego de correr enloquecido por las chacras, de saltar acequias y devorar calles, con una desesperante comezón en los labios, llegó casi desfallecido al hogar, y, ya en el dormitorio, se miró despavorido en un espejo y otra nueva andanada de groseros votos y maldiciones brotaron de su boca, al ver, que, en plenos labios, se destacaba un monstruoso corazón atravesado por una graciosa flechita blanca.

De tal suerte terminó don Amador Ríos, alias “El Ccariento”, por la enfermiza especialidad de besar a las mujeres. Razón tuvo el viejo huaranguino, don Isaac Se-villano Carbajal, cuando, para ratificar la verdad de esta historia, riéndose me dijo: “SI DA EL CANTARO EN LA PIEDRA, O LA PIEDRA EN EL CANTARO, MAL PARA EL CANTARO”.

(1) Distrito de Arequipa.
(2) Agricultor de Arequipa.
(3) Cobayo o conejillo de Indias frito al aceite y presionado por una piedra.
(4) Manchado por maleficio de brujería. Hay ccara negra, roja y blanca.




Fuente:

Brujerías, Tradiciones , Leyendas y cuentos de Arequipa. Tomas Guillermo Vizcarra Carbajal. 1982.

Al Pie del Misti



El vals  es un género musical que tiene mucho tiempo entre nosotros, Según las investigaciones de Augusto Vera Béjar en su importante Obra El Vals Arequipeño, nos dice, que el  vals aparece en Arequipa a comienzos del siglo XIX,  según el sociólogo arequipeño Juan Guillermo Carpio Muñoz, quien transcribe una "noticia" de Antonio Pereira y Ruiz , escrita en 1816, en la que se narra el hecho de que junto al minué , el bolero y otras danzas se practicaban en Arequipa el Waltz, aunque sin darle al cuerpo la elegancia que en los bailes propios del país, dentro de las otras referencias que hace esta la de escrita por Eugéne de Sartiges, noble viajero Francés quien desembarcó en Islay en 1833 quien visito Arequipa y luego d e permanecer  en otras ciudades peruanas abandonó el país  en marzo de 1835, y donde menciona que en una de las fiestas  ofrecidas en Arequipa en su honor, se bailo el vals que según el era más lento que en Europa.

La manera de componer valses en los inicios fue de acuerdo a la usanza europea, es por eso que los primeros valses en Arequipa son compuestos para piano.

Augusto Vera Béjar nos deja una pregunta en su libro: ¿Pero , quienes fueron esos autores arequipeños que escribieron en pentagrama sus valses y que fueron casi en su totalidad influenciados por la sobras europeas?


El mismo autor  se responde diciéndonos que uno de ellos fue el Doctor Eduardo Recavarren García Calderón, quien en 1884 compuso su valas Al Pie del Misti, dedicado al músico arequipeño Octavio Polar.


Don Juan Guillermo Carpio Muñoz, en su libro el Pendón Musical de Arequipa, nos dice acerca de esto que  en Arequipa el vals más antiguo con temática peruana del que se tiene registro es sin duda el Vals "Al pie del Misti" , no existe otro anterior a este  con tales características, además de contar con pruebas documentadas de tal existencia y que por añadidura hasta hoy se le conoce popularmente.

Este vals se editó en nuestra ciudad en la litografía Farfán  el año 1884. La Bolsa antiguo diario local del 25 de setiembre de  1894  en su página 2 al dar la noticia del acontecimiento decía: Aparece en la caratula del retrato del hábil autor una vista del Misti . Hacemos extensiva nuestra felicitación a la Casa Farfán por muestra a la cultura de esta ciudad. La partitura de Al pie del Misti  se vendió a 80 centavos el ejemplar y llevaba la dedicatoria de su autor al compositor  y director de orquesta arequipeño , don Octavio Polar.





Primera Grabación

"Al pie del Misti" fue grabada en disco, por primera vez un 27 de agosto de 1917 por la limeña Orquesta del Zoologico .



La Letra Original.

Como bien hemos dicho el Vals "Al Pie del Misti" es de 1894,  pero ¿Cuándo comenzó a cantarse?

Existe una versión  del 11 de noviembre de 1917 interpretada por el trió limeño conformado por Manuel Almenario , Alejandro Saéz y Justo Arredondo en la guitarra dicha versión  cantada  tiene distintos versos de los conocidos,.........  por obvias razones . ( Luis Pareja: Arequipa y su Música). 

Con motivo de la celebración del IV Centenario de la Fundación Española de Arequipa en el año de 1940, Eva Mirandade Saráuz, fue quién le colocó la letra a la composición musical  , para que fuera interpretada por sus alumnas . Eva Miranda y la maestra Jesús Suárez García junto al coro de niñas de la Escuela Pre vocacional estrenaron la canción en el año de 1940.







Vigencia.

El vals gozó de tanta popularidad que bien merece estar presente en un Record Guiness,  Desde sus inicios  con la versión cantada con algunas variaciones en los versos de Eva Miranda, por el dúo del "El fiero" Rodríguez y Santillana, con las guitarras de Zelada y Martínez, quizas la primera versión cantada con la letra de Eva Miranda. , hasta las versiones de los Hermanos Dávalos, y de las Hermanas Velazco.

Sobre el significado e importancia que tiene este emblemático vals, no sólo en la historia musical de Arequipa sino del Perú, Manuel Acosta Ojeda, refiere en su blog que mientras el "waltz que llega a Lima, venía importado para las clases aristocráticas de la capital, vía Panamá; el waltz que llega a Arequipa lo hace vía Buenos Aires- Potosí , viene en la memoria de los esclavistas europeos, aquel creado por la burguesía emergente , con la energía de esa clase , entonces popular". en ese aspecto de orden social y económico es que radica la diferencia entre el vals limeño y el arequipeño.



Fuentes:

  • Augusto Vera Béjar: El Vals Arequipeño.
  • Luis Pareja Rivero: Arequipa y su Música.
  • Juan Guillermo Carpio Muñoz: El Pendón Musical de Arequipa.
  • Fotografía de Eva Miranda de Saráuz: Luis Antonio Alvaro Suclla Lazo.





El Monasterio de Santa Rosa


Ubicado en las esquina de las calles San Pedro y Pasaje Santa Rosa, el Monasterio de Santa Rosa se fundó con religiosas dominicanas que pertenecían al Monasterio de Santa Catalina, quienes lo pusieron bajo la protección de la patrona de América y Filipinas, Santa Rosa de Lima. La primera priora fue Sor Ignacia de la Cruz Barreda.

..Desde Santa Catalina salieron religiosas, en una especie de procesión con dirección a su nueva residencia contemplativa. Pero la noche les ganó, entonces tuvieron que pernoctar en el monasterio de Santa Teresa, ubicada en la calle Melgar, de religiosas carmelitas.

Una vez en el nuevo monasterio de la ciudad, lo primero que se hizo fue la celebración de la Eucaristía y las religiosas recibieron el “alimento” espiritual, el pan y vino consagrado sobre el altar, transformado en cuerpo sangre del Señor. No existen muchos archivos sobre la ceremonia, pues las memorias impresas les fueron arrebatadas por la naturaleza, durante los terremotos de 1958 y 1960, esos que marcan hasta nuestros días su infraestructura..... (1)


En un inicio el monasterio  debió fundarse en la villa de Moquegua, según lo determinó una investigación realizada por el fallecimiento del historiador Alejandro Málaga Medina, al revisar el testamento de don José del Alcázar y Padilla, quien ante el notario Luis Ulloa, el 1 de febrero de 1710, donó lo básico para hacer realidad este Monasterio.

En el año de 1721, doña María Peñaloza testó en el mismo sentido. El obispo Juan Cavero obtuvo en 1734 una Real Cédula de su majestad para que pudiera funcionar el Monasterio. Esa Cédula fue rarificada en 1736 y en 1740 se estableció como condición de que se fundara en Arequipa.

El obispo Juan Bravo de Rivera colocó la primera piedra del Monasterio en el lugar que hoy ocupa. La obra se concluyó el 12 de junio de 1747.

Escudo del Obispo Juan Bravo de Rivero al costado del Monasterio.

Obispo Juan Bravo de Rivero (1743-1752).


Al día siguiente, cuatro religiosas pasaron del Monasterio de Santa Catalina al nuevo, que son consideradas como sus fundadoras. Desde entonces rige una condición impuesta por el Rey de España, cuando autorizó crear Santa Rosa, en la que se da preferencia a las niñas y mujeres que procedieran de la Villa de Moquegua.

El historiador Ventura Travada y Córdova, en su libro "el Suelo de Arequipa convertido en cielo", refiriéndose a la descripción del monasterio de Santa Rosa dijo: "La materia de que se fabrica este templo no tiene la fealdad de ser excedida de la obra. el arte y la materia concurren en tal proporción, que ni el arte excede a la materia , ni la materia excede a la obra; porque la arquitectura parece que solo se exhibía para el calicanto de esta ciudad, y solo el calicanto arequipense, ofreció unas veces dócil, y otras rebelde su materia a la arquitectura para que a un tiempo imprimiese en él primores su burril , o eternidades sus preceptos".

"Tiene el templo dos hermosas portadas en cuyas fachadas se excedió en prodigalidades el burril con santos labrados de preciosa talla en que se miran la puertas de igual majestad y grandeza, reforzadas de mascarones de bronce, que le dan a un tiempo fortaleza y hermosura".



El ingreso al Monasterio se realiza por una vía que antiguamente se denominaba del buen Pastor, el claustro principal es de grandes dimensiones y en algunos sitios de la construcción colonial se han levantado recintos modernos de segunda planta.

Es más pequeño que Santa Catalina y Santa Teresa y considerado como el más pobre de las tres existentes en Arequipa, en lo que se refiere a bienes y muebles, o terrenos agrícolas.

El templo de Santa Rosa está rodeada por un alto muro de sillar y recientemente se le ha reconstruido su destrozada torre y mejorado el piso. Sin embargo, aún no está abierto al público.

Su joya más importante es una espléndida custodia mayor, que se exhibe en el templo durante las grandes solemnidades. Es un hermoso ejemplar enriquecido con profusión de esmeraldas, brillantes y rubíes, cuyo eje es un fino trabajo de orfrería del siglo XVII.

Esta bella custodia recuerda por el diseño de su eje a la que poseyó la Catedral de Ayacucho, por lo que se presume que su autor debe ser algún habido orfebre de aquella región o quizá del Cuzco. No puede dejarse de mencionar un espléndido candelabro de seis brazos que también puede servir de frutero.

El Monasterio es uno de los más pobres de Arequipa, desde la construcción, este monasterio fue más pequeño que los otros dos y lo de pobres, según la religiosa, es porque nunca fueron propietarias de gran cantidad de bienes, ni de terrenos agrícolas. “Por eso la reforma agraria no perjudicó significativamente al monasterio”, comenta durante la cita también para la reflexión sobre la vida contemplativa.

Antes, cuando una mujer quería ser religiosa, debía entregar su dote al monasterio, es así que las órdenes pudieron acumular bienes que les permitían vivir de los alquileres hasta nuestros días, pero eso no ocurre en el monasterio de Santa Rosa. “Antes se estableció la recepción de dotes, pero en nuestro caso las cantidades fueron mínimas, por eso no contamos con chacras o inmuebles”

Como la pobreza se mide en cosas terrenales y necesidades insatisfechas, las religiosas, con su espíritu creativo, han sabido vivir de manera austera, pero felices de servir a Dios. La elaboración de hostias es “fuerte” y se dedica a ellas con especial cariño.

Pese a que los mejores tiempos de venta pasaron, no porque haya menos fieles que comulguen en los templos de la ciudad, sino porque existen más instituciones dedicadas a su elaboración, las hostias dominicas de Santa Rosa siguen teniendo demanda, dentro y fuera de la ciudad. 

En promedio elaboran 10 millares de pan sin levadura para la Eucaristía, además de otras 500 de mayor tamaño. Los recortes también son expendidos. De todo este trabajo, al cual se dedican las religiosas, viven hasta la actualidad.

Pero no solo con la venta de las hostias financian sus gastos básicos, sino que además preparan galletas de diferentes sabores, que tiene gran demanda entre la población. Y últimamente se sumó el yogurt.

De la caridad de la población también se vive religiosamente......(2)

Para Flora Tristán sin embargo en su descripción de los Conventos arequipeños, refiere que ......el Monasterio de Santa Rosa es considerado como uno de los Monasterios más ricos del Perú..... para su época, (Peregrinaciones de una Paria ) cosa que con los años fue decayendo. 

Hasta entonces Arequipa contaba con tres monsterios. Santa Catalina, Santa Teresa, y Santa Rosa no solo fueron recintos sagrados d el aconsagración religiosa, sino que también monopolizaron,po rmucho tiempo , la preparación de dulces , pasteles y golosinas.

El viajero Francés Paul Marcoy ( 1815-1888) llegó al Perú en la década de 1840 . en su libro : "Viaje a través de América del Sur" publicado originalmente en París en 1869, dio a conocer  sus experiencias y observaciones en Arequipa. Su testimonio ofrece una descripción de los monasterios d e la ciudad. En el destacó la especialidad que tenían cada una de las congregaciones en la preparación de golosinas ." Son estas comunidades de mujeres (decía) las que tienen el monopolio de los dulces, de los pasteles y de las piezas de repostería armadas, gloria del oficio". Con menos éxito que antes, hasta hoy mantienen esa tradición.

Cuando Marcoy  estuvo en Arequipa cada congregación tenia una especialidad, por ejemplo "Santa Rosa tiene su mazamorra al carmín, especie de papilla con el gusto de nuestros huevos rojos, que se expone durante la noche en los techos del convento, donde la helada le da cualidades particulares. Santa Catalina sobresale en la preparación de pasteles y dulces de ave a la leche de almendras, manjar blanco de la región. El Carmen (Santa Teresa) , en fin tiene parte sus buñuelos a la miel espolvoreados de pétalos de rosa y pajitas de oro, y sus imperiales , yemas de huevo batidas con azúcar en polvo y fijadas mediante un procedimiento que desconocemos".



El Monasterio de Santa Rosa fue escenario del asalto a la ciudad que protagonizaron el mariscal Ramón Castilla en marzo de 1858, y en donde  el pueblo de Arequipa se gano el apelativo de ciudad heróica a mediados del siglo XIX. este suceso marco profundamente el sentir arequipeño, la resistencia del pueblo fue tenaz y Castilla sólo pudo entrar a la ciudad acometiendo la iglesia  y bóvedas  del convento de Santa Rosa,  para lo cual invadió el convento.

Los terremotos que marcaron a la ciudad, en los años 1958 y 1960 también afectaron al monasterio dominico Santo Rosa, hasta nuestros días no se puede recuperar por completo el templo, pues existen zonas que aún están en ruinas. 



Devociones

El Niño Cabezoncito

La fundación del Monasterio de Santa Rosa fue en 1747 y no se sabe con exactitud si el niño desde sus inicios fue parte del convento, sin embargo, se sabe que en la guerra civil de 1843 las calles de Arequipa era un peligro constante por los balazos, pero algo ocurrió entonces.

Cuenta la historia de la devoción que en la torre de la iglesia de Santa Marta estaba el general Manuel Ignacio de Vivanco y su contrincante, Ramón Castilla estaba en la torre de Santa Rosa.

Los balazos iban y venían de un lado y otro, pero en medio de la pelea vieron a un niño que caminaba por los muros del monasterio y eso hizo que la balacera terminara. Se dice que ese niño salvó a las monjas de ser heridas por las balas que pasaban por doquier.

PROCESIÓN. No hay una fecha exacta que de cuenta del inicio de la procesión porque el niño siempre se practicó dentro del recinto sacro; sin embargo, pero hace unos años (6 aproximadamente) la monjas del convento Santa Rosa aceptaron sacar la imagen del templo, a pedido de una de las fieles. Ahora, cada Domingo de resurrección se realiza una pequeña procesión a la que llaman el Aurora, donde se encuentra Cristo resucitado con la Virgen María.

El Niño Cabezoncito tiene su pie sobre una calavera que simboliza el triunfo sobre la muerte. En algún momento los jóvenes acólitos de la iglesia pidieron permiso para sacar a la Virgen María y al niño fuera del templo y ambos se encuentren. Inicialmente fue algo sencillo, el Niño salía por la puerta que da hacia Santa Marta acompañado de todos los varones presentes en la misa, mientas que la virgen lo hace por la puerta de la iglesia en la calle San Pedro, acompañada por todas las damas presentes. Ambas imágenes se encuentran en la intersección de las calles y juntos, en procesión, vuelven al templo para la misa de Pascua. Posterior mente la pequeña imagen se queda en un altar para que las personas que lo fueron a ver puedan acercarse a él.

“La devoción al Niño Cabezoncito inició por la familia Bohorquez Aliaga, porque una familiar de ellos sufrió un grave accidente y estuvo a punto de perder la vida. Ellos le pidieron bastante al niño y la señora logró recuperarse y desde ahí comienza la devoción con la fiesta cada Domingo de Pascua. Esta familia se encarga de realizar la fiesta al cabezoncito”, indica Sor Isabel Cruz.

La procesión comenzó a practicarse con 10 personas , pero los integrantes de la familia Bohorquez Aliaga, Eibar Bohorquez, la Iris Aliaga y sus hijos Pedro y Hugo, además de la Sra. Dora Villafuerte, son los que hicieron que la procesión se difunda.

Con el pasar de los años, las personas asistentes a la misa se fueron haciendo devotos del niño y ahora bordean 150.

“Las personas que vienen a la misa le entregan sus intensiones, pedidos, compromisos y muchas cosas más y que dejan en el anda del Niño de la Resurrección, incluso las personas le traen ropita”, cuenta.

QUERIDO. En el Monasterio el Niño Cabezoncito es muy querido por las monjas. “Es un sentimiento muy especial porque es una imagen que tiene una historia y que a nosotras nos permite compartirla con las personas. Tenemos la satisfacción de que este niño se esta haciendo presente en el corazón de las personas haciéndole milagros o gracias, incluso le hemos hecho como un ánfora donde las personas ponen sus pedidos. Cuando llega Semana Santa ya empezamos a alistar lo para que salga en procesión y se quede los 50 días hasta Pentecostés”, sostiene la madre.

Después de la procesión el Domingo de Pascua, el Niño Cabezoncito se queda 50 días en la iglesia hasta Pentecostés donde en otra pequeña procesión el niño es devuelto al Monasterio de Santa Rosa donde las monjas lo reciben.

MILAGRO. Una de las anécdotas que se escucha más sobre el Niño Cabezoncito es la que le sucedió a doña Dora Villafuerte.

“La señora Dora fue a ver los trabajos en el segundo piso de su casa y por algún descuido se cayó y se golpeó la cabeza, la señora estaba en estado de coma en el hospital y los médicos dijeron que si se recuperaba iba a quedar en estado vegetal, los familiares le pidieron tanto al niño que al mes la Sra. Dora se recuperó. Pasó un tiempo, fue al templo a ver al niño y dijo: En mis sueños yo vi este templo y a este niño conversar con otros niños”, relató la religiosa. (3)



En el templo de Santa Rosa, El Señor de la Cena es venerado también así como la Virgen del Rosario, a la que denominan la peregrina, que fue traída por un sacerdote a Arequipa, donde la dejó por un tiempo y cada vez que intentaba recuperarla su salud se afectaba.  El religioso comprendió que la efigie quería permanecer en el monasterio  y así fue. 

El Monasterio ha sido objeto de robos de cuadros valiosos que hasta ahora no han sido recuperados pese a los esfuerzos policiales.

Fotografía: César Chicata Peralta

Fuente:

  • http://linda-arequipa.com/el-arte-en-arequipa/arquitectura-arequipena/monaterio-de-santa-rosa/#sthash.GXxefLFw.dpuf
  • (1) (2) Mary Quispe T. http://elpueblo.com.pe/noticia/especiales/santa-rosa-el-monasterio-mas-pobre
  • (3)Wilfredo Dueñas. http://diariocorreo.pe/edicion/arequipa/semana-santa-la-devocion-al-querido-nino-cabezoncito-743849/

La Viudita


Muy popular es en Arequipa la historieta contemporánea que vas a leer; y para no dejar resquicio á críticos de calderilla y de escaleras abajo, te prevengo que bautizare' a los dos principales personajes con nombre distinto del que tuvieron. Por los años de 1834 no se hablaba en Arequipa de otra cosa que de la Viudita, y contábanse acerca de ella cuentos espeluznadores. La viudita era la pesadilla de la ciudad entera. Era el caso que, vecino al hospital de San Juan de Dios, había un chiribitil conocido por el de profanáis ó sitio donde se exponían por doce horas los cadáveres de los fallecidos en el santo asilo. 

I

Desde tiempo inmemorial veíase allí siempre un ataúd alumbrado por cuatro cirios, y los transeúntes nocturnos echaban una limosna en el cepillo, ó murmuraban un padre nuestro y una avemaría por el alma del difunto.

Pero en 1834 empezó a correr el rumor de que después de las diez de la noche salía del cuartito de los muertos un bulto vestido de negro, el cual bulto, que tenía forma femenina, se presentaba armado con una linterna sorda cada vez que sentía pasos varoniles por la calle. Añadían que, como quien practica un reconocimiento, hacía reflejar la luz sobre el rostro del transeúnte, y luego volvía muy tranquilamente a esconderse en el de profundis.



Con esta noticia, confirmada por el testimonio de varios ciudadanos a quienes la viuda hiciera el coco, nadie se sentía ya con hígados para pasar por San Juan de Dios después del toque de queda.

Hubo más. Un buen hombre, llamado D. Valentín Quesada, con agravio de su nombre de pila que lo comprometía a ser valiente, casi murió del susto. ¡Ayúdenmela a querer!

En vano la autoridad dispuso la captura del fantasma, pues no encontró subalternos con coraje para dar cumplimiento al superior mandato.

Los de la ronda no se aproximaban ni á la esquina del hospital, y cada mañana inventaban una mentira para disculparse ante su jefe, como la de que la viuda se les había vuelto humo entre las manos ú otra paparrucha semejante. Y con esto el terror del vecindario iba en aumento.




Al fin, el general D. Antonio Gutiérrez de La-Fuente, que era el prefecto del departamento, decidió no valerse de policíacos embusteros y cobardones, sino habérselas personalmente con la viuda. Embozóse una noche en su capa y se encaminó a San Juan de Dios. Faltábanle pocos pasos para llegar al umbral del mortuorio, cuando se le presentó el fantasma y le inundó el rostro con la luz de la linterna.


El general La-Fuente amartilló una pistola, y avanzando sobre la viuda le gritó:

— ¡Ríndete ó hago fuego!

El alma en pena se atortoló, y corrió a refugiarse en el ataúd alumbrado por los cuatro cirios.

Su señoría penetró en el mortuorio y echó la zarpa al fantasma, quien cayó de rodillas, y arrojando un rebocillo que le servía de antifaz, exclamó:

—¡Por Dios, señor general! ¡Sálveme usted!

El general La-Fuente, que tuvo en poco al alma del otro mundo, tuvo en mucho al alma de este mundo sublunar. ¡La viudita era era una lindísima muchacha!

—¡Caramba!—dijo para sí La-Fuente.—Si tan preciosas como ésta son todas las ánimas benditas del purgatorio, mándeme Dios allá de guarnición por el tiempo que sea servido.—Y luego añadió alzando la voz:— Tranquilícese, niña; apóyese en mi brazo, y véngase conmigo á la prefectura.

II

Hildebrando Béjar era el don Juan Tenorio de Arequipa. Como el burlador de Sevilla, tenía a gala engatusar muchachas y hacerse el orejón cuando éstas, con buen derecho, le exigían el cumplimiento de sus promesas y juramentos. Él decía:

«Cuando quiera el Dios del cielo
que caiga Corpus en martes,
entonces, juro y rejuro,
será cuando yo me case.»


Víctima del calavera fue, entre otras, la bellísima Irene, tenida hasta el momento en que sucumbió a la tentación de morder la manzana por honestísima - y esquiva doncella.

Desdeñada por Su libertino doctor y agotados por ella ruegos, lágrimas y demás recursos del caso, decidió vengarse asesinando al autor de su deshonra. Y armada de un puñal, se puso en acecho a dos cuadras de una casa donde Hildebrando menudeaba a la sazón sus visitas nocturnas, escogiendo para acechadero el de profanáis del hospital.

Pero fuese misterioso presentimiento ó casualidad, Hildebrando dió en rodear camino para no pasar por San Juan de Dios.

Descubierta, al fin, como hemos referido, por el prefecto La-Fuente, Irene le confió su secreto; y a tal punto llegó el general a interesarse por la desventura de la joven, que hizo venir a su presencia a Hildebrando, y no sabemos si con razones ó amenazas obtuvo que el seductor se aviniese a reparar el mal causado.

Ocho días más tarde Irene é Hildebrando recibían la solemne bendición sacramental.

Está visto que sobre la tierra, habiendo hembra y varón de por medio, todo, hasta las apariciones de almas en pena, remata en matrimonio, que es el más cómodo y socorrido de los remates para un novelista.

El Primer Monumento a Bolognesi en Arequipa.

Antigua postal de 1903, que muestra al parque Bolognesi. 

Como punto de partida  tenemos que remontarnos a la infausta guerra    del pacífico, la guerra en la cual nacieron los  primeros héroes de   la etapa republicana de nuestra nación. El Coronel Francisco Bolognesi fue el héroe de una de esas batallas,  entregando su vida por la patria un 7 de Junio de 1880 junto con sus valerosos soldados.

La niñez de Bolognesi si transcurrió en la casona familiar ubicada en la calle Sucre, donde nació su madre Juana Cervantes de Bolognesi. Una mujer emprendedora que casó en Arequipa con el músico italiano Andrés Bolognesi. Se dedicó al comercio y tuvo tienda a la calle, en otra casa suya ubicada en la esquina de las calles Villalba y Puente Bolognesi ( Puente Viejo). Este lugar y la calle mercaderes fueron los centros comerciales más importantes en aquella época.(1)


Bolognesi vivió mucho tiempo en Arequipa, y fue un  vecino de está ciudad, por lo que tuvo mucha aceptación entre los comerciantes locales.

El propio coronel al emitir sus declaraciones personales :  primero al ingresar al ejército , segundo al solicitar su ingreso a la logia "Virtud y Unión N°3" y tercero al ofrecer sus importantes servicios en la declaración de la Guerra a España, en 1865. jamás pensó en poner en duda su amor por la tierra mistiana.

Pocas madres como la señora Juna Cervantes, habrían soportado seguramente la duras pruebas del infortunio al saber que su hijo había caído  pelando por su patria. 


Es por eso que después de está trágica noticia que enluto a nuestra nación y a nuestra ciudad, después de la guerra se formó el "Club Bolognesi" el 28 de julio de 1889, dicho club en el año de 1896 ya había acordado por intermedio de su Presidente el Señor Juan Ramón Delgado , según acta la importante y patriótica fiesta de colocación de la primera piedra (1)  de un monumento el cual sería elaborado en Europa en mármol de carrara y que sería solventado tanto por el club mediante un óbolo por parte del pueblo arequipeño, estos fondos fueron conseguidos y finalmente el monumento fue inaugurado un año después el 28 de julio  a las doce del día del año de Nuestro Señor de  1897 , como número central de las fiestas patrias de ese año.

(1) En la colocación de la primera piedra que se llevó a cabo a medio día del día 30 de julio del año 1896  los discursos estuvieron a cargo del señor Prefecto, doctor Alejandro López de Romaña, el Señor Gobernador Eclesiástico, doctor Nicanor Porcel, el Señor alcalde, doctor Álcazar,( en ese momento alcalde interino) y el Señor Ramon Delgado, Presidente del "Club Bolognesi".


El día de la Inauguración (crónica del diario el Deber)


Recorte del Suplemto del diario Arequipa Al Día, Historia de Arequipa de Guillermo Galdos Rodríguez  edición 2000



28 de Julio de 1897

La aurora de este día de luz,remedo de la que alumbró los campos de Junín y Ayacucho, fue saludada con el repique general de las campanas y la entonación del Himno Patrio por las escuelas municipales de varones, frente al local del municipio.

Los alumnos de los planteles que dirigen los señores Martínez , Rodríguez, Ballón se presentaron uniformados y en actitud militar.

Antes realizóse la procesión de estandartes a la que asistieron el Honorable Concejo y los miembros del Comité de las fiestas siempre con el entusiasmo empleado desde la víspera.

Los portales y las puertas de muchas casas amanecieron ataviadas con cortinajes y otros adornos que nos abastenemos de detallar, por la premura del tiempo de que disponemos.

Lo cierto es que las calles principales ostentaron profusión de banderitas, mejor es decir que la ciudad fue vestida de gala,para que nuestra narración y para que nuestra frase sea completa.

Nos parece que Arequipa se sentía orgullosa de verse exhornada con los atavíos de una diosa de la libertad.

Sentiría secretos  estremecimientos de guerra invencible y de heroína de la leyenda espartana; con coraje de altiva leona o con generosidades de madre que perdona y ama.

A las once de la mañana nuestras autoridades y corporaciones  oficiales diéronse cita en la iglesia Catedral, para asistir a la solemne misa de gracias al todopoderoso que celebró en el aniversario LXXVI de nuestra independencia nacional.

Pronunció la oración gratulatoria el religioso R.P. fray Daniel Delgado, evocando recuerdos llenos de gloria y también tristes por la cautividad d e nuestras hermanas del Sur.

Las fuerzas militares formaron en la plaza principal de gran parada a ordenes del señor Coronel Rodríguez.

A la una de la tarde la misma comitiva se dirigió al parque "Bolognesi" a dar más realce a la inauguración del monumento del héroe de Arica cuyo busto el cincel del artista ha perpetuado sobre una columna de mármol,para que en él lean las venideras generaciones la página inmortal del martirio y del holocausto en aras de la patria.

El señor Alcalde doctor Ramirez Broussais, al comenzar la significativa ceremonia pronuncio su discurso.

Concurrencia mucha asistió al referido parque. que se le vio bien adornado,particularmente el sitio donde se colocó el monumento sobre el que se formo un pabellón vistoso

Al pie de él vióse un precioso cuadro alegórico pintado al oleo en el que se veía la imagen de la patria en actitud desolada, llorando sobre el morro legendario, envuelta en el manto bicolor y entre negras brumas y tintes de tempestad.

Sentimos mucho no conocer el nombre del autor para darlo a la estampa.

La banda del Ayacucho ejecutó algunas piezas musicales con la maestría acostumbrada. (2)


Medalla conmemorativa.



Al comienzo el busto estuvo ubicado en el parque Bolognesi, hoy parque Duhamel, luego se trasladó por un tiempo a la Plaza de Yanahuara por el año 1960 y por último al Museo Histórico Municipal de Arequipa. El busto del héroe de Arica estuvo en este antiguo parque y está hecho de mármol de Carrara.

Al retirarse el busto del Parque otro monumento mas grande se erigió en el mismo lugar  este se inauguró el 7 de junio de 1928,  Fue un obsequio del gobierno de entonces, mientras que el pedestal de piedra de granito fue construido con fondos municipales en el periodo de Federico Emmel. Allí se realizó la Jura de la Bandera por los jóvenes conscriptos, “en medio del entusiasmo y aplauso del numeroso público que se hallaba presente”.  pero fue trasladado  posteriormente hacia la avenida Bolognesi en Yanahuara donde permanece actualmente, cambiando el nombre el Parque de Bolognesi a Parque Duhamel.




Fotografía de 1909

Fotografía de 1912

Fotografía de : 1935


Una corona de flores de sencillo reverbero (Anecdota) . 1905

Para asistir a la inaguración del monumento a Francisco Bolognesi Cervantes en la ciudad de Lima, viajaron de nuestra ciudad: Ismael Cáceres Bolognesi, nieto del inmortal coronel, la delegación oficial del concejo provincial (Jose Montesinos, Mariano N. Valcarcel e Issac Recavarren) y una delegación del Centro Social Obrero (Santiago Mostajo, Cayetano Arenas , Felipe Vargas y Emilio Chaves) como el invitado principal d e la inaguración capitalina era el general argentino Roque Saenz Peña,quien fuera compañero de Bolognesi en la epopeya del Morro, las delegaciones arequipeñas llevaron a obsequiar : un diploma de la sociedad d e vencedores d e Tarapaca y un a medalla mandada a confeccionar por el concejo Provincial y que tenía el escudo de Arequipa en un lado y en el otro una bandera formada con brillantes y rubies. Al centro de un nutrido programa d e varios días de duración, el monumento limeño se inaguró con toda pompa el 5 de noviembre de 1905 y lógicamente los fastos capitalinos trascendieron a provincias . 

En Arequipa no solo se envió delegaciones sino el mismo día que Lima se realizó una ceremonia patriótica en el parque Bolognesi con concurrencia escolar militar y de la ciudadanía que se esforzaban con sencillez orgullosa y provinciana ser un reverbero digno del boato capitalino. Sólo una cosa pudo envidiar el monumento y ceremonia capitalinos del monumento y ceremonia arequipeños: que uno de los aparatos florales al pie del Bolognesi mistiano fue puesto por Margarita Bolognesi viuda de Cáceres hija del coronel y vecina de la ciudad .. de Arequipa . Fuente :" TEXAO" Fue en el Parque Bolognesi donde se ubico una de las mas hermosas glorietas de la ciudad lamentablemente esta ya no existe .(3)


Margarita Bolognesi

Busto del Coronel Bolognesi en el Museo histórico Municipal de Arequipa.





Fuentes: 

(1) Mario Rommel Arce . Plazas y Parques de Arequipa
(2)Diario El Deber 30 de julio de 1897
(3)Juan Guillermo Carpio Muñoz. Texao Tomo II