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Un bebe en Arequipa




Abelardo Manuel Gamarra Rondó, apodado el Tunante (Sarín-Huamachuco, 31 de agosto de 1852 - Lima, 9 de julio de 1924) fue un escritor, periodista, político y compositor peruano. Fue llamado «el escritor del pueblo» por Ciro Alegría,​ y «el escritor que con más pureza traduce y expresa a las provincias» por Mariátegui. El 8 de marzo de 1879, Gamarra bautizó al baile nacional peruano como «marinera» en honor a la marina peruana que  defendió al país en la guerra del Pacífico.

En su estadía en la ciudad de Arequipa compuso el Vals “Ángel Hermoso”, el primer vals criollo peruano con letra, en el año de 1885.



En su libro Rasgos de Pluma (1902), donde narra algunas costumbres de los pueblos del Perú dedica una parte a la ciudad de Arequipa, el cual pasamos a transcribir.



Un bebe en Arequipa

La mañana estaba preciosa: era de esas mañanitas nubladas, que solo pueden compararse al aspecto lánguido y misterioso de apasionada arequipeña, muellemente recostada en su confidente, con el cabello suelto y los párpados bajos, como nube que amortigua el suave resplandor de la naciente luna: era una mañanita de las más deliciosas de Diciembre, en que comienzan los paseos al campo.

Los amigos que me llevaban se encaminaron por el distrito de Caima; y de la parte más elevada de él pude mirar en torno mío y gozar del panorama hermoso que ofrecen Arequipa y sus alrededores: diríase que la ciudad se presentaba, a juzgar por las nieves de su Chacchani y Pichupichu, lo elegante de sus edificios y lo pintoresco de su campiña, radiante de esplendor y hermosura, como alguna de aquellas orgullosas señoras de la capital de la República en un baile de fantasía: riquísimos brillantes esparcidos sobre su ambareada cabellera ó ciñendo sus sienes con diadema magnífica; luciendo su cuerpo primoroso vestido y pisando sobre suave y riquísima alfombra de Bruselas.

Vista Arequipa desde altura, parece en gran-de aquel Chorrillos, que con tanta justicia fué llamado nuestro Versalles: salvo las nieves y el majestuoso Misti, los mismos cerros cenicientos cortando el horizonte como inmenso marco; el mismo conjunto resplandeciente de luz; la misma estensa y esmeraldina campiña de la ciudad; los edificios pintados con colores blanquiscos, formando agrupación uniforme, sería monótona si de entre ellos no se destacaran como pirámides de mármol las blancas torres de los templos, los elevados pinos, las astrapeas, los altos eucaliptus, los lúcumos verde oscuro, los naranjos de hojas relucientes y de verde tan claro como el del saúco, los gallardos álamos, los numerosos sauces, y si á trechos no se alcanzára á divisar porción de huertas de melocotoneros y perales.

La campiña, en la que no se vé un palmo de terreno sin cultivo, cubierta de trigales, alfalfares, etc., espaciosa y plana como el piso de inmenso salón, presenta el mismo aspecto que el de una alfombra tendida al sol; y á trechos se ve en ella esparcidas casitas que parecen hechas de nieve, tan blancas son las piedras de que se hallan formadas.


Fotografía coloreada digitalmente,que muestra una picantera ofreciendo un bebe de chicha en Tiabaya, alrededor de 1920.

Durante muchas horas del día se deja oir el lejano éco de sus campanas echadas á vuelo, de los cohetes y de las bandas de música que cele-bran fiestas religiosas multiplicadas, de manera que aquel pintoresco panorama, inundado constantemente por vivo resplandor, hace recordar entre lo que hemos visto, la imagen de aquella mujer-pez, vestida de lentejuelas y sumerjida en agua trasparente, depositada en anchurosa tina de cristal, y trae á la memoria también el recuerdo de esa sirena que según la Mitología, con su canto melodioso solía subyugar á los navegantes y detenerlos hasta hacerlos morir.

Arequipa es una de las más alegres, nuevas, pintorescas y progresistas ciudades del Perú: nada se encuentra en ella que recuerde el pasado: todo presajia el porvenir: todo á él se encamina.

El Misti, cantado por cuantos poetas han admirado su imponente altivez, su majestad sombría, es de sublime grandioso; parece jigante de cabellera cana sentado á las puertas de la ciudad pronto, celoso talvez de sus encantos, á devorarla en un momento: casi continuamente hay sobre su cráter una nube como inmensa columna de humo arrojada por titánica locomotora.


De vez en cuando estremécense sus entra ñas de fuego, palpita su inmenso corazón, y entónces, como blancas palomas asustadas por el cazador, dejan sus lindos nidos las hermosas arequipeñas y se precipitan á las calles envidiando á los ruiseñores, las golondrinas ó los jilgueros, que vuelan cantando, sin preocuparse por más que el jigante arrugue el entrecejo. El viejo este es como el papá de Arequipa y según como él amanece, amanecen los habitantes: unas veces esté de mal humor y aparece envuelto en su bata plomisa, formada por neblina impenetrable: ese dia está de nevada y todos como él, están mal humorados, con spleen mortificante, jaqueca insoportable en las mujeres; otras veces el viejo se presenta con lo que llamaremos cara blanca, como si acabara de jabonarse y se fuera á afeitar, ante el diáfano espejo de una atmósfera trasparente, ese día es de gala: todos amanecen alegres, pero jamás se halla tan imponente como en noche de luna: negro y acurrucado bajo el cielo parece contemplando al astro de la noche, eunuco sentado en cuclillas, viendo salir del baño á su sultana.

Arequipa tiene sus barrios ó lugares que llamaremos arrabales de la ciudad, en los que se encuentran situadas, por centenares, las mejores picanterías, y entre estos existen los siguientes: la Ranchería, la Pampa, San Lázaro; callejón de Huecesitos y Ejercicios; además no faltan algunas en las calles próximas á las centrales y aún en las principales, hasta ha poco.

Podemos dividir las picanterías en de primera, segunda y tercera clase: de primera; las que tienen hermosa huerta y local cómodo, aseado y espacioso; de segunda, las que-tienen casita y corral con sembrío, y de tercera, las que se hallan en tiendecitas; esto por lo que respecta á su categoría.

Con respecto á sus nombres, las hay de los tres reinos: animal, mineral y vejetal: el Leoncito, la Mariposa, el Oro en polvo, la Plata piña, el Floripondio, la Palma real. Hay además picanterías históricas: el 2 de Mayo, 8 de Octubre, 13 de Enero, etc. Otras mitológicas: la diosa Venus, la Minervita; otras heráldicas, enigmáticas, pirotécnicas, acústicas, emblemáticas, diagnósticas, cáusticas, críticas, melancúlecas y compunjiativas.




Sobre todas estas se encuentran las que llamaremos de nombre criollo: Ño Brazo é cuchi, la Pindonguita, ña Vale cuatro, la Tumba y pela, Sigalasté, ña Rompe y rasga, el Zarandeo, la Guaraguera; etc. etc., y otras que sería largo enumerar, entre seis mil picanterías, que mas que menos habrá esparcidas á la entrada de la campiña.

Las dos de la tarde es la hora del bebe y es-tamos en las «Siete chombas», pojem, donde abundan las buenas chichas; es decir las de color de onza de oro, claras, dulcetonas y aceitocitas.

Esta es la hora en que todo artesano y gente de trabajo en Arequipa toma su lunch criollo a manera de los grandes señores la cerveza:  llegan, piden, toman y pagan, regresando cada cuál a su ocupación, salvo que sea un convite particular ó día feriado, entónces la cosa pasa de la manera siguiente:

Una picantería es una casucha con dos ó mas corredores al rededor del patio y del  traspatio, mas un saloncito con sus respectivas mesitas rodeadas de bancas; sobre la puerta de la entrada se vé, en bulto, la figura simbólica que dá nombre á la picantería: una granada, un sol, un cometa, un camarón, un elefante, etc. y tras esta figura un rótulo como el de aquel pintor que decía: «este es mono.»

No bien se llega al patio, se lée en el zaguan esta inscripción ú otra parecida:

Hoy no se fía Mañana sí,
Trampas afuera Menos aquí.

O se vé un mono pintado con un garrote en la mano, levantado, y á cuyo pié se lée:

Al que no pague su vaso
Le respondo por mi abuelo 
Que le pego un garrotazo 
Lo mundo preso y lo amuelo.

En las paredes de los corredores se ve cuadros al fresco, pintados por Juan Muchachas, artista de la escuela de aquel famoso Pancho Fierro, de Lima, que tanto se distinguió en los retratos de tipos nacionales. Esos cuadros representan: unos, episodios históricos, como la batalla de San Francisco, el combate de Tarapaca, el del 2 de Mayo, el de Angamos, y otros, grupos de tipos nacionales y de costumbres de jarana, y así se vé aquí, un gringo bailando moza mala con una china de buen jeme, llena de cintas y de rosas en la cabeza; y por allá, un mozo sajuriano con el sombrero de medio lado, galanteando á una frescachona y empingorota da jamona, cara de bien-me-sabe. Los dichos populares abundan en inscripciones por todas partes.

Asomando la cabeza hacia las habitaciones que van al corredor, vénse en fila, diez, quince, veinte chombas llenas de chicha, y cuatro ó seis charangos, como borrachos que duermen, apoyados en la pared.

En el segundo patio se vé una especie de troje destinado á la elaboración del huiñapo  y más allá el corral sembrado de cebollas, coles, papas ó maiz. Dos perros, mezcla de terranóva y esquimal, atados fuertemente con sogas, custodian el sembrío cercado de multitud de cauracasches (espinas) ó tapias de poca elevación.

Tal era la picantería donde entramos y en la que vimos á numerosos hombres del pueblo sentados al rededor de las mesitas, cada cual con su vaso, cuádruplo de los vasos comunes: sirvientas  muchachonas atendían á los parroquianos; sentadas cerca de las mesas hallábanse las llamadoras ó mozas del tecum y la patrona que era una mestiza buenamozota «ancha de arriba como de abajo», contoneándose y llena de zandunga, cruzaba majestuosa de la cocina al patio, diciendo: Carosa, helay quítate si no me lo entendis: calongo, vení aparáte: dejóme viditay: figúratelo que vos me lo traeris. Lo que nos hacía recordar aquella bufonada con que pican á la gente del pueblo: prestemé usté su mocontullo para misquirichir mi chupe y en cuanto diga chis se lo volverís.

Como éramos mas de ocho, pusieron sobre la mesa un vaso de más de media vara de alto, que cada uno levantó en peso para comenzar á echar el bebe, mientras los demás decían: «zambo, bájale dos dedos.»

En el acto sirvieron los seis picantes de reglamento, cuya momenclatura fue la siguiente:

Ocopa de camarones con loritos. Picante de soldados muertos con habas. Sebinche de bofes. Bogas emponchadas con cachichuños. Caparinas con llatan. Ají de disparates ó conversación de mujeres. Pepián de conejos. Tamal en fuente. Chancho asado. Timpuzca de cecina.

Terminado el picante y el vaso grande, á cada cual se le trajo un vaso mediano, que concluido, dijo el convidador:

—Patronita, venga una media de anisado, esto es el baja mar.

Con el baja mar se pusieron alegres los concurrentes é hicieron llamar al ciego Zenón, chillador ó contratado, guitarrista notable, quien tomando la viola y al ver cuadrarse á uno de los convidados con la patrona, soltó el verso siguiente:

Desde Yanaguara abajo 
Vengo por tí, vida mía,
Pues me han dicho que tus ojos 
Parecen la luz del día.

Y hace tiempo que ando ciego 
En busca de un corazón 
Alúmbrame pues, mamita,
Te pagaré con mi amor.

¡Jaleo!
¿Quién es quien debe?
¡Arriba!
Que venga un bebe.

Tienes en esa boquita 
Todo el cráter del volcán,
Por eso, mamititita,
Yo no me atrevo á besar.

Pues me ha contado un piloto
Que á besarte se atrevió.
Que en toda el alma sintió.

 Que le hiciste un terremoto,
¡Paloma!
¿Cuánto se debe?
¡Arriba!
Que venga un bebe.

Hasta las seis y media estarían bailando los convidados, á esa hora levantamos el campo. Tal es un bebe en regla.

El artesano en Arequipa, el hombre del pueblo, en él se alegra y jamás comete los excesos de que nos hablan los que escriben acerca de los pueblos de otros países que frecuentan tabernas, y es que este pueblo tiene la más alta idea de su dignidad personal y un amor propio muy marcado.



Fuente:
Rasgos de Pluma, Abelardo Gamarra "El Tunante" 1902.

El General Mangin en Arequipa





Para las celebraciones por el Centenario de la  Independencia del Perú en 1921, muchos personajes ilustres llegaron de distintas partes del Mundo, tanto civiles, militares como religiosos, entre ellos el General Francés Charles Mangin, héroe de la batalla de Verdún una de las más largas de la Primera Guerra Mundial, y la segunda más sangrienta que sostuvieron franceses y alemanes. El General Mangin para 1921 era embajador de Francia.

El General, concurrió a muchas de las celebraciones en la capital de la república, en estas se saludo con el Mariscal Andrés Avelino Cáceres e inclusive  tuvo el honor de comandar al ejército peruano durante la gran parada militar en el Hipódromo limeño.

Dentro de sus viajes por América del sur y las Antillas , el general tuvo a bien registrar y documentar   con fotografías los lugares que visitó en su libro : "Voyage officiel du général Mangin aux Antilles françaises et en Amérique du sud" incluyó algunas imágenes de nuestra país.

Después de las celebraciones de  julio, Mangin tuvo a bien visitar la ciudad de Arequipa, lo cual fue  un acontecimiento muy  esperado en la población y su visita coincidió con la inauguración del monumento a un gran arequipeño y benefactor de la ciudad, El Arzobispo Goyeneche.

El Diario El Deber del 22 de agosto de 1921, describe  muy bien lo que fue su llegada  a nuestra ciudad, y los acontecimientos vividos el 21 de agosto de 1921 en la inauguración del monumento.





Nota: El 24 de septiembre de 1916, en la Batalla de Verdún, las tropas francesas del general Charles Mangin avanzaron a lo largo de un frente de seis kilómetros y reconquistaron Douaumont y Thiaumont. Con esta reanudación de la ofensiva francesa, los alemanes perdieron su última esperanza de superar a los aliados en el frente de Verdún. Los ataques franceses continuaron durante el mes de octubre y los alemanes evacuaron Vaux en noviembre. A finales de ese año, los franceses habían reconquistado la mayoría de las posiciones que habían tenido que abandonar en febrero. Mangin  junto a Fayolle fue jefe de las fuerzas francesas durante la ocupación de Renania, estableciendo su cuartel general en Maguncia. Para los alemanes fue el representante de una política de ocupación infamante, marcada por la presencia de tropas de color en su territorio. Por ello, cuando ocuparon París tras el desastre de 1940, una de sus primeras medidas será desmantelar el monumento allí erigido al general Mangin.​ Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, dicho monumento será reconstruido.


Llegada del general Mangin
Se le hace una gran recepción. -Atenciones de que es objeto.

Arequipa ha salido, durante algunos días, de su vida provinciana, tranquila y silenciosa, agitada por los acontecimientos de la recepción y atenciones a los ilustres personajes extranjeros que se han dignado honrarla con su visita. A la suntuosísima acogida dispensada al Embajador de S. S. el Papa se sucedió el magnífico recibimiento hecho al representante de la noble y gloriosa nación francesa en las fiestas de nuestro centenario, el eminente estratega e indomable guerrero general Charles Mangin.

Arribo a Mollendo

Desde días pasados se vino dando diversas noticias acerca del viaje del general Se ilusionó al pueblo arequipeño haciéndole creer que vendría en aeroplano para luego decepcionarlo con un desagradable chasco. La partida de Lima fue señalada para diversos días, hasta que, finalmente, aun en noticias disconformes, se anunció la salida del Callao.

Anteayer, el jefe regional interino de la III región, teniente coronel señor Cirios A. de la Jara, recibió un despacho radio gráfico trasmitido por la estación del acorazado francés «Jules Michelet» a la de Cachendo, en el que el general le anunciaba que ese día llegarían a Mollendo. 

Efectivamente, el sábado tocó el  barco en el Indicado puerto, mas tarde del medio día, desembarcando inmediatamente el Embajador, con su estado mayor, los jefes  peruanos que le acompañan y algunos miembros de la plana mayor y oficialidad del acorazado, entre la jubilosa demostración del pueblo mollendino, que presidido de sus autoridades fue a darle la bienvenida
Viaje a Arequipa

Después de recibir muchas atenciones en el puerto, el ilustre viajero y su comitiva tomaron el tren expreso que debía conducirles a nuestra ciudad, partiendo a las dos y minutos de la tarde.

La llegada

En Arequipa se dió la noticia de que el tren entraría a la estación do los ferrocarriles de la ciudad entre ocho y ocho y media de la noche; de suerte que para esa hora se disponía la población a acudir a la recepción. Pero el convoy, en acelerada marcha llegó a las siete y media, cuando aún no se había reunido más gente que la desocupada, que desde temprano se hallaba ya en los andenes.

Entre las atenciones de las autoridades y las aclamaciones de un numeroso grupo de pueblo, hizo su entrada el general. Al darse cuanta en los jirones por los que atravesara en dirección a la Prefectura, todo el mundo se echó a la callé siguiendo con entusiasmo la carrera de los automóviles. En la plaza de armas, hermosamente iluminada por instalación extraordinaria se le saludó por la gente que se paseaba en los portales, con vivas demostraciones.

En la Prefectura

El señor prefecto, coronel Molina Derteano le recibió en el salón de honor pronunciando el siguiente conceptuoso discurso, que fue muy aplaudido.

Excmo. señor General:

Hasta Arequipa ha llegado la noticia de vuestra fama y de vuestros esforzados hechos y se ha conmovido hondamente de entusiasmo y admiración al conocer la grandeza de vuestras empresas en defensa de la libertad, de la justicia y el derecho.

Es por eso que todos, sin distinción de clases ni de edades, acudimos gustosos a rendiros nuestro tributo do admiración, aplauso y simpatía, y en vuestra Ilustre persona a la grande y gloriosa Francia, de toda nuestra  admiración y nuestro afecto.

Habéis venido al Perú trayendo la representación de eso pueblo de heroicas tradiciones, cuna de históricas grandezas;  foco que aún Irradia la luz de la libertad en el mundo entero de la Francia tan querida para el Perú. 

Habéis cumplido vuestra misión con excepcional acierto y singular prestigio, propio de vuestras magnas empresas; y habéis llegado a Arequipa señalando una etapa muy significativa en nuestra Historia; precedido siempre de la fama de vuestro heroísmo y la lección sublime de vuestro esfuerzo valeroso para con la Patria.

Esta ciudad que os admira y quiere; porque sabe admirar y querer a los hombres superiores; os saluda con respeto os da la bienvenida con el mayor afecto; prosa de intenso júbilo. Os desea la más grata permanencia en nuestro sano y hace muy sinceros votos por la mayor prosperidad y grandeza de vuestra patria, que es nuestra en ideales y por vuestra felicidad personal.

Ecxmo. señor Embajador: el pueblo de Arequipa os recibe con el cariño con que recibiría al más ilustre peruano y tiene el honor de consideraros como a tal, porque sois esforzado defensor de la Justicia y del Derecho.

El general le dio en francés— pues no posee el castellano—breve y expresiva respuesta, agradeciendo la salutación.

En el Casino

En seguida, el comandante general y su estado mayor, así como todos los altos jefes que le acompañaban, condujeron al general al Casino Militar, en cuyo salón de recepciones el comandante señor La Jara en oportunas frases brindó una champaña a la, que el agasajado contestó muy agradecido.

En el banquete de la Prefectura

El señor prefecto invitó al general al banquete que esa misma noche ofrecía en el local de su casa de gobierno el embajador Pontificio, Mons. Pietropaoli, invitación que acepto Mr. Mangin concurriendo a la fiesta en donde pronunció efusivas frases dando respuesta a los brindis que le dirigieran el Embajador del Vaticano.

 El Alojamiento

Conforme al anuncio hecho, el general fue alojado en un buen y  arreglado departamento de la gran casa que sirve de local a la comandancia general, en la avenida Parra.

La revista militar

A las diez de la mañana de ayer las tropas de línea de la guarnición de Arequipa, en correcta formación a la izquierda de la avenida Siglo XX, llevando su material fueron revistadas por el general.

El pueblo que atestaba esa avenida, la plaza España y el crucero de la avenida Siglo XX aclamó frenéticamente al vencedor de Verdún, cuando éste acompañado de su estado mayor, del jefe regional y del estado mayor de la 3a. división recorrió a caballo la línea. Una batería de campaña  hizo al final de la avenida Goyenecbe la salva reglamentaria en honor al general.

Después descendieron las tropas al centro de la ciudad, siguiendo al general; realizándose el disloque en la plaza de Armas y el retorno a los cuarteles.




En la inauguración

Atentamente Invitado por el Comité pro-monumento Goyeneche, el general, una vez concluida la revista, se dignó dar mayor importancia con su presencia al acto de la inauguración del monumento.
En el trayecto del centro de la ciudad al hospital, fue ovacionado el egregio jefe.

Las autoridades, funcionarios y cuantas personas se hallaban en el atrio de la capilla del indicado establecimiento de beneficencia, recibieron con vivas demostraciones de admiración y afecto al general, que las retornó con mucha amabilidad y delicadeza.

Su estado mayor, el jefe regional y altos militares peruanos acompañaron también a Mr. Mangin en el acto.

En el momento que S. E. el Embajador Pontificio descorrió el velo del monumento, el general estuvo a su lado.

Durante la champañada con que se agasajó á la comitiva oficial, el benemérito jefe fue muy atendido.

Gustoso ofreció su nombre, también, para suscribir el cable grama redactado por el Embajador Pontificio para enviarlo á la familia Goyeneche.




Banquete en el Casino

La fiesta militar en el casino para agasajar al general fue brillantísima.

El local muy bien presentado el menú formado de selectas viandas. El servicio esmeradísimo.

El jefe regional y   militares peruanos muy atentos con el general y sus acompañantes.

Los discursos cambiados entre el oferente, teniente coronel La Jara   y Mr. Mangin, muy elocuentes y expresivos de la cordialidad franco-peruana.



Recorrido de la ciudad

Concluido el banquete, se hizo recorrer en automóvil al general todos los principales girones de la ciudad, para que pudiera darse cuenta dé ella, aunque fuera sólo muy de ligera, Parece que el ilustre visitante quedó complacido.



Visita al Iltmo. Obispo

Como una exquisita demostración de elevada cultura del  glorioso guerrero, visitó al Iltmo. Obispo de la Diócesis, Pr. Maríano Holguín en su palacio  S. E. Iltma. que había recibido anticipado aviso de la visita esperó al general rodeado del Iltmo. Vicario general, Mons. Manuel N. Silva, del Provisor, Mons. Eusebio Valencia, del Maestrescuela, doctor Francisco Rubén Berroa, del Secretario de la Diócesis, doctor Mariano Zevallos, del Racionero, señor Nicanor Velásquez Uría y del señor J.N. Cárgin Allison.

Mr. Mangin llegó á las 5 p. m., siendo recibido con la mayor atención. Se cambiaron muy finos discursos entre el V Prelado y el cultísimo militar; bebiéndose en seguida varias copas de champaña.

Como el general manifestara su deseo de conocer la catedral de Arequipa, todos los presentes en palacio le acompañaron en automóvil y mostraron el sagrado recinto en todos sus compartimientos. La construcción del templo y algunas de las joyas que encierra agradaron mucho al  ilustre visitante.

Recepción en el club

A las 6 30 se ofreció una suntuosa recepción al general en el club de Arequipa, a la que concurrieron distinguidas damas; improvisándose una animada fiesta que duró largo.

Comida en el casino

Finalizaron las atenciones á Mr. Mangin con una comida en el casino militar, a la que fueron invitadas muchas personas de las asistentes a la fiesta del Arequipa.

Continuando viaje

A las doce de la noche tomó nuevamente el general el expreso para seguir su viaje a La Paz (Bolivia) de donde volverá a visitar el Cuzco.
Se le despidió con vivas demostraciones de simpatía hacia su persona y del pueblo francés del cual es digno representante y una de sus mayores glorias militares.

Retrato del General Charles Mangin, por el artista arequipeño Jorge Vinatea Reinoso (fuente fotográfica :archivo digital de arte peruano 1921)



Fuentes:

Diario el Deber ,22 de agosto de 1921.
"Voyage officiel du général Mangin aux Antilles françaises et en Amérique du sud".(fotos)

La Pontezuela


Recorte fotográfico 1

Partamos del nombre en sí, "Pontezuela" según el DRAE, significa, nombre femenino diminutivo poco usado de puente. Según el doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz en su valiosa obra acerca de los arequipeñismos, señala que: Nosotros los arequipeños con el artículo el o la, antes de puente no solo distinguimos su significado. Para nosotros, como en el español, el puente es la construcción que se realiza sobre los ríos, torrenteras y enormes fosos para poder pasarlos. En cambio "la puente": es la construcción que se hace sobre cauces menores: acequias, canales pasajes. En el castellano antiguo solo se decía "la puente". Después se dijo: "el o la puente" y hoy en el español se prefiere "el puente".

"La puente" más famosa cuyo nombre a llegado a nuestros días pese a no encontrarse a la vista es "La Pontezuela", para historiadores como Alejandro Málaga Medina e Eusebio Quiroz Paz Soldán, una de las acequias que atravesaban el casco urbano desde la época virreinal, pasaban por un costado de la actual Catedral, es en este lugar, que se construyó dicha puente para que sea usada como paso a las personas.

Las principales acequias de la ciudad de Arequipa, estaban funcionando antes de la llegada de los españoles, según el doctor Guillermo Galdós Rodríguez (1993), refiere lo siguiente:

“...Los canales prehispánicos sirvieron para las acequias que seguían el curso de las calles trazadas en la fundación de la Villa Hermosa, con las que podía refrescarse la población, regarse las huertas interiores de los solares mistianos …la acequia madre se llamó COA desde tiempos inmemorables. Ella es sangrada del río Chili en la parte alta de Chilina sigue su curso, hasta llegar a la lloclla de San Lázaro, que atraviesa subterráneamente un sifón, continua por la antigua Ronda Hoy Villalba y Cruz Verde, prosiguiendo por el callejón San Jerónimo hasta el parque Melgar, se interna por la calle Tarapacá, al norte de la estación ferroviaria hasta la Pampilla  y la Apacheta. De esta acequia, cursaban otras como la de la Mantilla, La Acequia de la Palma, que cruza de la Catedral al portal de Flores, por lo que se conocía este lugar como la pontezuela, sigue hasta la huerta de Santo Domingo y se interna hacia los barrios de El Carmen y Dolores. La Acequia de San Jerónimo era el sector final de la acequia Coa, que llegaba hasta San Jerónimo una Hacienda de los Jesuitas .La Acequia de la Pólvora. Es el canal que más abajo de San Jerónimo lleva agua  lejos del palomar a las chacras llamadas Añaypata y parte baja del cerro Bellavista, continua para cruzar el rio Chili  a la altura de Arancota, siguiendo la ronda de Alata, callejón los perales y la pampa Obando Hoy calle Junín en Tiabaya…”.


Principales acequias coloniales. Guillermo Galdos Rodríguez, en : "Una ancestral tradición agraria, etnias y canales de regadío en el camino a Tingo". 1993

El historiador Helard Fuentes Rueda señala lo siguiente (...) La “Pontezuela” se construyó para cruzar por ese punto la acequia troncal denominada de “San Juan de Dios”, que regaba las huertas de los solares y las tierras de La Palma, Añaypata  , etc.  En el siglo XVI, aproximadamente, desde el año 1553, hemos detectado la utilización del término  Pontezuela, como punto de referencia . El 17 de noviembre de este año, Diego de Herrera, arrendo a Diego de Escalona, "una tienda con su servicio, la cual es la primera de Hazia la pontesuela, por un año, en 80 pesos de plata corriente, y a pagar por sus tercios. En la apostilla de esta escritura notarial, pomposamente, se lee " una tienda , la primera de hazia la puente". Archivo regional de Arequipa (ARA), Sección Notarial N° 31. (1552-53). Fs. CCCCLX III).(...)

El mismo historiador  indica que a la Pontezuela  no siempre se le llamó así , (...)también se conocía como la “Alcantarilla”, que significa dique, acueducto o facto; esta sería la primera obra de canalización de la acequia en base al sillar para evitar los desbordes y aniegos que causaba el agua, durante la crecida y entrada del río . También tenia la acepción de Puente pequeño , es decir que fue el medio que permitió franquear la acequia de un ligar a otro.  En los contratos notariales sobre bienes inmuebles , a la Alcantarilla se le menciona separada o juntamente con  el de Pontezuela, aunque aquel con profusión respecto a éste, empero perduró hasta comienzos del siglo XX (...).

Recorte Fotográfico 2

No esta demás decir que esta vieja puente, como indica la cronología histórica de la Catedral de Arequipa, se encontraba junto al Templo de San Juan, contiguo a la Catedral y que fuese mandado a restaurar por el Obispo Juan de Cavero y Toledo (1726), tras el terremoto de Santa Úrsula en 1687 y otros anteriores.

Cuando el terremoto de 1784 destruyó bastante el templo de San Juan y dañó de consideración la pilastra cercana al púlpito de la Catedral, todo el edificio quedó en serio peligro. Fue el  Obispo don José de Goyeneche y Barreda, quién recién se preocupó en ejecutar algunas refacciones. En diciembre de 1884 al producirse el gran incendio de la Catedral, el templo contiguo de San Juan fue muy dañado y eclesiásticamente suprimido. En reemplazo de la pared que separaba al templo de San Juan y la Catedral, hubo que añadirse 4 pilastras (dos columnas a cada nave lateral), para que soportaran el techo de la bóveda de ladrillo. Fueron ejecutadas dichas columnas conforme al diseño de traza original, para que guardaran uniformidad con las ya existentes.

Así, la Catedral logró ocupar todo el atrio de la Plaza Mayor, cual se ve en la actualidad, según la admirable ejecución del maestro Lucas Poblete, en los años 1848. La misma disposición se mantuvo hasta el gran terremoto de San Hipólito en agosto de 1868, cuya restauración cambió el diseño especialmente de las torres de la catedral.

Muchos confunden el arco ubicado en el extremo derecho de la catedral -visto de frente- con “la pontezuela”, pero como ya hemos indicado más arriba, el nombre proviene de "la  puente" que atravesaba la acequia en ese lado de la actual Catedral. 

Con el tiempo el lugar se hizo famoso, ya que fue en este extremo del atrio, donde políticos como Francisco Mostajo e Lino Urquieta, levantaron al pueblo arequipeño con sus elocuentes discursos acerca de este tema vea más aquí : https://fotovintagearequipa.blogspot.com/2013/08/la-pontezuela.html


Revista Variedades 1915.


Francisco Mostajo dando un discurso en la Pontezuela , 1920.

Fotografía : https://viajesoceanic.com/blog/opinion/arequipa/

Fuente:

  • Arequipa Patrimonio cultural de la Humanidad. Ministerio de Cultura - 2015.
  • Historia de Arequipa, El Centro Monumental de la Ciudad . Guillermo Galdos Rodríguez - 2000.
  • Pregones Seculares de la ciudad blanca . La Pontezuela : símbolo de Arequipa, Diario El Pueblo, 25 de junio de 1989. Helard Fuentes Rueda.
  • Recortes fotográficos 1 y 2. Recortes Fotográficos coloreados , base Archivo de l aUniversidad de Harvard 1890.
  • Revista Variedades 1915.

Cometa y Cambucho

Fotografía Diario El Pueblo año 1971.

La Cometa

Llega el mes de Agosto y los vientos soplan sobre el fértil valle de Arequipa,  Uno de los juguetes de la temporada es sin lugar duda la cometa. Nació en China hace tres mil años y se extendió luego hacia otros pueblos asiáticos. Primero se fabricó en papel de arroz y cañas de bambú, pero era tan frágil que sólo resistía un vuelo. Occidente la conoció a partir de los viajes realizados a China por Marco Polo, y posteriormente con la llegada de los conquistadores europeos , llegó a tierras americanas.


Las primeras cometas chinas, que datan de los Estados Combatientes(453-222a. C.), fueron confeccionadas con madera liviana y se utilizaban para fines guerreros, tales como cargar a un hombre que observaba los movimientos del enemigo o enviar mensajes entre destacamentos militares. Las cometas posteriores hechas de papel y bambú se consideran como juguetes, y hacer volar la cometa es algo para divertirse en un día ventoso.



La cometa propició el desarrollo de la aeronáutica. En 1894 los hermanos Wright elaboraron una cometa de doble cuerpo para estudiarla y construir las alas de su avión. Cuando el 17 de diciembre de 1903 lanzaron el primer avión de motor, la cometa fue denominada como “madre del avión”.



¿De qué están hechas?



1.       El armazón u esqueleto:  es de “paja de cortadera” , La Cortadera (Cortaderia selloana) es una planta de color verde, tallo alto y aflautado, hojas largas y delgadas, cuyas flores  como penachos de color blanco perlado, crecen aún  en las riberas de ríos, lagunas, estanques  y hasta de las acequias grandes , aunque cada vez más  difíciles de encontrar  ya que la urbe le ha ganado terreno a la antigua y abundante campiña arequipeña.

       Antiguamente  se podían encontrar tan a la mano que hasta una antigua calle, de la vieja Yanahuara, se llama “Cortaderas” ya que por  ella pasaba una acequia, (hoy canalizada) en cuyos bordes crecía frondosa la  mencionada planta.


Postal que muestra la "Cortadera" años 70.

Plantas de Cortadera en Chiguata, fotografía del señor Carlos Zuñiga




Para confeccionar la cometa la paja de cortadera  se tenía que cortar  con cuidado ya que como su mismo nombre lo indica  su corteza produce cortaduras tanto en las manos como en los pies , ya que muchos niños en la chacra andaban pataccalas , una vez  conseguida, se tiene que hacer secar para luego escoger las  más resistentes  para  empezar a diseñar. Además se tenía  mucho cuidado también con las flores de la planta ya que estas  como pelusas se podían meter en los ojos.





Calle Cortaderas en Yanahuara comienzos del siglo XX.



2.       El papel: Rebautizado como  “papel cometa” por tener una contextura propicia para que el juguete resista el golpe del viento, este es  más  resistente que el papel seda o sedita,  y más delgado que el papel periódico y se encontraba desde las pequeñas tiendas del barrio,  hasta en las grandes librerías  de la ciudad, sus variados colores ilusionaban a los ccoritos, cuya imaginación vislumbraba al juguete deseado.

Sirve para recubrir la cometa, además para confeccionar los adornos  que le queramos agregar , y también para elaborar  “los zarcillos”  o aletas a los costados de la cometa sobre todo en las que son de forma romboidal, esto para estabilizarla  y evitar que cabecee manteniéndolas en equilibrio, estas hacen un trabajo conjunto con la “rabera”, pero como aumentan el peso de la cometa tienden a ser  cortos.  Para confeccionarlos se realiza de la siguiente manera.
 



3. El pabilo, pita o pitilla: Se encuentra en tres puntos clave de la cometa.

a) Para unir el armazón, es decir las pajas de cortadera según el diseño que se quería tener, Estas se empezaban  a unir desde el centro. Además de delimitar los contornos de la cometa.




b) Para  confeccionar los “tiros” o tirantes , cuerdas que después de recubrir con el papel el  esqueleto, se atan en diversos puntos de la cometa, según el diseño que se tenga previsto.Su función es  la de controlar el desplazamiento aéreo de la cometa.




c) En la parte inferior de la cometa para  sostener la “rabera”.




d) El ovillo de pabilo en sí, que sirve para elevar la cometa.


   

 4.       El almidón y el engrudo. Usado indistintamente, pasaremos a mencionar el primero.

En el recuerdo de muchos arequipeños se encuentra “el almidón” sustancia producida del trigo, hay que recordar que antaño Arequipa contaba con mucha agricultura y uno se los productos principales fue el trigo.

a)       El almidón se hacía mediante un proceso en donde el trigo  se remojaba, se hacía un enjuague, luego se trituraba o se machacaba y  el resultado, una agua lechosa se depositaba en tinajas.  Luego al asentarse se botaba el agua y quedaba el almidón que seguidamente se  retiraba y se hacía secar; de esto salían varias clases de almidón uno de los cuales el mejor se llamaba: almidón flor. Las cáscaras del trigo -que era el afrecho- no se botaba pues servía para alimentar los cerdos. El almidón además de servir para almidonar (valga la redundancia) ropa, servía como pegamento  para las cometas.

b)      El engrudo es otro pegamento alterno, el cual se fabrica  a base de harina diluida en agua fría y luego calentada,  moviendo constantemente  la masa sin dejar de que se haga grumos, y se usa al enfriarse.


……..Esta fotografía que la tomé muchos años atrás. Tiene valor testimonial pues aquí trabajaron mis padres y hermanos: yo era aún muy pequeño. Pero cuando la visité -el día que tome la foto- vinieron a mi mente muchísimos recuerdos. Esa fábrica de almidón pertenecía a la familia Del Carpio y el almidón lo vendían en su tienda que estaba en el Parque Duhamel, justo frente al monumento, Ahora hay allí unas galerías comerciales. La foto no es muy buena, pero se mira y aprecia algo del edificio y campiña de Socabaya……….Eduardo Ticona Chávez.


5.       Rabera: Para que la cometa se mantenga en posición vertical necesita de un lastre, está es la rabera o cola, confeccionada de trapos y hasta de retazos de ropa vieja  unida burdamente y rematada por los más palomillas con  una “yilet” para  cuando se quisiera  hacer la guerra a las demás.



Tipos de Cometas según su forma y estructura.

Barril (a) (d), Doble rombo (b) cintura de mono (c), trompo , rombo ó “Oquendo” (e), barco, (f),  estrella (g), sol (h) entre las más comunes.



Nota El Oquendo es el nombre de un pastel que fue muy popular en  Arequipa hasta 1960 aproximadamente, que tenía la forma de un rombo y que estaba constituido por dos piezas de masa de harina unidas por crema pastelera blanca  y que en la parte superior de la pieza de encima  llevaba un baño de almíbar ya sea blanco o rosado intenso. (diccionario de arequipeñismos, Juan Guillermo Carpio Muñoz).





Aviones

En Arequipa les llamamos así a las cometas celulares , también llamadas compuestas o de caja están formadas por prismas cuadrados, rectangulares o triangulares formando células abiertas por ambos lados. Fueron inventadas en 1893 por el australiano Lawrence Hargrave un británico emigrado a Australia, cuando estaba intentando desarrollar una máquina de vuelo tripulada. Se caracterizan por su gran capacidad de sustentación y estabilidad.

Plano original de la cometa de Lawrence Hargrave




El confeccionarlas es todo un arte y no muchos niños tenían lo necesario para poder armarlas. Los materiales usados son los mismos descritos para las cometas pero varían en  su diseño no se sabe con exactitud cuando empezaron a popularizarse.



Otros diseños de cometas compuestas o de caja son: 



Cajón , el cubo o dado ,  entre otros.



El cambucho.

El cambucho es una variedad de cometa sin armazón, muy simple, hecha de papel en forma cónica y que por lo general lleva “rabera” (cola) de una tira de tela. Describe el sociólogo arequipeño Juan Guillermo Carpio Muñoz en  su diccionario de arequipeñismos que la palabra  “cambucho” pudo haberse derivado  de “cucurucho” (papel, cartón  o barquillo dispuesto en forma cónica). En otros lugares de América s eles conoce con distinto nombre. Los niños primero aprendían a hacer volar el cambucho, luego las cometas.

Dada su fragilidad, se usa "hilo" en lugar de pabilo, y se dispone de la siguiente manera.









El Cambucho (relato)

Don Venancio enarcó las espesas y canosas cejas, dejó de leer el diario “Noticias” que dirigía Alberto Arispe y levantó la mirada cansada. En la brumosa lejanía, en el verdor del damero de la campiña y el discurrir tranquilo de las aguas del Río chili, buscó inconscientemente descanso para sus ojos enmarcados en un mapa de arrugas.

Se sentía aburrido como si de pronto su vida careciera de todo sentido como esos bajeles que de puro viejos se conforman con formar  parte íntegramente caduco, de aquellas cosas que ya no parlotean sino simplemente murmuran  con ayuda de las brisas y el viento.

A lo lejos, un borrico “cotimbeaba” retozón, libre de carga, en espera de trasladar a la Domitila, una campesina, mejor una “lonquita”, tierna como un capullo de malva de alhelí. El anciano reflexionaba cobre las perspectivas  de la inercia con amargura. Y su desazón se acentuó cuando reparó  que la soledad tiende a ser la inseparable amante de los hombres que cumplieron su jornada sobre la faz de la tierra.

Pero lo peor que le podía ocurrir  a Don Venancio  era que todos los días fueran un calco de los otros  como cuando de mocoso copiaba una moneda poniendo un papel  de despachar sobre ella y le pasaba y repasaba  el lápiz . Ahora esa monotonía le asestaba furibundo a golpes de toda marca, cross, retos y derechazos a cada centímetro cuadrado de su cuerpo y de su alma.

Agüelo interrumpió sus meditaciones Domitila ya guelvo.

¿A dónde vas?

Pa’ la ciudá. Voy a la recova a comprar caucau pa´’ hacer más tarde los “loros” ¡No vi usté que es lunes?

Antes que te vayas, subí a la tienda de la “caroza” y me comprás unos cigarritos. Quiero humar un poco.

Y Don Venancio tardó de dotar de alas a su pena al tiempo que echaba al aire sutiles hilos de humo azulíneo. Y dejó vagar al mismo tiempo su pensamiento hasta recónditos parajes del vacío. ¡Qué tristeza tan profunda sentía!

“Aontes” elucubraba era un mozo fuerte, musculoso, y no daba tregua  al trabajo abriendo a l atierra  surcos y más surcos. Y sembraban de sol a sol sin agotarse. Y en las cosechas cantaba y bailaba y me emborrachaba con anís Nájar o pisco de uva del bueno.

Hizo destilar su vida de 70 años en el inmenso ecran  del cielo y un profundo suspiro se confundió  con el viento mañanero, fresco y aún con el encanto revitalizador del rocío.

-              Me voy agüelo  - torno a interrumpir las reflexiones su nieta- ahí le dejo al Raymundo que esta  “cariche”.

-              ¡No lo sé! Primero estaba “jedeque” por un hueco en el pantalón, le he hecho una “sipidura”  y ni así. Sigue “cariche”.

-              Déjalo, yo lo cuidaré.

La muchacha se encaramó en el asno y a horcajadas sobre su lomo emprendió el camino por la ronda, hacia la pista y luego seguir a la ciudad.

Se perdió entre uno sauces llorones cuyas copas cantaban con sus agudas voces “chicchipas”, ágiles y saltarinas.

Salvo un llanto contenido por hipeos del nieto, la soledad y la paz volvieron a tender por doquier  sus tentáculos sosegantes y aplastantes. Y el cigarrillo  exterminó su tabaco haciendo cabriolas en el aire como burlándose del septuagenario.

Rayos de sol potentes penetraban por el techo  pajizo sostenido por troncos de eucaliptos  atravesados de muro a muro. Y en el piso de tierra jugaban como a la “pega-pega” cuyes y “cututos” hambrientos. Los caporales  de vidrio brillaban de limpieza en un avieja repisa de madera, Cerca se podía distinguir el “huinco” para servir la chicha  y también , aunque esfumadas  en las sombras, las rechonchas chombas con su superficie natosa y salpicada de algunas moscas que pagaron con su breve vida, la audacia de intentar probar brebaje de los incas.

¡Agüelo! – tronó el “jedeque” Raymundo - ¿Puedo ir a jugar con el “Burro ccoro”?

-              No te mováis de aquí  mi’ha encargado tu madre. Ella no dimorará mucho. Y te traerá  tactas.

-              ¡Yo quiero jugar agüelo!
-              Vení pa’ rascarte la cabeza
-              ¡quiero jugar le he dicho!
-              Tu mamá ahurita viene de la recova ande también haiu la Domitila  ¡ Y deja de rebuznar!
-             
El pequeño tendría unos 10 años, huraño y presa de aburrimiento, rompió en llanto.
-              ¡Quiero jugar – musitó  - limpiándose las velas con el dorso de la diestra.

Una melancolía más profunda que antes le mordió el espíritu a don Venancio. Fue a constatar que el mismo fenómeno que experimentaba él encargado de años, sufría el niño. Esto es, la agresión de la monotonía.

Y volvió  a vagar cansada mirada por las lejanías ya defenidas por un  sol que  irremediablemente caminaba hacia el cenit.  – de pronto se le  encendió  una idea al vejete en su canosa pelambre.

¡Ti’ haré  un cambucho!

-              ¿Un cambucho?  ¿Y pa’que?
-              ¿Cómo  pa’ que ¿ Pues para que lo hagas volar como cometa, pué.
-              M’haber, aguelo….
-              Traime ese periódico, pué.

Y con dedos que recordaron la agilidad de una juventud ya perdida, el anciano cortó una hoja del diario. La partió por la mitad y una de esas partes la dobló  por los costados, quedando una forma romboide media aflechada. Se levantó y buscó un carrete de hilo . Y tal como se hacen los tiros de  una cometa, dispuso el hilo. Recogió unos pedazos de tela vieja y con él le improviso una rabera.
¡ Ya esta, hijo ya esta! – exclamó  jubiloso Don Venancio – Ahora tira el hilo y corre pa’que  guele el cambucho.

Raymundo salió al camino  polvoriento y obedeció las indicaciones de su abuelo. El cambucho al comienzo cabeceo y luego, levanto  vuelo como sacando pecho. Era una saeta en el cielo límpido, Raymundo, corría por doquier, sin sentido, contento y feliz.

¡Gracias agüelito!  -le gritó en una de esas aproximaciones – Gracias, agüelito!

Y el viejo experimentó como por ensalmo ante ese grito de puro y profundo agradecimiento, un calor que le recorrió el cuerpo de pies a cabeza. Como si un delicado y exquisito licor se le filtrara el corazón. Y estuvo a punto hasta de llorar como un mocoso.

-¡Tuavia sirvo pa’ algo, carajo! – se dijo envalentonado para sus adentros y sonrió de oreja a oreja.
- Tuavia … murmuró con el murmullo del manantial.

MAROVE . Estampas de Arequipa - 1996.



Día de cometas 1930. Fotografía, hnos. Vargas

Recuerdos

….Las cometas las hacíamos volar en los seis topos, lugar propicio por el viento que allí corría . Las cometas eran hechas por nosotros mismos  con paja de coratadera, con papel delgado, transparente de múltiples colores  con una gran  pita de pavilo. Las cometas más comunes representaban  un barril, una  estrella con sus blondas, un payaso, una barca de vela, un Oquendo y otras más. La infaltable rabera de trapos que tenía que ser a medida, porque sino la cometa cabeceaba y se iba a estrellar al suelo. Era común  despachar cartas que le viento deslizaba  por el pavilo. En algunos casos se colocaba cuchillas para que hiciera la guerra a las demás cometas… Jorge L. Cárdenas Delgado. Carmen Alto, Cayma.

Se hacía colar cometas en "el pastal". Eran chacras frente a lo que ahora es el  hospital de Essalud Yanahuara y el estadio Umacollo abarcaban hasta calle chullo y Tahuaycani viejo.


….A fines de los 60s e inicios de los 70s en el pasaje Castilla -cerca al Beaterio-, había un pequeño tambo familiar, que tenía pequeñas viviendas, 1 carpintería, 1 herrería y un soldador. El herrero se llamaba Marcos Ortega, quién fue el primer presidente del Club Unión Beaterio. El carpintero se llamaba Fermín Flores, en tiempo de cometas elaboraba unas de  entre 1,30 a 1,60 m. x 0.90 a 1.10 m. aproximadamente; el armazón era de madera tipo listón cuadrado de 1 o 1.5 cm. de grosor, lógicamente por el tamaño y peso, la rabera era inmensa, usaban un rollo o carrete de piola (especie de pabilo trenzado). Esta familia se juntaba con Emilio "cholo" Castillo (arquero de Huracán), se iban a jugar adonde que ahora esta las urb. Juan XXIII, Primavera, Policía de Tránsito (Chullo), que eran chacras sin sembrar (desde el estadio Umacollo, pasando por las ahora Urb. Magisterial II, Valencia, hasta las arriba mencionadas), eran conocidas por nosotros como "el pastal", donde llegaban de todos los lugares a jugar fútbol, creo que se formaron como 30 canchas de tierra y pasto, la típica con arcos de 2 piedras. 

Entonces los Flores y Castillo antes de jugar, levantaban la cometa que una vez a una altura mediana, comenzaba a jalar fuerte que tenían que jalar entre 2, una vez en gran altura, la piola la amarraban en una piedra grande y se olvidaban de la cometa, esta alcanzaba una altura sin exagerar 2 o 2  1/2 veces mas que las normales. Mirar esa cometa en tremenda altura era un espectáculo, porque habiendo viento más fuerte, está casi no se movía, Después de jugar más de 1 hora, bajaban la cometa, era bravo porque jalaba fuerte, a veces lo hacían entre 3. Ganaron muchos premios en las competencias de cometas. Erik Prado. Yanahuara.


 En la foto, el  Sr Flores, con las manos a la cadera ,  su sobrino Rodolfo y su hijo Fermín (ambos con uniforme, los 3 están juntos). Sus cometas eran bien bonitas, adornadas, coloridas, diferentes figuras.  



…Nos hacíamos nuestras propias cometas. Barril, cintura de mono, estrellas ( estas volaban poco ), aviones. Le poníamos zarcillos y de cola amarrábamos « watos ». Si no había plata un humilde cambucho.
Yo hacía volar mis cometas frente al asilo Lira. Ahora allí hay una urbanización. Edwin Cutire Cornejo….

...De coro iba con mis amigos hasta el río Socabaya y traíamos cantidad de paja cortadera, el que pagaba pato era los pantalones y polos viejos para hacer la "rabera" de la cometa... Gustavo A. Ordinola .

…Aún recuerdo que para hacer cometas, tenía que ir a la vera del río, en Socabaya, juntaba harta paja de cortadera, teniendo como testigos ocollos, bragues y charchasugas, que recuerdos aquellos...Américo Manuel Gonzales Linares.

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